Articulando producción y reproducción desde los usos del tiempo

Articulando producción y reproducción desde los usos del tiempo

Nora Goren (UNPAZ/UNAJ-CIC-)
David Trajtemberg(UNLAM)

Resumen

El presente artículo buscar responder a la pregunta sobre cuáles son los rasgos comunes a la diversidad de trabajos que realizan las mujeres a partir de las encuestas relativas al uso del tiempo y de la encuesta de trabajo urbano del año 2013 en la Argentina. Para ello poner el foco en las interrelaciones entre el trabajo productivo y el trabajo reproductivo, dando cuenta de las desigualdades de género.

Palabras claves

Trabajo Productivo, Trabajo Reproductivo, Uso del tiempo

Abstract

This article seeks to answer the question about what are the common features of the diversity of work done by women from the surveys on the use of time and the urban work survey of the year 2013 in Argentina. To do this, focus on the interrelations between productive work and reproductive work, accounting for gender inequalities.

Keywords

Productive Work, Reproductive Labor, Use of Time

 

Recibido: 13 de junio de 2016

Aceptado: 30 de Agosto de 2016

 

 

 

El presente trabajo se propone responder a la pregunta sobre cuáles son los rasgos comunes a la diversidad de actividades laborales que realizan las mujeres. Para dar respuesta a ello delimitamos un marco analítico que sitúa su perspectiva en la división sexual del trabajo, con el objetivo de analizar, a partir de las encuestas relativas al uso del tiempo y de la encuesta de trabajo urbano, las actividades productivas y reproductivas como dos momentos de una misma relación (Kergoat, Hirata 1997). Al poner el foco en las interrelaciones entre el trabajo productivo y el trabajo reproductivo, esta mirada busca visibilizar las desigualdades de género en los distintos ámbitos, y en particular, cómo se imbrican mutuamente.

Para realizar este análisis, ubicamos el eje en esta imbricación; centrados, en un primer momento, en cómo se distribuyen estas actividades entre varones y mujeres, y qué tiempo les destinan a cada una de ellas. Esto nos va a permitir aproximarnos al volumen de tiempo destinado al trabajo doméstico no remunerado realizado por cada uno/a y relacionarlo con su situación particular de ocupación; para así poder, cuantificar las desigualdades de género. Se parte para ello de datos provenientes de la Encuesta de Uso del Tiempo elaborada en el año 2013 e incorporada como un módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos, con el objetivo de cuantificar la magnitud del trabajo no remunerado, tanto en la participación como en tiempo, y relacionar estas cifras con el uso del tiempo y la forma de inserción en la esfera mercantil de la economía1.

Características de la participación laboral femenina: breve síntesis2

La problemática de la configuración de las inserciones laborales de las mujeres puede tener múltiples abordajes. Partir desde la división sexual del trabajo como categoría de análisis permite ir más allá e identificar una división generizada del trabajo remunerado y del no remunerado (Daly y Lewis, 2011: 229).

En relación con el trabajo productivo, diversos estudiosdan cuenta de que mujeres y varones no realizan las mismas labores, puesto queno se insertan en los mismos sectores de actividad; así como de las características diferentes que adoptan las relaciones laborales y dinámicas que se entablan (Contartese y Maceira, 2006; Castillo 2008).

Para el caso argentino, trabajadores y trabajadoras con ciertos perfiles, en términos de las oportunidades que ofrece el mercado, sólo acceden o se ofrecen en ciertos segmentos y, a su vez, estos segmentos se van consolidando a partir de los perfiles de los trabajadores/as que se desempeñan allí. De esta manera se van conformando y consolidando territorios femeninos y territorios masculinos, con demarcaciones que raramente se desdibujan.

Por otra parte, mujeres y varones no perciben los mismos salarios. La explicación a estose puede sustentar en lo señalado en el párrafo anterior: un mercado que evidencia unproceso de segregación horizontal y vertical cuya consecuencia es la diferencia salarial (Ezquivel 2007); y en el hecho que las mujeres perciben menos complementos salariales y trabajan, en general, menos cantidad de horas (Goren, Trajtemberg, Diaz, 2013).En definitiva, mujeres y varones no hacen los mismos trabajos, y los trabajos que cada uno realiza son valorados social y económicamente de manera diferente.

