Reseña del libro ‘Naturalezas Neoliberales. Conflictos en torno al extractivismo urbano-inmobiliario’

Reseña del libro ‘Naturalezas Neoliberales. Conflictos en torno al extractivismo urbano-inmobiliario’

Mariana Relli Ugartamendía ORCID

El libro Naturalezas neoliberales. Conflictos en torno al extractivismo urbano-inmobiliario, coordinado por Patricia Pintos y Sofía Astelarra, forma parte de esas lecturas que, además de aportar sólidos elementos teóricos para analizar la realidad, no te permiten la indiferencia, te interpelan como persona, como académico/a, como activista, como habitante de nuestro país y de Latinoamérica. Es una lectura que nos invita a conocer y reflexionar para defender la vida, partiendo de formas de construir el conocimiento situadas y comprometidas.

Desde el comienzo del libro, se nos avisa dónde están paradas las impulsoras del proyecto, su compromiso político para con las disputas ambientales y para con la actividad académica, a quiénes invitaron a escribir y por qué. Las coordenadas teóricas -y también afectivas- que abren el libro con la Introducción y los capítulos de Patricia Pintos (“Extractivismo inmobiliario y ficciones neoliberales de la naturaleza. Aportes para su teorización e identificación de mecanismos”) y Sofía Astelarra (“Humedales como territorio de vida. Conflictos socioambientales frente al extractivismo inmobiliario”) nos colocan frente a la lectura de los capítulos subsiguientes con predisposición a la escucha de una heterogeneidad de voces y de trayectorias que hablan a través de ellos.

Patricia Pintos ofrece un análisis del rol que el capitalismo le ha dado a la naturaleza y, más específicamente, el que le asigna en su fase actual neoliberal globalizada, en la que la búsqueda de valorización del capital ha roto todas las fronteras y ha convertido a todos los elementos de la naturaleza en mercancía. Este capítulo realiza un poderoso aporte teórico para entender el extractivismo inmobiliario, exponente protagónico de la acumulación de capital en ámbitos urbanos y que los desborda a través de los nuevos productos inmobiliarios en urbanizaciones cerradas sobre humedales. Su capítulo ofrece una meticulosa caracterización de las condiciones que hacen posible el despliegue de la lógica extractivista, detalla los procesos institucionalizados e informales que involucran con idéntica responsabilidad a agentes del mercado inmobiliario y actores políticos.

Ese accionar extractivista no se da sin resistencias, tal como lo muestra Sofía Astelarra en su recorrido por la conformación de los movimientos socioambientales en Argentina y, más recientemente, en los que enfrentan a los emprendimientos cerrados sobre humedales. Desde la perspectiva teórica de la ecología política y con base en un estrecho diálogo con las luchas en conflictos socioambientales y los conocimientos activistas producidos en ellas, su definición de humedal como territorio de vida (significante político) nos propone movernos de la posición androcéntrica (patriarcal, violenta, capitalista) para reconocer y defender la diversidad de especies junto con la diversidad de modos de vida y de producción, oponiendo la valorización social frente a la valorización económica extractivista.

La primera parte del libro cierra con la propuesta de Patricio Hernán Straccia y María Laura Isla Raffaele que en su capítulo “Leyes de presupuestos mínimos y extractivismo inmobiliario: reflexiones sobre la (des)politización y la ecología política de la escala” proponen analizar la producción de sentidos que está detrás de las definiciones sobre humedales y bosques nativos que han acompañado proyectos de ley y debates en el ámbito legislativo nacional y provincial. En su análisis evidencian el carácter político de las categorías ambientales y señalan que “la ciencia” -para constituirse en una herramienta de lucha política transformadora- debe estar sobre todo anclada en las experiencias vitales y romper las fronteras institucionales del campo científico.

En definitiva, estos tres primeros capítulos nos presentan el problema en sus dimensiones económica, política y simbólica, y nos invitan a ver los conflictos desatados en cada territorio como emergentes de las resistencias al avance neoliberal con base en el despojo absoluto. Entonces, la lectura de la sección siguiente -compuesta por diez análisis de diferentes conflictos socioambientales- es una invitación a un recorrido por una parte de las múltiples expresiones de oposición al expolio inmobiliario sobre ambientes frágiles protagonizadas por nuestro pueblo. Los conflictos analizados nos ofrecen esa panorámica que demuestra lo dura que está siendo la confrontación y aportan información sobre una multiplicidad de frentes de disputa que pocas veces logran colarse en la arena mediática, invisibilizados por los medios de comunicación hegemónicos.

