Trayectorias juveniles: los caminos desiguales de la educación al trabajo en Argentina
Lavboratorio
Nueva Época
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Primer semestre de 2018

Año 18, No. 28

Trayectorias juveniles: los caminos desiguales de la educación al trabajo en Argentina

Tres casos de estudio

Barbara Guevara

IdIHCS (UNLP/CONICET)/ FaHCE (UNLP)

María de la Paz Bidauri

CIMeCS-IdIHCS (UNLP/CONICET) / FaHCE (UNLP)

Cristian Harvey

FaHCE/UNLP

Resumen

En el presente trabajo abordamos las trayectorias juveniles en el dialogo entre la educación y el trabajo, como parte de las transiciones a la adultez. Con el objetivo de llevar a cabo una reflexión teórica sobre la bibliografía que nos permita abordar nuestros campos de estudio, realizamos en primer lugar una presentación de los modos en que han sido estudiadas las transiciones a la adultez y las trayectorias educativo-laborales. En segundo lugar, presentamos los avances de nuestros campos de investigación, vinculados a tres grupos de jóvenes: de sectores vulnerables que habitan en un barrio periférico, que transitan por un plan de terminalidad educativa técnico-profesional, y que asisten a un centro de formación profesional.

 

Palabras claves: Jóvenes vulnerables – Terminal educativa – Transiciones educación trabajo

Abstract

In the present work we approached the youth trajectories in the dialogue between education and work, as part of the transitions to adulthood. In order to carry out a theoretical reflection on the literature that allows us to approach our fields of study, we firstly present a presentation of the ways in which transitions to adulthood and educational-labor path have been studied. Secondly, we present the advances of our research fields, linked to three groups of young people: from vulnerable sectors living in a peripheral neighborhood, passing through a technical-professional educational termination plan, and attending a vocational training center.

 

Keywords: Vulnerable young people - Educational terminal - Transitions education work.

 

Entregado: Agosto de 2017

Aprobado: Octubre de 2017

 

Introducción

Frente a los cambios sociales de las últimas décadas en los planos educativo y laboral, las trayectorias juveniles y sus transiciones a la adultez se han venido complejizando, perdiendo su carácter lineal. Numerosos estudios han abordado estas transformaciones desde la perspectiva de las trayectorias. Este artículo surge como un ejercicio colectivo en el cual nos proponemos revisar la bibliografía de una manera crítica para luego arribar a nuestra perspectiva teórica y presentar nuestros propios campos de estudios así como reflexionar sobre ellos. El trabajo se enmarca en una investigación más amplia bajo el proyecto: “Perspectiva biográfica y Mundo del Trabajo: un análisis a partir de las trayectorias y carreras laborales de generaciones jóvenes en el mercado de trabajo del Gran La Plata en el período de Post-convertibilidad” (PID 11/H778), financiado por el Ministerio de Educación de la Nación Argentina y dirigido por la Dra. Leticia Muñiz Terra. El mismo se propone realizar una comparación de las trayectorias laborales de jóvenes en distintos sectores de la economía, dentro del cual cada uno de nuestros aportes se refiere a un campo específico11. El presente ar (…) .

En un primer momento, nos proponemos revisar de manera no exhaustiva los estudios sobre juventudes y trayectorias con el fin de arribar a una perspectiva teórica para analizar nuestros campos de estudio. En primer lugar hacemos referencia a los estudios sobre transiciones, posteriormente nos ocupamos de los escritos académicos en torno a las trayectorias educativas, y luego referimos a las trayectorias laborales. En un segundo momento presentamos tres propuestas de investigación en campos diversos en los cuales analizamos la problemática de las trayectorias educativo-laborales de jóvenes. Los casos que presentamos son: jóvenes de sectores vulnerables que habitan en un barrio periférico, jóvenes que transitan por un plan de terminalidad de educación técnico-profesional, y por último jóvenes que asisten a centros de formación profesional. Para concluir, cerramos con unas reflexiones finales

PRIMERA PARTE

La juventud como transición a la adultez

La cuestión juvenil es una temática que en las últimas décadas ha ido ganando terreno. La mayor parte de los estudios que la abordan señalan que ésta es una categoría reciente, propia de la modernidad.

Es común a estos estudios considerar que no existe una linealidad, una relación directa entre la edad que se porta y la determinación de comportamientos. Al ser la adolescencia/juventud una categoría moderna, puede señalarse que si bien siempre existieron personas que transitaran cierto rango de edad en tanto dato biológico, la cronologización (Chaves, 2010) del curso de la vida, a través del cual la misma se mide usualmente en años, es un proceso cultural. Sin embargo, en cada espacio social y en cada momento histórico se da un procesamiento de las edades diferencial tanto en cuanto a las etapas y su denominación, como al contenido de cada una. La idea de procesamiento de las edades tiene en cuenta que las edades se producen socialmente, es decir, que no debe identificarse mecánicamente la edad biológica con determinadas comportamientos como si fuera una variable independiente.

Retomamos los criterios expuestos por Pérez Islas (2008) para definir sintéticamente lo juvenil: es relacional, histórico, situacional, implica procesos de auto-percepción y hetero -representación, es cambiante, se produce en la cotidianidad, o también en lo imaginado, está vinculado a relaciones de poder (relación con lo adulto que lo define).

Entre las investigaciones sobre juventud encontramos algunas que se ocupan de manera puntual de las transiciones de los jóvenes hacia la vida adulta. No todos los autores perciben a las transiciones desde una misma perspectiva. En este sentido, Casal y otros (2006) señalan que pueden reconocerse al menos tres grandes enfoques epistemológicos en los estudios sobre juventud. Por un lado destacan la perspectiva funcionalista del ciclo vital, desde la cual la juventud es pensada en relación a la “falta”, como un “tiempo vacío” o de espera en la asunción de los roles adultos.

Una segunda perspectiva que desarrollan los autores es la conflictualista o generacional en la cual la juventud aparece asociada a la posibilidad de cambio y el conflicto, en contraposición a las generaciones adultas relacionadas con el tradicionalismo.