En ese sentido, los trabajos reproductivos, no remunerados, vinculados a los cuidados, representan uno de los núcleos durosque sostiene la división sexual del trabajo. El feminismocontemporáneo ha sido muy crítico al respecto, por lo que ha hecho, en las últimas décadas, del cuidado un importante objeto de análisis. Las feministas latinoamericanas que han asumido esta última perspectivahan tomado en consideración las diversas formas en que las mujeres se enfrentan a lastareas de cuidado dependiendo de sus diferencias de clase y etnia (Flores, Tena Guerrero 2015)3.Al respecto, las encuestas del uso del tiempo han sido un gran aporte que permite visibilizarlas.

Encuestas del uso del tiempo: breve reseña

Las encuestas de hogares, tanto a escala mundial como nacional, en sus orígenes fueron diseñadas con el objetivo de caracterizar a la población desde el punto de vista de la inserción mercantil de los individuos en empleos remunerados. Estas encuestas dividen a la población en dos grupos mutuamente excluyentes: aquellos que integran la población económicamente activa y los que forman parte de la inactividad. En el primer grupo se incluye a aquellos individuos que aportan o que están dispuestos a aportar su capacidad de trabajo a los fines de producir bienes y servicios con destino al mercado. Los restantes individuos que incluso pueden trabajar pero no con el criterio de destinar el producto del trabajo hacia el mercado integran la denominada “población económicamente inactiva”4.

En síntesis, las encuestas de hogares tradicionales se crearon con el objeto de brindar un panorama de la inserción de la población en el mercado de trabajo, pero le prestaron poca atención a la labor realizada por fuera de la esfera mercantil y a la distribución del trabajo en el hogar. Las encuestas del uso del tiempo se empezaron a instalar en el ámbito de la producción de estadísticas a nivel internacional para cerrar la brecha originada en las demandas de contar con mayor información respecto del uso del tiempo no mercantil. Una de estas demandas provenía de grupos que buscaban promover programas de equidad de género entre varones y mujeres en distintos ámbitos de la sociedad.

En Europa se encontraron antecedentes de la realización de encuestas de uso del tiempo desde mediados de la década del 70 del siglo pasado, mientras en América Latina las experiencias son más recientes y se inician después de la década de 1980 (Araya, 2003). Un estudio reciente de CEPAL (2014) encuentra que se han realizado encuestas de uso del tiempo en 18 países de América Latina y el Caribe desde 1980 hasta estos días, en países tales como Argentina, Cuba, México, Nicaragua, Ecuador, Colombia y Perú, entre otros (Aguirre y Ferrari, 2014). El resultado principal de este conjunto de encuestas desplegadas en los países de América Latina descansa en la generación, sistematización y producción de indicadores de uso del tiempo en actividades no remuneradas.

Aunque la experiencia latinoamericana muestra que a los fines de la construcción de indicadores de uso del tiempo se adoptan algunos criterios metodológicos generales, también se observan especificidades a nivel de cada país en función del universo de referencia de la población (el corte de edades resulta central a la hora de realizar comparaciones), del período de referencia para relevar el uso del tiempo en actividades no mercantiles y del relevamiento de las variables de contexto y de su articulación con el uso del tiempo en actividades remuneradas.

Atendiendo a los diferentes criterios empleados para el diseño de las encuestas del tiempo en cada país, la división de estadísticas de Naciones Unidas propuso la Clasificación Internacional sobre el Uso del Tiempo (ICATUS). Sobre la base de este clasificador, se propone dividir el uso del tiempo en tres grandes categorías: a) Actividades de producción comprendidas dentro de la frontera de la producción del Sistema de Cuentas Nacionales; b) Actividades comprendidas dentro de la frontera general de la producción, pero no de la frontera de la producción del Sistema de Cuentas Nacionales; c) y Actividades no consideradas actividades productivas.