En esta reseña, que pretende ser también una invitación a la lectura del libro, no haré una síntesis de los capítulos que analizan los casos, solo mencionaré que se ofrece una revisión de conflictos vigentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires1 y en las provincias de Buenos Aires2, Chaco y Corrientes3, Córdoba4, Entre Ríos5 y Río Negro6. En ellos dialogan las muchas manos que los escriben -sus diferentes trayectorias y recorridos- con los tópicos conceptuales expuestos previamente por las coordinadoras y que enmarcan la propuesta, para ofrecer las claves que nos permiten ver a cada uno de ellos formando parte de una trama mayor de resistencias contra el saqueo.

En el capítulo de cierre (“¿Cómo funciona el extractivismo inmobiliario? Identificación y análisis de sus mecanismos en casos de Argentina”), Alejandra Sgroi y Liliana Lapomarda logran hilvanar las cuestiones nodales de cada caso analizado y armar una matriz sumamente esclarecedora sobre las estrategias del extractivismo inmobiliario en Argentina, develando las regularidades de esas operaciones (fraudulentas en la mayoría de los casos) y las connivencias de los actores políticos en todos los niveles y todos los poderes del Estado.

Hecho este repaso por la estructura y los tópicos centrales del libro, me interesa compartir algunas reflexiones generales. La primera, en torno a la vocación pedagógica que creo que tienen todos los capítulos, tanto los conceptuales como los de análisis de los conflictos. Son textos escritos para acompañar las discusiones y las luchas y, aunque la mayoría de sus autores/as son académicos, se despojan de los consensos inocuos de cierta academia para exponer su compromiso con las peleas actuales. Así, cada capítulo logra transmitir una buena dosis de bronca, esa rabia que nos da saber que el extractivismo (sus agentes, sus legitimadores) es tan poderoso y que controla tantos frentes.

Pero, además de contagiarnos la rabia, los trabajos nos hablan de esperanzas, de recuperación de las luchas del pueblo -incluso remontándose a la conquista- para darles continuidad y enfrentar lo que aquí y ahora constituye el enemigo (de la naturaleza y de la humanidad como parte de ella), que es el capitalismo patriarcal en su versión neoliberal globalizada. Nos aporta elementos para sentirnos parte de las resistencias que relatan y asumir, nosotros/as también, esa labor pedagógica en nuestro entorno, dando discusiones en diversos frentes, interpelando y cuestionando un sentido común modelado por los discursos hegemónicos. Se trata de análisis basados en la rigurosidad, la honestidad intelectual y el compromiso social: las armas que necesitamos para dar las discusiones tanto en la academia como fuera ella y de los círculos de activistas y convencido/as.

Así como los feminismos explotaron en las calles (las plazas, las camas) y esa explosión fue el producto de años de militancia y luchas incansables de las mujeres interpelando al conjunto de la sociedad, las luchas ambientales que desde hace décadas están enfrentando al capitalismo, cada vez muestran más claro las prácticas de los agentes inmobiliarios legitimadas por los gobiernos -a través de actores que participan en ambos lados- y que se apoyan en coaliciones discursivas ancladas en el sentido común producido por la ideología neoliberal. Y, en ese punto, un desafío que se impone es mostrar que también en la dimensión ambiental de las luchas emancipadoras, lo personal es político. Buscar caminos para desnudar los efectos despolitizadores y disciplinadores de la perspectiva hegemónica extractivista -como alerta Gabriela Merlinsky en su Prólogo- y enlazar la defensa del ambiente con las consecuencias de las prácticas cómplices (o más o menos conscientes de su complicidad).