Una perspectiva superadora de las anteriores y en consonancia con las problemáticas actuales es la que considera a la juventud como un tramo dentro de la biografía. El enfoque biográfico toma como punto de partida el actor social como sujeto histórico y protagonista principal de su propia vida, articulando complejamente la elección racional, las emociones, las construcciones sociales y culturales y las estrategias a futuro. Para estos autores, la juventud se trata de un proceso de enclasamiento y emancipación familiar plena, que tiene lugar en un determinado tramo biográfico.

Es esta misma línea, Mora Salas y Oliveira (2009) señalan a:

“la transición a la vida adulta como un proceso de emancipación individual, mediante el cual las personas adquieren una mayor autonomía y ejercen un mayor control sobre sus vidas, lo cual se expresa, entre otros elementos, en las posibilidades de elegir y actuar a partir de criterios definidos por el individuo” (Mora Salas y Oliveira, 2009, p. 267).

Si bien estamos de acuerdo con esta postura, no queremos dejar de mencionar que estas posibilidades de elección y acción están condicionadas por la posición que se ocupa en la estructura social, los marcos institucionales y el origen social familiar. Los grados de libertad de los sectores medios y altos son mayores que en los sectores más desfavorecidos a la hora de la elección de los cursos de acción.

Saraví (2009) considera que la juventud es un período de transición en el curso de vida. El autor propone referir a la idea de transición en lugar de “ciclo” para captar la dinámica procesual de la etapa, enfatizando así la ausencia de cortes o límites fijos entre diferentes momentos del curso de vida. Es por ello que la juventud no puede aislarse tajantemente de otras etapas biográficas, sino que puede ser reconocida a partir de diferentes “marcadores de juventud”:

“la transición del sistema educativo formal al mercado de trabajo; la formación de una nueva familia; la obtención de la independencia residencial a partir del abandono del hogar de los padres; y la búsqueda y construcción de una identidad propia (Saraví, 2009, p. 37)”.

Cabe destacar que si bien estos marcadores representan pasos cruciales en el proceso de autonomización del sujeto, no siempre se dan todos, ni en un mismo orden, ni simultáneamente. Tal como señala René Bendit (2015), los tránsitos de los jóvenes a la adultez pueden adquirir un carácter progresivo y regresivo simultáneamente. En esta línea Machado País (2007) nos plantea el sentido reversible en los procesos de transición a la vida adulta de los jóvenes, señalando que la actual generación puede ser caracterizada como la “generación yo-yo”.

“Los umbrales tradicionales de transición hacia la vida adulta son manifestaciones reversibles. Las oposiciones estudiante/no estudiante, activo/inactivo, soltero/casado, se encuentran superadas por una multiplicidad de estatutos intermedios y reversibles, más o menos transitorios o precarios. Las propias secuencias de esos umbrales de paso no son lineales ni uniformes” (Machado País, 2007:28).

En este trabajo concentraremos nuestra atención en el primero de los marcadores señalados anteriormente que remite a la transición entre educación y trabajo, teniendo en consideración que las propuestas educativas para los jóvenes en la actualidad comprenden no sólo dispositivos de educación formal, sino también diversas ofertas educativas no tradicionales.

Aproximación a los estudios sobre trayectorias educativas

Cuando abordamos los análisis sobre trayectorias escolares en Argentina vemos que los trabajos de corte cuantitativo tendieron a definirlas en términos de “carreras” personales, en las que cuentan las entradas, salidas y reingresos en las instituciones formales de educación. Considerar las trayectorias de este modo implica, tal como plantea Alliaud (2001), que puedan desarrollarse las siguientes situaciones: que los alumnos realicen el recorrido escolar en el tiempo estipulado; que lo hagan en más tiempo, a causa de la repetición y las deserciones temporales; o que abandonen antes de terminar un ciclo o nivel determinado (deserción definitiva). A este respecto, desde la bibliografía se ha señalado que se hace necesario tomar en cuenta un concepto más amplio sobre las trayectorias escolares, que permita superar las nociones individualizadoras sobre las mismas. Analizar los recorridos escolares sólo en términos de entradas y salidas del sistema educativo conduce a considerarlos de manera aislada, como experiencias a-relacionales vinculadas únicamente a los alumnos y sus familias (Santillán, 2007). Como resultado de ello, el “éxito” o “fracaso” escolar se aborda a partir de problemas particulares del alumno sin tener en cuenta las desiguales condiciones sociales e institucionales (Kaplan y Fainsod, 2001).

Respecto a la transformación en el modo de analizar las trayectorias escolares, Terigi (2007) sostiene que:

“no es una novedad que las trayectorias escolares de muchos de quienes asisten a las escuelas en calidad de alumnos están desacopladas de los recorridos esperados por el sistema [...] no ha sido sino recientemente que han sido recolocados, de la categoría de problema individual, a la de problema que debe ser atendido sistémicamente. Es esta reconsideración de la categoría del problema lo que ha convertido al desacoplamiento de las trayectorias y a las trayectorias mismas en objeto de reflexión pedagógica” (Terigi, 2007, p. 1).

En esta línea, una buena parte de los trabajos actuales sobre trayectorias educativas o escolares se corren de las miradas individualistas, tomando en consideración diversos aspectos determinantes de las mismas, y delimitando en cada caso los sectores sociales y los actores intervinientes (como las familias de origen y diversos actores institucionales), así como la cultura escolar, los modos de relación intergeneracional dentro de las instituciones o los sentidos que se le adjudican a la educación.

Corriendo el foco de atención de los alumnos hacia las estructuras por las que atraviesan los sujetos, Terigi (2007) plantea que es necesario atender sistémicamente la problemática de los recorridos escolares de los adolescentes y jóvenes en el nivel secundario. En este sentido sostiene que si bien se reconoce el sujeto pedagógico heterogéneo, los desarrollos didácticos continúan siendo inflexibles, basándose en el supuesto de la trayectoria teórica.