Además, aparece en los últimos tiempos y con mayor frecuencia en la experiencia comparada, un enfoque que tiende a articular las encuestas a hogares tradicionales con las encuestas más novedosas de uso del tiempo. Una de las propuestas que ha ido ganando consenso está enfocada a la aplicación de módulos de uso del tiempo en las encuestas continuas de hogares, a los fines de asegurar una representativa y amplia cobertura, que atienda a las particularidades de inserción laborales de varones y mujeres, a la distribución del uso del tiempo entre actividades mercantiles y no mercantiles y a la distribución del uso del tiempo en actividades no mercantiles al interior de los hogares.

Los indicadores habituales construidos a través de las encuestas del uso del tiempo refieren a la cantidad de horas en un período específico de tiempo dedicadas a las actividades productivas mercantiles, a las actividades productivas no mercantiles y/o a las actividades no productivas. A su vez, resulta de utilidad agrupar esta información en función de las características socioeconómicas de la población de referencia; en particular, a la distribución de las horas dedicadas a cada tipo de actividad por varones y por mujeres. Por su parte, se suelenproducir indicadores adicionales para profundizar el análisis, al intentar discriminar las principales diferencias que se producen en el uso del tiempo entre individuos que provienen de hogares de distinto nivel de ingreso, en diferentes regiones geográficas, con distintas composiciones del hogar, que hayan alcanzado diferentes niveles educativos, etcétera.

En la Argentina, los antecedentes en la producción de estadísticas del uso del tiempo resultan muy recientes, con distintas experiencias implementadas tanto a nivel regional como nacional, que implican un avance en la disponibilidad de información referida al tiempo dedicado a distintas actividades (Calero, Dellavalle y Zanino, 2015). En este aspecto, la realización de encuestas de uso del tiempo representa un avance en nuestro país; sin embargo, hasta el momento se hicieron sólo esfuerzos esporádicos que imposibilitaron efectuar un seguimiento permanente y medir si las políticas de equidad de género impulsadas en los últimos quince años repercutieron positivamente en el cierre de la brecha de desigualdad entre varones y mujeres.

La primera encuesta del uso del tiempo en Argentina se realizó en 2005, exclusivamente para el aglomerado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mediante la metodología de incorporar un módulo específico a la Encuesta Anual de Hogares (EAH). La población de referencia de la encuesta de uso del tiempo abarcó a los individuos con edades comprendidas entre 15 y 74 años de edad inclusive. De cada hogar incluido en la muestra de la EAH se seleccionó un individuo al azar que estuviera dentro del rango de edad de referencia. Se utilizó como instrumento de recolección de la información del uso del tiempo un diario de actividades del día anterior a la entrevista, en el cual se permitió incluir hasta tres actividades en cada bloque horario de 30 minutos. En este sentido, en cada bloque horario se identificaron las actividades emprendidas por los individuos seleccionados, considerando la posibilidad de llevar a cabo actividades múltiples de carácter, tanto simultáneas como sucesivas. Por otra parte, la encuesta distinguió entre trabajo para el mercado que puede adoptar la forma de trabajo no remunerado y trabajo doméstico y de cuidado para el hogar, en este caso no remunerado exclusivamente. Finalmente, las actividades se clasificaron haciendo uso de la primera versión del clasificador internacional de actividades de uso del tiempo (ICATUS), que agrupa las actividades en las siguientes grandes categorías: 1) Trabajo para el mercado; 2) Trabajo doméstico no pagado para uso del propio hogar; 3) Cuidado no pagado de niños y/o adultos miembros del hogar; 4) Servicios a la comunidad y ayudas no pagadas a otros hogares de parientes, amigos y vecinos; 5) Educación; 6) Actividades relacionadas con el tiempo libre; 7) Actividades relacionadas con la utilización de medios de comunicación; 8) Actividades de cuidado personal.