Parafraseando un lema de la lucha contra la trata de personas: sin clientes, no hay extractivismo urbano. Si existe la oferta de suelo en urbanizaciones cerradas sobre humedales, ¿quiénes son la demanda?, ¿quiénes invierten sus ahorros en estos emprendimientos para que no se desvaloricen?, ¿quiénes -blanco fácil de la publicidad y los modos de vida presentados en los medios de comunicación- consumen esos productos?, ¿conocen el daño que estos emprendimientos producen? Una tarea es exhortar al conjunto de agentes invisibles conformados por sectores que -aun con esfuerzos- acceden a estos bienes o que, sin acceder a ellos, los anhelan en tanto factores de distinción social, pero no tienen la intención ni la información para comprender los efectos devastadores que esos consumos conllevan. Hay un gran desafío allí, interpelar esas “subjetividades capitalísticas” (Guattari y Rolnik, 2006) que llevan a las personas “comunes” a internalizar y naturalizar prácticas individualistas, capitalistas, reproducirlas acríticamente y no conmoverse frente a sus consecuencias. Despojado del discurso ecologista neoliberal, el libro nos da herramientas para preguntarnos con nuestros alumno/as, vecino/as, familiares, amigo/as: ¿qué planeta estamos dejando?, ¿cuán responsables somos de esta deriva hacia la destrucción de la biodiversidad y los modos de vida humanos no hegemónicos? Preguntas que no focalizan las responsabilidades en las individualidades, sino en los agentes económicos y políticos que sostienen al capitalismo, responsables de la destrucción del planeta, a los que avalamos si optamos por no saber, no entender, no conmovernos, callar.

Sin clientes no hay urbanizaciones cerradas sobre humedales, pero menos las habrá si colectivamente impedimos las intervenciones sobre los ambientes frágiles y exigimos vigilancia sobre el accionar de las empresas, si la justicia actúa a tiempo y no se transforma en un actor cómplice, si la oposición es diversa y se unifica detrás de la defensa de todos los territorios de vida. Los diferentes casos analizados en el libro dan cuenta de estas responsabilidades y complicidades, y nos dan argumentos para interpelarlas, en cada uno de sus niveles.

Por último, quiero señalar una expresión que atraviesa los relatos y análisis de todo el texto: se defiende lo que se ama, posicionamiento profundamente político desde el cual Patricia Pintos y Sofía Astelarra nos convocan a movilizarnos. Desde ahí, también, va este convite a leer este libro fundamental.

Relli Ugartamendía: Redacción - preparación del borrador original (Writing – original draft); Redacción - revisión y edición (Writing – review & editing).

Referencias bibliográficas

Guattari, F. y Rolnik, S. (2006). Micropolítica: cartografías del deseo (1a edición). Traficantes de Sueños.

  1. “La apropiación de la ciudad ribereña. Historia de la planificación de una nueva fractura urbana en la Ciudad de Buenos Aires” de María Eva Koutsovitis y Jonatan Baldiviezo.↩︎

  2. “El fenómeno de las urbanizaciones cerradas en los humedales de la cuenca del río Luján desde la perspectiva de las organizaciones ambientales” de Adriana Anzolín y Martín Nunziata. “Nueva Costa del Plata: La colonización de la ribera sur del Río de la Plata” de la Asamblea No a la entrega de la costa Quilmes-Avellaneda y Vanina P. Santy. “Cuando el extractivismo llega a la raíz del territorio emerge la memoria del lugar. La lucha por Punta Querandí” de María Celeste Picoy y Noelia Vallejo. “Humedal Laguna de Rocha: extractivismo inmobiliario, acceso a la vivienda y preservación de la naturaleza. Balances de pujas al sur de la Región Metropolitana de Buenos Aires” de Gabriel E. Videla y Pablo Pereira. “‘Mar Chiquita, conflicto grande’. Extractivismo inmobiliario, reservas naturales y movimientos socioambientales” de Mariana del Sol Addino, María Cielo Bazterrica, Analía Verónica Di Bona y Facundo Martín Hernández.↩︎

  3. “Emprendimientos que fundan ¿o funden? Ciudades, procesos urbanos, coaliciones neoliberales y resistencias socioambientales emergentes en el Gran Resistencia y Gran Corrientes” de Laura Alcalá, María Florencia Rus y María del Rosario Olmedo.↩︎

  4. “Extractivismo urbano ambientalizado. La planificación desarrollista en las Sierras de Córdoba” de Joaquín Ulises Deon Favre.↩︎

  5. “Amarras de Gualeguaychú. ¿Por qué no se hace?” de Patricio Narodowski.↩︎

  6. “Palabras al viento en el paralelo 42. Ambiente, acceso a la tierra, su uso rural y urbano, intentos de apropiación del mercado y los conflictos que genera en El Bolsón” de Manuel Langbehn.↩︎

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Quid16. Revista del Área de Estudios Urbanos. ISSN: 2250-4060.


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