La autora propone una distinción entre las “trayectorias escolares teóricas”, es decir, aquellos recorridos que siguen la progresión lineal prevista por el sistema en los tiempos marcados por una periodización estándar; y las “trayectorias escolares reales” que se refieren a los recorridos escolares que efectivamente realizan los jóvenes, a los modos heterogéneos, variables y contingentes en que transitan su educación (Terigi, 2007). Existen rasgos específicos de los sistemas educativos que son relevantes para la estructuración de las trayectorias escolares teóricas. Por un lado, la organización por niveles, que se relaciona con la progresiva masificación de la escolaridad; la gradualidad del curriculum, desde la cual se da el ordenamiento de los contenidos y aprendizajes de las asignaturas en etapas delimitadas o grados de instrucción; y la anualización de los grados de formación, que establece el tiempo previsto para el cumplimiento de los mismos. Estos tres rasgos principales que operan sobre la definición las trayectorias teóricas son arreglos independientes de la experiencia escolar que responden a condiciones socio-históricas sedimentadas, y se asocian produciendo un efecto de normalización de la población escolar. Los itinerarios teóricos que concibe el imaginario pedagógico funcionan como caminos esperados, uniformes, homogéneos y lineales, mientras que aquellas situaciones en las que no se cumplen estas condiciones son interpretadas como casos que se desvían de la norma, correspondiendo con el modelo patológico individual del fracaso escolar.

En la misma línea de trabajo Briscioli (2017) introduce la problemática de la desigualdad desde una perspectiva que toma en consideración los modos en que las condiciones de escolarización inciden en las trayectorias escolares reales de los jóvenes, y por tanto dan lugar a la reproducción de las desigualdades educativas y sociales. Los aspectos que hacen referencia a las desigualdades en las trayectorias educativa de jóvenes están concentrados en el análisis de esta autora en los niveles de organización institucional en términos de arreglos de la matriz organizacional tradicional y el régimen académico que imponen dificultades en los tránsitos por este nivel. En este sentido, la autora sostiene que desde una mirada institucional las condiciones de escolarización estándar que han funcionado históricamente como límite para la expansión de la escuela secundaria, se constituyen en obstáculo para la pretendida universalización (Briscioli, 2017, p. 4).

Los vínculos de la educación y el trabajo en las trayectorias juveniles

Dentro de los estudios que abordan las trayectorias juveniles se encuentra un gran número de trabajos que analizan las transiciones entre la educación y el trabajo. La bibliografía clásica sobre el tema solía hablar de transición para marcar el pasaje del estado de estudiante al de trabajador a través de una serie de pasos institucionalizados.

Ahora bien, existe un pasaje en las investigaciones de la idea de transición a la noción de transiciones (Muñiz Terra y otros, 2013) motivado por la necesidad de dejar de lado los modelos lineales a los fines de lograr una mejor comprensión de las trayectorias laborales en el actual contexto. En efecto, las trayectorias pueden caracterizarse por pasajes reversibles de la ocupación a la desocupación, del desempleo a la inactividad, de un empleo estable a otro en diferentes condiciones y niveles de precariedad. En este marco se dificulta reconstruir los itinerarios de inserción estableciendo un comienzo y un final (Jacinto Millenar, 2010). Nos encontramos lejos de modelos lineales de paso de la escuela al trabajo, tanto porque ambas etapas pueden convivir temporalmente, como porque sus secuencias son complejas (Muñiz Terra y otros, 2013).

Este fenómeno lleva a varios autores a señalar que la inserción laboral de las nuevas generaciones no puede ser caracterizada como un momento fijo sino como un proceso mucho más extendido en el que entran en juego condicionamientos estructurales y estrategias construidas por los propios jóvenes (Jacinto y otros, 2007). En sus trayectorias laborales se encadenan un conjunto de acontecimientos en el tiempo y el espacio en el que se conjugan múltiples niveles de análisis (Muñiz Terra y otros, 2016).

Es importante considerar que estas transiciones son experimentadas de distintas formas según la clase social de procedencia de los jóvenes. En esta dirección Pérez y Busso (2015) tienden a matizar la idea de imprevisibilidad de la que suelen hablar los estudios de transición al trabajo, señalando que existen márgenes de previsibilidad que dependen de los ingresos económicos de los jóvenes y sus familias de origen. Esto habilita a pensar que existen ciertas regularidades asociadas a factores estructurales presentes en las trayectorias juveniles. Mientras que los jóvenes de clase media y alta tienen mayor probabilidad de alcanzar la estabilidad en puestos no precarios, para los de sectores desfavorecidos la inestabilidad y la precariedad suele transformarse en una condición permanente (Jacinto y Chittarroni, 2010).

Es importante considerar que la norma social del empleo estable y protegido con que se evalúan las trayectorias laborales desde distintos estudios, no siempre es compartida por los jóvenes. En esta línea se encuentran estudios que suelen interrogarse por el carácter voluntario o involuntario de las rotaciones entre condiciones de actividad y empleos (Jacinto y Chitarroni, 2009; Maurizio, 2011; Busso, Bidart, Longo y Pérez, 2011). En esta dirección este núcleo de investigaciones concluye que en ciertas ocasiones la rotación y movilidad entre empleos puede estar asociada a razones voluntarias aunque en muchas otras se vincula más con las condiciones precarias en que se emplean en la actualidad los jóvenes. De esta forma, se pueden identificar dos tipos de rotaciones: por un lado, aquellas de tipo voluntaria que se encuentran relacionadas a la búsqueda de un mejor empleo, al pasaje a la inactividad con el fin de formarse, etc. Y, por otro lado, se encuentran aquellas rotaciones laborales que son fruto de la escasez de empleos de calidad, y las políticas de gestión de mano de obra por parte de las empresas (Jacinto y Chitarroni, 2009). Esto último lleva a preguntarnos qué condiciones sociales son más propensas a generar rotaciones de tipo involuntario. En este marco se encuentran estudios que señalan variables como el nivel educativo, la edad y el nivel socio-económico como centrales a la hora de observar quienes son los más afectados por esta rotación involuntaria vinculada a la precariedad de los puestos de trabajo (Maurizio, 2011).