La segunda encuesta realizada en el país se hizo en la ciudad de Rosario para el año 2010, por intermedio de un emprendimiento conjunto del Instituto de Estadística Provincial y la Facultad de Ciencias Económicas (Ganem, Giustiniani y Peinado 2014). Los criterios metodológicos utilizados para la confección de la encuesta fueron muy similares a los empleados en la Encuesta del Uso del Tiempo de la Ciudad de Buenos Aires. En primer lugar, esto constituye una diferencia sustantiva: se implementó en forma independiente a la Encuesta Permanente de Hogares; sin embargo, incorporó información allí provista a través de tres cuestionarios: a) vivienda; b) hogar; c) individual. El cuestionario de vivienda recoge información habitacional de la vivienda, en tanto el de hogar recopila datos socioeconómicos de los integrantes del hogar. Por su parte, el cuestionario individual es el que contiene preguntas específicas respecto del uso del tiempo. Otra diferencia relevante en relación con la encuesta de la Ciudad de Buenos Aires es que en la encuesta de Rosario, el cuestionario individual se distribuye entre todos los integrantes del hogar mayores de 15 años.La encuesta realizada en Rosario, además de recabar información sobre el uso del tiempo en actividades remuneradas, incorporó preguntas específicas para captar las actividades de voluntariado no remuneradas, desarrolladas por varones y mujeres en la comunidad. El instrumento de recolección de la información también fue un diario de actividades del día anterior al de la entrevista. Finalmente, el clasificador de actividades en las cuales se distribuye el uso del tiempo de los individuos entrevistados es semejante al empleado por la encuesta de la Ciudad de Buenos Aires.

Más recientemente, el INDEC, aprovechando los conocimientos y experiencias acumuladas por las encuestas de la Ciudad de Buenos Aires y Rosario, llevó a la práctica una encuesta de uso del tiempo con una cobertura nacional. La encuesta de uso del tiempo se incorporó como un módulo particular de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos durante el tercer trimestre de 2013, con el objetivo de cuantificar la magnitud del trabajo no remunerado desarrollado por fuera del intercambio mercantil. La población de referencia, en esta oportunidad, abarcó a todos los individuos de los hogares incluidos en la muestra con edad mayor o igual a los 18 años. Los parámetros estimados se refieren a poco más de 26 millones de personas de 18 y más años residentes en hogares individuales de localidades de 2000 y más habitantes de todo el país.

El período de referencia presenta algunas diferencias con respecto a las otras encuestas de uso del tiempo realizadas en Argentina. Si bien coincide en delimitar las actividades de trabajo doméstico no remunerado para el día anterior al de la realización de la encuesta, deja una ventana de observación para las actividades de voluntariado la semana calendario completa. Define como trabajo voluntario a“las actividades no remuneradas hechas libremente para el beneficio de personas ajenas a la familia”. Establece un límite de al menos una hora en el período de referencia para considerar que una persona participa en alguna de las actividades relevadas por la encuesta.

Dos de los principales indicadores que estima la encuesta son la tasa de participación en actividades en actividades no remuneradas y tiempo promedio dedicado a actividades no remuneradas. El primer indicador se calcula como cociente entre la población de 18 y más años dedicados a actividades no remuneradas y la población total. El segundo se expresa en horas dedicadas a actividades no remuneradas como promedio del conjunto de la población de referencia.

Los objetivos que permitirá cumplir la encuesta pueden resumirse de la siguiente manera:

Cuantificar la dimensión del trabajo no remunerado que la población de 18 años y más realiza fuera de la esfera mercado.Estimar las desigualdades de género en el tiempo dedicado al trabajono remunerado doméstico y de cuidados al interior de los hogares.

Articulando está información con la encuesta de hogares, y para la misma población de referencia, se podrá determinar la tasa de participación en actividades domésticas no remuneradas y el tiempo destinado al desempeño de estas tareas en función de la condición de actividad de la población.Se espera que el repertorio de información suministre algunas cuantificaciones del uso del tiempo no remunerado en vistas a entender algunos factores que inciden en la inserción diferenciada de varones y mujeres en el mercado de trabajo.

En síntesis, las encuestas de uso del tiempo constituyen instrumentos de utilidad para conocer las distintas formas en que se lo utiliza, principalmente de aquellas destinadas a las actividades no remuneradas y no sujetas al intercambio mercantil. En este sentido, en la Argentina se observa la realización de dos encuestas locales, muy importantes como antecedente y prueba piloto, antes de la realización de una encuesta de nivel nacional en el año 2013. Es justamente esta encuesta, diseñada como módulo de una Encuesta de Hogares, la que será objeto de análisis a los finesde relacionarla con las formas de inserción laboral de varones y mujeres, considerando los tiempos dedicados a cada una de estas actividades, productivas y reproductivas.

El trabajo reproductivo

Una primera mirada a los datos de la encuesta de uso del tiempo exhiben una distribución inequitativa en cuanto a la proporción de varones y mujeres, de 18 y más años, que participan en actividades domésticas no remuneradas. Es así que la tasa de participación femenina en el trabajo doméstico no remunerado alcanzó al 89% en el tercer trimestre de 2013, mientras que la tasa de participación masculina resultó 30 puntos porcentuales menor (58%).

Estas diferencias se sostienen en cada una de las categorías en las que se divide el trabajo doméstico no remunerado. La encuesta registra mayor tasa de participación femenina en las tareas de quehaceres domésticos, en las de apoyo escolar y en las de trabajo de cuidado. Los quehaceres domésticos son las actividades más comunes efectuadas por varones y mujeres, pero son las tareas de apoyo escolar las que muestran las mayores brechas de género5 (la tasa de participación femenina en estas tareas triplica la tasa de varones).

Un segundo indicador de inequidad emerge cuando se analiza el tiempo dedicado por varones y mujeres a las tareas domésticas no remuneradas. En términos promedio, se observa que las mujeres dedican el doble de tiempo diario a las actividades domésticas no remuneradas que los varones: 6,4 horas las mujeres contra 3,4 horas los varones. Es así que resulta casi una jornada de trabajo más6 la que dedican las mujeres a las actividades domésticas no remuneradas. En promedio, la mujer que quiera participar en actividades mercantiles remuneradas, en un empleo de jornada completa, prácticamente deberá duplicar el tiempo de trabajo, si le suma las tareas no remuneradas realizadas en el hogar.

Se observa que la tasa de participación femenina resultaba más alta en las distintas actividades que componen el trabajo doméstico no remunerado, y que la brecha de tasas entre varones y mujeres era más alta en las tareas de apoyo escolar. Ahora, en cuanto, al tiempo promedio dedicado a cada tarea, se observa un patrón de comportamiento semejante. Es decir, son las mujeres quienes dedican en promedio una mayor cantidad de horas tanto a los quehaceres domésticos, a las tareas de apoyo escolar o a los trabajos de cuidado. Sin embargo, ahora las brechas más altas de género en relación al tiempo (horas) promedio dedicado a las tareas domésticas no remuneradas se encuentran en la realización de los quehaceres domésticos (limpiar la casa, cocinar, etc.) y en las tareas de cuidado (de niños y ancianos), mientras que las distancias más cortas están focalizadas en las actividades de apoyo escolar (los varones dedican 1,9 horas diarias en promedio y las mujeres 2,1)

  Varones Mujeres
Tasa de participación Tiempo promedio Tasa de participación Tiempo promedio
Quehaceres domésticos 50,2 2,4 86,6 3,9
Apoyo escolar 6,9 1,9 19,3 2,1
Trabajo de cuidados 16,8 3,8 31 5,9
Total 58,2 3,4 88,9 6,4
Cuadro 1: Tasa de participación en Trabajo doméstico no remunerado y promedio de horas por día (*).Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013.
(*) Las tasas de participación refieren a la población total y los tiempos promedio a la población participante. Fuente: INDEC. Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Tercer trimestre 2013

Al analizar la tasa de participación y tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado por grupos de edad, las tendencias respecto a las diferencias entre mujeres y varones se mantienen en todos los casos. Se advierte que: a) es mayor la tasa femenina de participación en tareas domésticas no remuneradas en las edades centrales (30-59 años); b) tanto en varones como mujeres, crece la tasa de participación en las edades adultas con respecto a los jóvenes (18-29 años), y luego en la edad de adultos mayores (más de 60 años) se vuelve a reducir, aún por debajo de la participación de la población joven; c) Aun así, las brechas más altas de participación en trabajos domésticos no remunerados están concentradas en la población joven (85% en mujeres vs. 53% en varones); d) Se reproduce la misma lógica de comportamiento con respecto al tiempo promedio dedicado a las tareas domésticas no remuneradas, en el sentido que las brechas más altas de género están concentradas en la población joven (las mujeres jóvenes dedican 6,5 horas diarias y los varones de la misma edad 2,9 horas).