En resumen, las transiciones al trabajo son desiguales según el sector social que tomemos en cuenta. El ingreso al mercado de trabajo se da en forma temprana para el caso de los sectores desfavorecidos lo que lleva a que adelanten su salida del sistema educativo en contraposición a los jóvenes de clase media y alta. En esta línea, las posibilidades de construcción de una trayectoria laboral acumulativa se encuentran condicionadas para los jóvenes de menos recursos.

Frente a esta problemática se han venido gestando a partir de diversos programas estatales un conjunto de políticas que se proponen intervenir sobre las transiciones educación-trabajo. En ellas se pone el acento principalmente en mejorar el nivel educativo de los jóvenes a partir de distintas estrategias, entre las que se encuentran aquellas orientadas a evitar la deserción escolar, los programas de terminalidad educativa, el desarrollo de cursos de capacitación y formación para el empleo, pasantías, etc.

Si bien este conjunto de intervenciones ponen el acento en la importancia de la educación para lograr una inserción laboral satisfactoria, la bibliografía analizada encuentra que las diferencias en los niveles educativos no logran explicar el conjunto de desigualdades presentes en la inserción laboral de los jóvenes, ya que en este proceso entran en juego otros factores como el origen social, los capitales adquiridos, la calidad de la educación recibida, etc. (Pérez, 2008). En efecto, la situación de los jóvenes depende de condiciones socio-estructurales más amplias que sus condiciones de empleabilidad o sus saberes y competencias (Jacinto, 2016). En esta línea se encuentran trabajos que señalan que “a igual nivel de formación no todos los jóvenes acceden a iguales posiciones en el mercado de trabajo” (Pérez, 2014).

Es importante analizar cómo influye en las trayectorias juveniles el pasaje por estos dispositivos y el lugar que ocupan en el marco de sus estrategias para insertarse en el mercado de trabajo. En esta dirección encontramos trabajos que señalan que el pasaje por un dispositivo de formación puede, en ciertos casos, permitir una bifurcación de las trayectorias predecibles según las características sociodemográficas del joven, aunque no por eso dejen de continuar estando presentes las tendencias reproductoras (Jacinto y Millenaar, 2010). Dentro de esta línea otros estudios (Salvia y Tuñón, 2008) concluyen que el efecto de la capacitación en las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes no resultó estadísticamente significativo. Sin embargo, observan que el pasaje por la capacitación incrementó la posibilidad de que los jóvenes salgan de la inactividad y se incorporen al mercado de trabajo a través de la búsqueda de empleo (Salvia y Tuñón, 2008; Pérez, 2014).

Otros estudios incorporan la perspectiva de género analizando cómo inciden cursos de capacitación laboral en las trayectorias laborales de mujeres jóvenes (Millenaar; 2010, 2012) en líneas generales se señala que el pasaje por el dispositivo no tiende a disminuir la desigualdad genérica preexistente, aunque en algunos casos permite que las jóvenes replanteen los sentidos atribuidos al trabajo y logren replantearse el rol dentro de la familia y respecto de un proyecto autónomo.

SEGUNDA PARTE

Recuperando el desarrollo teórico realizado hasta el momento en relación a las transiciones juveniles y las trayectorias educativo-laborales, a continuación presentamos tres casos de investigaciones que tienen como eje común las trayectorias juveniles. Nos centramos en el marcador de juventud que retomamos de Saraví (2009) basado en la transición entre escuela y trabajo, considerando la complejidad del sistema educativo, con sus trayectorias teóricas y reales, como la del mercado laboral, donde incluimos trayectorias de formalidad e informalidad.

Tal como mencionábamos anteriormente, las trayectorias se construyen de manera compleja, con lo cual no podemos considerarlas de modo únicamente lineal, sino en su complejidad, reversibilidad e intermitencia. Esto nos conduce a abordar las trayectorias juveniles desde una perspectiva cualitativa, específicamente retomando el enfoque biográfico a los fines de captar la dinámica procesual de las mismas que nos permite además poner en valor la perspectiva de los propios actores.

Particularmente nuestros campos de investigación están referidos a sectores populares y, dentro de ellos, a los jóvenes. Si bien tienen en común la preocupación por las trayectorias educativas y laborales, cada uno centra su atención en distintos aspectos de las mismas y atraviesa distintos momentos de la investigación y grados de avance.

Trayectorias educativas de jóvenes en contextos de pobreza

Se trata de un trabajo que aborda la temática de las trayectorias escolares de jóvenes que habitan en un barrio de la periferia de la ciudad de La Plata, en condiciones de pobreza estructural. Desde una perspectiva de trayectorias que considera la complejidad de las mismas, este trabajo pretende dar cuenta no sólo del modo en que se desarrollan estas trayectorias, sino además de cómo es vivida la experiencia escolar por parte de los jóvenes y sus familias. Definidas de un modo general, este proyecto indaga en el desarrollo de las trayectorias escolares entendidas como procesos globales, es decir, abordándolas atendiendo no sólo a los recorridos transitados, sino poniendo énfasis además en los aspectos subjetivos de la experiencia escolar, el modo en que son percibidos, construidos y resignificados estos recorridos por los jóvenes y sus familias, así como en los aspectos vinculares, en relación al lugar que ocupa la familia en la definición de las trayectorias y la significación de la experiencia escolar.

Esta pregunta surge en un escenario de ampliación del acceso a la educación secundaria, impulsada por las transformaciones en las políticas educativas de las últimas décadas, que impacta directamente sobre los sectores sociales tradicionalmente excluidos de este nivel de la educación formal. Si bien las tendencias a la democratización del nivel secundario fueron tomando forma en el transcurso del siglo XX, no fue sino hasta llegada la última década en que se hizo evidente el replanteo de los perfiles y funciones del nivel medio, concebido hasta entonces sólo en términos elitistas (Dussel, Brito y Núñez, 2007). Sin embargo, la masificación de la escolarización no implicó la reducción de las desigualdades, sino más bien una predisposición en sentido contrario. Si bien la cobertura de la escolarización creció durante estos años, también aumentó la exclusión escolar en los sectores más pobres (Tenti Fanfani, 2007) y se profundizó la fragmentación del sistema educativo (Tiramonti, 2004). En términos cuantitativos, las dificultades para completar los años de escolarización se evidenciaron en los altos niveles de las tasas de deserción (Southwell, 2011). Otros indicadores, como la diferenciación institucional creciente, refieren igualmente al incremento de las desigualdades.

Las transformaciones sociales y políticas que atravesó la Argentina en los primeros años del nuevo siglo trajeron consigo la intensión de profundizar los procesos de inclusión masiva. Específicamente en lo que se refiere a la educación media, la Ley Nacional de Educación (N° 26.206) sancionada en 2006 postuló la desaparición del Polimodal y estableció un cambio en la estructura de niveles, reponiendo la unidad de la escuela secundaria y disponiendo la obligatoriedad hasta su finalización. Bajo la idea de la necesidad de la universalización de la escuela secundaria, otras medidas acompañaron la tendencia a la inclusión masiva de los jóvenes en el nivel medio. El desarrollo de programas de reingreso a la escuela, la proliferación de diferentes tipos de becas para estudiantes secundarios, el surgimiento de la Asignación Universal por Hijo, la implementación de los programas PROG.R.ES.AR. y Conectar Igualdad, pretendieron acrecentar las posibilidades de continuidad, permanencia y finalización de la escolaridad en el nivel medio22. Este proyecto (…) .

Si bien la universalización del nivel es un objetivo a largo plazo y estamos lejos de poder afirmar que se haya logrado, la sanción de la obligatoriedad de la educación secundaria sirvió para reconocer un proceso sociocultural que la colocó como obligación social, valorándola como herramienta eficaz de ascenso social y como espacio privilegiado de socialización juvenil frente a otros disponibles (Montesino, Sinisi y Schoo, 2009).

Es este nuevo escenario de masificación y obligatoriedad de la educación secundaria que nos impulsa a preguntarnos sobre cómo son hoy las relaciones entre desigualdad y escuela. Considerando que la mayor parte de las familias en situación de pobreza ha tenido un contacto mínimo con este nivel de la educación formal, nos preguntamos cómo se da la adaptación subjetiva de las mismas a las dinámicas de la escuela media y de qué modo se acompaña la inclusión de los jóvenes. Es por ello que el objetivo de la investigación apunta a indagar sobre las trayectorias de los jóvenes sin perder de vista el modo en que estos procesos son experimentados por los grupos familiares que habitan en contextos de pobreza. Lo cual implica preguntarnos además por el conjunto de representaciones y sentidos en torno a la educación secundaria, así como por las estrategias que despliegan para hacer efectiva la escolarización de los jóvenes.

Es la opción de trabajar sobre la idea de procesos a partir de la articulación de las dimensiones temporales, lo que habilitó la consideración de la perspectiva biográfica (en tanto abordaje cualitativo) para el análisis de las trayectorias escolares. Así como la posibilidad de incluir los imaginarios, aspiraciones, sentidos y representaciones que se ponen en juego en las acciones concretas, a partir de la combinación de los elementos tanto objetivos como subjetivos de las biografías. Por otro lado, en tanto enfoque relacional, habilita también a reflexionar sobre las tramas de relaciones en las que los individuos están inmersos en su cotidiano en las diferentes dimensiones que cobra su historia de vida.

Con la pretensión de indagar la pluralidad de experiencias en un mismo sector y teniendo en cuenta la importancia de la definición espacial en las trayectorias, este trabajo está anclado territorialmente en un barrio con características de pobreza estructural en la periferia de la ciudad, muchos de cuyos habitantes son inmigrantes de países limítrofes. A partir de esta primera definición, los jóvenes y las familias que forman parte de la investigación están definidos en relación a su edad (que estén en edad escolar teórica de la escuela secundaria) y contactados a partir de su participación o la de algún integrante de la familia en los talleres educativos que se brindan en un comedor local. Muchos de estos jóvenes son la primera generación de la familia en acceder a la secundaria o permanecer varios años en el recorrido.

#Teniendo en cuenta la profunda imbricación en nuestra sociedad entre las trayectorias escolares y laborales, este proyecto busca también echar luz sobre algunas de las dimensiones de la vida social que forman parte y dan forma a las trayectorias laborales de los jóvenes, poniendo el énfasis en los aspectos relacionados a la educación. En este sentido, resulta pertinente conocer el conjunto simbólico, en términos de representaciones y sentidos, en torno a la presente y futura inserción laboral de los jóvenes, y su vinculación con los ámbitos educativos. Así como el hecho de que muchos de estos jóvenes ya forman parte del mercado laboral, en su mayoría como parte de los sectores informales. Ello nos permitirá discutir además las ideas de inserción y transición en relación al mundo de trabajo en los jóvenes pertenecientes a sectores vulnerables en la ciudad de La Plata.

Algunos de los principales avances de esta investigación están relacionados con la identificación de un circuito de escuelas a las que estos jóvenes acceden, así como la definición de las características por las cuales ellos mismos o sus familias las eligen. Asimismo, hemos encontrado diversos tipos de estrategias familiares que buscan hacer efectiva la escolarización de los jóvenes. En este sentido, por ejemplo, la organización de las tareas domésticas y de cuidado de los más chicos se presentan como obstáculos para la asistencia y permanencia en la escuela. Muchos adultos identifican estas situaciones en familias en las que los jóvenes tienen dificultades en sus trayectorias, intentando no recargar a sus hijos con estas tareas. En otros casos, se identifican un conjunto de estrategias relacionadas con la búsqueda de clases de apoyo que refuercen las actividades escolares. Podemos ver también que a veces se trata de una estrategia del conjunto familiar en torno a la escuela, lo cual implica la organización de todos los integrantes en relación al sostenimiento de una trayectoria escolar (la exitosa) por sobre las de otros hijos que no alcanzaron los patrones de éxito escolar. En estos casos, se percibe que se destinan más recursos sobre la escolaridad de alguno de los hijos, o la organización de las actividades cotidianas de la familia en conjunto gira en torno a los horarios y actividades de este joven, como un modo de facilitar y asegurar la permanencia en la escuela.