Grupo de edad Varones Mujeres
Tasa de participación Tiempo promedio Tasa de participación Tiempo promedio
18-29 52,8 2,9 85,2 6,5
30-59 61,5 3,7 93,2 7,0
60 y más 57,3 3,1 83,6 4,6
Cuadro 2: Tasa de participación y tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado por grupos de edad. Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013.
Fuente: INDEC. Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Tercer trimestre 2013.

El nivel educativo muestra algunas situaciones interesantes con respecto a la participación y tiempo dedicado al trabajo doméstico no remunerado. Por una parte, la brecha de tasa de participación se reduce a medida que aumenta el nivel educativo de la población y el principal motivo que explica este comportamiento es el aumento de la tasa de participación masculina. En efecto, para niveles educativos bajos (hasta secundario incompleto) la tasa de participación masculina se ubica en el rango del 51%-56%, en tanto, los varones con nivel universitario incompleto llegan al 60% y con universitario completo alcanza el 65%. Por otro lugar, las mujeres con mayor nivel educativo (universitario completo e incompleto) dedican una menor cantidad de horas al trabajo doméstico no remunerado, pese a registrar tasas de participación semejantes a las de mujeres con menores niveles educativos, lo que se vincula con la posibilidad de contratar trabajo doméstico pago.

Nivel educativo Varones Mujeres
Tasa de participación Tiempo promedio Tasa de participación Tiempo promedio
Primaria incompleta 50,8 3,3 84,4 5,7
Primaria Completa 56 3,4 89 6,4
Secundaria Incompleta 55,4 3,7 90,5 7,4
Secundaria Completa 60,7 3,4 91,3 7
Universitaria Incompleta 59,9 3 83,5 5,2
Universitaria Completa 64,7 3,5 91,1 5,7
Cuadro 3: Tasa de participación y tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado según sexo por nivel educativo. Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013
Fuente: INDEC. Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Tercer trimestre 2013

Claramente la presencia de menores en el hogar incide en la tasa de participación y en el tiempo que las personas le dedican al trabajo no remunerado. No sólo la distinción de los hogares con hijos/as y sin hijos/as introduce una diferenciación al respecto, también la cantidad de menores en el hogar produce distintos resultados. En efecto, las mujeres de los hogares sin menores registran tasas de participación y horas dedicadas a las tareas domésticas no remuneradas menores que las mujeres que habitan hogares con menores de 6 años. Además, es de destacar que, las mujeres de los hogares con un menor o con dos o más menores registran similares tasas de participación y horas diarias dedicadas al trabajo doméstico no remunerado. Sin embargo, la principal diferencia entre las mujeres que forman parte de hogares con un menor o con dos y más, se sitúa en las diferentes tasas de participación. En particular, las mujeres que habitan hogares con dos o más hijos/as muestran brechas en las tasas de participación más altas, que se explican fundamentalmente por la menor tasa de participación de los varones en las tareas domésticas en relación a sus pares que conviven en hogares con un solo menor.

Presencia de menores de 6 años Varones Mujeres
Tasa de participación Tiempo promedio Tasa de participación Tiempo promedio
Sin menores 56 2,9 86,4 5
1 menor 65,3 4,5 95 9,3
2 y más 59,3 4,5 95,3 9,7
Cuadro 4: Tasa de participación y tiempo promedio dedicado al trabajo no remunerado según sexo por presencia de menores de 6 años. Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013
Fuente: INDEC. Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Tercer trimestre 2013

Por su parte, observamos que en todos los hogares, sin distinción del ingreso familar, se verifica nuevamente que hay una mayor proporción de mujeres que se dedican a realizar tareas domésticas en el hogar respecto a los varones.

No obstante se advierten algunas especificidades, en los estratos de menores ingresos, donde es mayor la proporción de mujeres que dedican más de cinco horas a la realización de tareas domésticas respecto de aquellas que provienen de hogares con mayores ingresos. En efecto, en los hogares de menores ingresos, aproximadamente un cuarto de las mujeres trabajan más de cinco horas diarias en tareas domésticas no remuneradas, cuando en los estratos de mayores ingresos dicha proporción no supera el 15%.