En el mapa de “instituciones posibles” para estos jóvenes la escuela técnica más cercana al barrio ocupa un lugar privilegiado en relación al futuro laboral de los jóvenes. Además de ser considerada más difícil en cuanto a los criterios de aprobación y “de mejor calidad” en relación al resto de las escuela secundarias de la zona, es la que parece ofrecer una oferta educativa con salida laboral asegurada desde el imaginario de estas familias. La credencial educativa que habilita la formación como técnico en estas escuelas estaría ofreciendo una inserción en mejores condiciones que otros jóvenes en el mercado de trabajo.

Estos son algunas de las aproximaciones al campo hasta el momento, que seguiremos profundizando en relación al desarrollo de las trayectorias de estos jóvenes y el modo en que es experimentado por sus familias.

Las trayectorias educativo-laborales de jóvenes que transitan por un programa de terminalidad educativa: El caso del Plan Fines Tec.

Desde el año 2003 se vivió en Argentina una recuperación económica que influyó positivamente en el mercado de trabajo, pero no tuvo las mismas consecuencias positivas para los sectores adultos y los juveniles, permaneciendo estos últimos más desfavorecidos. Dicho marco fue moldeando cierta preocupación desde la agenda política y académica, especialmente desde la sociología y la economía acerca de la situación de los jóvenes; a su vez tuvieron lugar la continuación y la implementación de nuevas políticas estatales bajo la forma de planes y programas.

Desde el año 2006 a través de la Ley de Educación Nacional (Nº 26.206/06), en consonancia con la Ley de Educación Técnico-Profesional (Nº 26.058/05) orientada a la necesidad de satisfacer la demanda de técnicos de cara al modelo productivo que se comenzaba a implementar, el Estado asume la garantía de la extensión de la escolaridad obligatoria. Sin embargo, debido a los procesos de segmentación y fragmentación educativa muchos sectores juveniles continúan excluidos, más aun los de sectores socioeconómicos desfavorecidos. La situación se complejiza si se tiene en cuenta el desacople entre el sistema educativo y el mercado de trabajo y la desvalorización de las credenciales educativas en un mundo cada vez más complejo y competitivo.

Uno de los casos que pretendemos abordar en el marco de nuestro proyecto colectivo son las trayectorias educativo-laborales de los jóvenes que transitan por el Plan Fines Tec buscando analizar si el pasaje por dicho plan propicia transformaciones en sus trayectorias en términos de inclusión social (educativa y laboral).

El Plan Fines Tec es un programa de terminalidad educativa para estudiantes de la modalidad técnico profesional que fue aprobado el año 2013, mediante la Resolución Nº 208/13, en consonancia con la Ley de Educación Nacional y la Ley de Educación Técnico Profesional citada anteriormente. Esta nueva oferta educativa se sitúa dentro de la perspectiva de derechos e inclusión educativa y está orientada a estudiantes que hayan abandonado sus estudios de Educación Técnico Profesional a partir del año 2009.

Lo/as jóvenes con los que pretendemos trabajar serán jóvenes entre 18 y 29 años de edad, sexo masculino y femenino, que transiten por el Plan Fines Tec en algunas de las escuelas técnicas que son sede en el Gran La Plata.

Una de las causas por las que se crea el plan está vinculada a hacer frente al abandono escolar motivo por el cual se señaló la necesidad de apoyar y acompañar los trayectos formativos de los alumnos que habían abandonado la escolarización.

Algunas de los interrogantes que nos planteamos se vinculan con las transiciones de estos jóvenes de la escuela al mundo del trabajo, los cambios producidos en las trayectorias, y los procesos de inclusión educativa en el territorio del Gran La Plata. A estos interrogantes se suman aquellos ligados a las orientaciones técnicas para poder pensar si la inclusión es la misma y si de esa inclusión de desprenden procesos de inclusión laboral. Por último nos preguntamos si es diferente la situación entre quienes estudian y trabajan y aquellos que solo estudian y si la trayectoria varía en virtud de la situación laboral del hogar de procedencia.

Además de las desigualdades en las trayectorias juveniles teniendo en cuenta el sector socioeconómico de pertenencia, existen desigualdades sexo-genéricas presentes en el sistema educativo y en el mercado laboral. Esta propuesta de investigación intenta comprender entonces si existen posibilidades de inclusión social en sujetos jóvenes que transitan por un plan de terminalidad educativa técnica, abordando también si esa inclusión es diferencial en el caso de mujeres y varones.

En función de la variable sexo-género creemos que es importante pensar si el pasaje por el plan propicia el delineamiento de trayectorias educativas diferenciales para mujeres y varones y qué ocurre respecto a las trayectorias laborales considerando esta variable.

Si bien nuestro campo está dando sus primeros pasos, luego de llevar a cabo conversaciones informales con estudiantes, docentes-tutores y coordinadores, podemos destacar que para algunos de los estudiantes esta elección se vincula con la necesidad de percibir el título secundario (certificación que se torna indispensable para la inclusión en el mercado laboral). Para otros, se vuelve de importancia poseer el título técnico a los fines de poder mejorar su situación percibiendo en algunos casos el plus por título en trabajos registrados que todavía conservan ciertas escalas salariales.

Algunas de las motivaciones que se han podido reconstruir por las cuales estos jóvenes no han podido finalizar su educación secundaria técnica son: por un lado la asunción de responsabilidades familiares (formación de familia propia, tareas de cuidado, salida laboral temprana, etc.); por otro, la imposibilidad de recibir clases para finalizar su trayectoria escolar (falta de profesores capacitados para la enseñanza de materias específicas, o falta de recursos económicos para acceder a profesores particulares).

Las trayectorias laborales de jóvenes que transitan por un centro de formación profesional

La formación profesional (en adelante FP) se encuentra presente como una de las estrategias que diferentes dispositivos de inserción laboral impulsan para mejorar las posibilidades de los sectores desfavorecidos. El mundo de la FP en Argentina ha tenido un extenso recorrido en el que sus funciones, objetivos, el tipo de formación que se provee, los actores que intervienen y la población a la que se dirige han ido reconfigurándose.

Brevemente podemos señalar que en sus orígenes su desarrollo fue impulsado por los actores del mundo de trabajo (sindicato y empresas) y se encontraba destinada a formar a los trabajadores de determinado sector productivo. El estado asumió un rol más protagónico a partir del desarrollo del FP en instituciones educativas, en este caso la oferta se dirigió a la población en función de niveles educativos previos y brindaba certificaciones de tipo escolar que acreditaban distintos saberes.

Finalmente durante los noventa la intervención del estado en materia de FP adquirió otro ímpetu. En este contexto surge una tercer lógica “social” de la mano de los programas compensatorios que intentaban dar respuesta a los problemas de desocupación y precarización, en este caso se buscó a partir de la FP reparar una situación de desventaja social de los sectores desfavorecidos de la población, principalmente jóvenes y mujeres. Estos programas encontraban sustento ideológico en los postulados de la teoría neoclásica del capital humano (Salvia y Tuñon, 2002) en este marco se diagnosticó que existía un desajuste entre las calificaciones con que contaban los jóvenes y los requerimientos de una demanda laboral renovada por causa de los cambios técnicos introducidos por la globalización. Esta lógica se basó, entonces, en una concepción individualizante que tendía a colocar en los propios trabajadores la responsabilidad de su desocupación.

A partir de comienzos de siglo se produjo una reformulación dentro de las distintas lógicas o modelos de FP en el marco del desarrollo de nuevas políticas públicas y el reposicionamiento de los distintos actores sociales. En este contexto se introduce una perspectiva de protección social que reposicionó al conjunto de actores en un dialogo social ampliado y se dirigió a la población destinataria como trabajadores en lugar de beneficiarios vinculándolos con subsidios universales y puentes con el mundo del trabajo (Jacinto, 2015).

Más allá de las distintas configuraciones que asumió la FP en Argentina se observa que la misma continua ocupando un papel importante en el proceso de inserción laboral de los jóvenes de múltiples sectores, también se revela como una de las estrategias centrales que el estado toma para acompañar la transición laboral de jóvenes de sectores desfavorecidos.

En este marco la propuesta será analizar las trayectorias laborales y educativas de jóvenes que asisten a Centros de Formación Profesional (CFP) en el partido de la ciudad de La Plata. En esta primera etapa exploratoria centraremos la atención en un CFP perteneciente a la Prosecretaria de Políticas Sociales de la UNLP llamado Escuela Universitaria de Oficios.

La decisión de enfocarse en este CFP se debe fundamentalmente a que los cursos de oficios se dictan en diferentes clubes, comedores y centros comunitarios localizados en zonas periféricas de la ciudad debido a que la población objetivo del centro son particularmente los jóvenes de sectores vulnerables. En este sentido realizar el trabajo de campo en este centro se revela como una estrategia de gran utilidad a los fines de acercarse a jóvenes de sectores desfavorecidos.

La propuesta del trabajo de campo se vincula con indagar las formas en que se configuran las trayectorias laborales y educativas de jóvenes de sectores populares en la Argentina en el actual contexto. Consideramos a los jóvenes desde una perspectiva amplia que incluye no solo una delimitación cronológica tomando en consideración también su carácter procesual y relacional. Si bien tomaremos un recorte etario de los casos analizando las trayectorias de jóvenes entre 16 y 29 años, los mismos serán elegidos en función de encontrarse compartiendo una misma experiencia: la de ser estudiantes de FP, estar posicionados en lugares similares en la estructura social y transitar la misma etapa en su recorrido biográfico.

El interés está centrado en abordar los procesos de transición laboral de los jóvenes de sectores populares enfatizando como se relacionan y articulan trabajo y educación en este tramo biográfico y analizando los cambios y transformaciones que se producen en el tiempo en la forma de relacionarse con ambas esferas. En esta dirección, a partir del análisis de las historias personales de los jóvenes se intentará observar la sucesión de acontecimientos relacionados a sus trayectorias laborales y educativas buscando establecer los vínculos entre ambas esferas y su relación con fenómenos macro sociales y su mundo de representaciones.

La pregunta central que guía la propuesta de investigación es la de plantearse si aún en un contexto de vulnerabilidad los jóvenes logran generar estrategias para insertarse en el mundo del trabajo y en este sentido observar si la educación es percibida como una de las estrategias presentes dentro de su marco de acción. En esta misma dirección indagaremos el papel que cumple la asistencia al centro dentro sus procesos de inserción laboral y en la construcción de sentido con respecto a la educación y el trabajo.

Si bien aún el trabajo se encuentra en una etapa exploratoria a partir del contacto con el campo se pudo mantener conversaciones con docentes y estudiantes que permitieron ir abriendo un conjunto de respuestas provisorias. En principio pudimos observar que más allá de que las trayectorias de los jóvenes se desarrollen en el marco de la precariedad y que los condicionamientos del contexto limitan las posibilidades de acción, los jóvenes tienen la intención de orientar hacia varias direcciones sus transiciones laborales. En este sentido observamos que la toma de decisiones es compleja y multidimensional, en ellas juegan un papel importante sus primeras experiencias laborales previas, su entorno social más cercano, el género y los proyectos a futuro de cada joven.

Por otro lado observamos que el pasaje por el centro juega un rol importante dentro de sus trayectorias educativas y laborales al menos desde una perspectiva simbólica. Los jóvenes asisten a este y otros CFP en la búsqueda de herramientas que le permitan afrontar sus transiciones laborales con algo más de certidumbre. Entre las motivaciones para ingresar al centro encontramos que en algunos casos la búsqueda se orienta a construirse a sí mismos como trabajadores, obtener un perfil claro con el cual puedan presentarse frente al mundo del trabajo y moderar el carácter flexible e inestable que tiene el mercado laboral actualmente en la Argentina. Otro de los sentidos atribuidos por los jóvenes que los impulsa a ingresar al centro se vincula con la necesidad de sentirse competitivos a la hora de afrontar una búsqueda de empleo, en esta dirección se encuentra presente una fuerte valoración de las credenciales educativas. Por último el tránsito por el centro es un intento por parte de muchos jóvenes de mantenerse dentro del campo educativo en este sentido encontramos que se manifiesta en el relato de muchos jóvenes ya sea que hayan terminado la escuela media o no, la sensación de que esta institución no los ha preparado para pasar a la actividad.

Tomando en consideración estos primeros hallazgos nos proponemos profundizar las formas en que se entrelazan y articulan trabajo y educación a lo largo de las trayectorias de los y las jóvenes estudiantes de CFP indagando particularmente los sentidos que subyacen en su toma de decisiones.

Reflexiones finales

En este trabajo buscamos llevar a cabo una revisión de la bibliografía relacionada con las trayectorias juveniles, enfocándonos en la vinculación entre la educación y el mundo del trabajo. Con este objetivo comenzamos definiendo a la juventud como un proceso que implica una construcción sociocultural, más allá de los límites biológicos. En este sentido consideramos a la juventud como una transición en el curso de vida, en la que las trayectorias educativo-laborales son uno de los ejes principales.

Consideramos que las transiciones juveniles a la adultez son, tal como desarrollamos anteriormente, múltiples, variables, cambiantes, diferenciales. Ahora bien, es necesario preguntarse si estas diferenciaciones esconden o no desigualdades. Es justamente en el período de transición de la juventud a la adultez que los procesos de desigualdad pueden estar en el punto de mira, puesto que en este período suele producirse un proceso de acumulación de ventajas o bien acumulación de desventajas (Mora Salas y de Oliveira, 2014).

Creemos que parte de la consideración de la complejidad del plano educativo y laboral, así como de las transiciones a la adultez ha comenzado a tenerse en cuenta en la consolidación de nuevos formatos educativos y políticas de inserción laboral por parte del Estado.

En torno a lo educativo hemos señalado que las condiciones de escolarización y las lógicas de organización institucional pueden tender a reproducir desigualdades anteriormente existentes a lo largo de las trayectorias. Sabemos además que el propio sistema educativo formal ha comenzado a ser crítico consigo mismo repensando en algunos casos sus lógicas tradicionales y proponiendo nuevos formatos tales como los programas de terminalidad educativa y los bachilleratos populares.

En torno al plano laboral hemos constatado a través la bibliografía que la educación se vuelve cada vez más necesaria en un contexto de mayor competencia y deflación de las credenciales educativas. Asímismo, el mercado de trabajo tiende a reproducir otras desigualdades asociadas con el origen social, el barrio de pertenencia, la institución educativa que otorgó el título, etc.

Si bien consideramos un gran avance en el hecho de que existan políticas públicas en torno a lo educativo y lo laboral, creemos que éstas siguen atadas a una híper responsabilización de los individuos, en nuestro casos los/as jóvenes. El excesivo énfasis en la capacitación o en su falta esconde el hecho de que muchos de estos planes se basan en una mirada estrecha en torno a la desigualdad. Creemos siguiendo a Reygadas (2004) que la desigualdad hace referencia tanto a aspectos individuales, como relacionales y estructurales. Es en la interrelación de estos elementos que debe comprenderse la configuración de las desigualdades.

Siguiendo a Saraví (2015), consideramos que la desigualdad debe ser comprendida también en tanto que experiencia. Y en este sentido, encontramos casos en los que jóvenes con el mismo nivel de educación formal, en los que sus trayectorias educativas y laborales se delineen de manera desigual.

Para abordar estas trayectorias hemos presentado tres casos de investigaciones en curso, referidas a sectores socio-económicamente desfavorecidos en el Gran La Plata en el período de Post-convertibilidad. Particularmente nuestros campos de investigación están referidos a sectores populares y, dentro de ellos, a los jóvenes. Si bien tienen en común la preocupación por las trayectorias educativas y laborales, cada uno centra su atención en distintos aspectos de las mismas y atraviesa distintos momentos de la investigación y grados de avance.

A través de estos análisis buscamos dar cuenta de la complejidad del sistema educativo y las ofertas de formación para los jóvenes, así como las dificultades de realizar una escisión clara entre lo formal y lo informal en el mundo laboral, ya que las trayectorias juveniles se encuentran atravesadas por los múltiples tránsitos posibles. Recuperamos asimismo la referencia a los motivos y sentidos asociados tanto con el mundo educativo como laboral para estos jóvenes y la relevancia que tiene en ellos la perspectiva de sus familias.

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Tiramonti, G. (Comp.) (2004). La trama de la desigualdad educativa. Mutaciones recientes en la escuela media, Buenos Aires: Manantial.

1.

El presente artículo es una versión revisada de un trabajo presentado en el 13 Congreso Nacional de Estudios del Trabajo (ASET 2017), en la que incorporamos los elementos señalados por los comentaristas.

“This article/book/book chapter was elaborated in the context of INCASI Network, a European project that has received funding from the European Union’s Horizon 2020 research and innovation programme under the Marie Skłodowska-Curie GA No 691004 and coordinated by Dr. Pedro López-Roldán”. ”This article reflects only the author's view and the Agency is not responsible for any use that may be made of the information it contains”.

2.

Este proyecto tiene su origen en el año 2014, cuando estas políticas públicas estaban en pleno funcionamiento. El cambio de gobierno en nuestro país, que trajo consigo la transformación y desmantelamiento progresivo de algunos de estos programas, implica un nuevo desafío para el desarrollo de las trayectorias educativas de los jóvenes y para análisis como este que toman en consideración el impacto de las políticas públicas en la vida cotidiana de las personas.

TEI – Métopes

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ISSN en línea 1852-4435

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