Por su parte, en los hogares de menores ingresos las mujeres dedican una mayor cantidad de horas a la realización de tareas domésticas no remuneradas y participan en mucha menor medida en las actividades mercantiles remuneradas. Es así que en los primeros deciles de ingreso per capita familiar, la tasa de participación femenina en el mercado de trabajo no supera el 50%, cuando la tasa de actividad de las mujeres que integran los hogares de mayores ingresos resulta mayor al 50%, incluso supera el 70% en el estrato más alto.

 Cuadro 5: Tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado según sexo por decil de ingresos. Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013
Cuadro 5: Tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado según sexo por decil de ingresos. Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013
Fuente: INDEC. Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Tercer trimestre 2013

Articulando el uso del tiempo en la producción y reproducción

Un rasgo de la articulación entre la esfera mercantil y no mercantil indica que la tasa de participación en tareas domésticas no remuneradas es muy elevada con independencia de su inserción ocupacional7. En este sentido, se observa que la tasa de participación femenina en tareas no remuneradas ronda los niveles del 87%-89%, y que estos porcentajes permanecen constantes entre la población femenina ocupada, desocupada e inactiva. Es decir, en promedio el ingreso de la mujer al mercado de trabajo no repercute en una menor participación en las tareas domésticas del hogar.

En tanto, en el caso de los varones, aparecen algunas diferencias entre quienes poseen un empleo remunerado y quienes están inactivos o buscan activamente un empleo. En particular, la tasa de participación masculina en actividades domésticas no remuneradas se encuentra en niveles del 55%-57% entre los individuos desocupados o inactivos y se reduce al 48% cuando obtienen un empleo. Esto estaría indicando que las brechas más altas de género con respecto a la participación en tareas domésticas no remuneradas están concentradas en la población ocupada. Es justamente en este segmento del mercado de trabajo donde resulta de mayor magnitud la diferencia entre las tasas masculinas y femeninas de participación en tareas domésticas.

Condición de Actividad Varón Mujer
Participó en tareas domésticas no remuneradas Participó en tareas domésticas no remuneradas
  No No
Ocupado 48,0 52,0 87,0 13,0
Desocupado 57,0 43,0 89,0 11,0
Inactivo 55,0 45,0 87,0 13,0
Cuadro 6: Tasa de participación en tareas domésticas no remuneradas según Condición de actividad. Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuesta sobre el Uso del Tiempo y el Trabajo no Remunerado. INDEC

No obstante resulta interesante destacar que la cantidad de tiempo dedicado a las actividades domésticas resulta, tanto en el caso de los varones como el de las mujeres, similar cuando se tiene hijos/as, sin importar que sea uno o más. Sin embargo, las diferencias de tasas de participación entre los jóvenes y la población en edades centrales (25-49 años) son de mayor magnitud entre los varones y las mujeres. En el pasaje desde la juventud a la vida adulta aumenta la participación de los varones en actividades domésticas. Este resultado obedece a que la tasa de participación femenina siempre se encuentra en niveles elevados, aun para las más jóvenes, por tanto, la transición hacia la adultez incrementa la participación, pero no tanto en términos relativos como en el caso de los varones.

Condición de actividad Varón Mujer
H 24 25-49 50-64 65 y mas H 24 25-49 50-64 65 y más
Ocupado 37 50 51 53 74 88 91 91
Desocupado 49 60 74 53 82 94 93 82
Inactivo 47 52 61 58 79 94 92 80
Cuadro 7: Tasa de participación en el trabajo doméstico no remunerado según Condición de actividad por edad. Trimestre III 2013
Fuente Elaboración propia en base a la Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. INDEC. Tercer trimestre 2013.

No sólo es mayor la tasa de participación femenina en actividades domésticas no remuneradas, también es superior la cantidad de horas diarias dedicadas a las tareas del hogar. Un dato interesante, que surge de la encuesta, se refiere a que si bien las mujeres no ocupadas (desocupadas e inactivas) mantienen una tasa de participación en tareas domésticas no remuneradas muy similar a la de las mujeres ocupadas, la mujer no ocupada dedica una mayor cantidad de horas a las tareas domésticas del hogar. En cambio, los varones reducen sustancialmente la tasa de participación en actividades domésticas al estar ocupados en una actividad remunerada, pero dedican prácticamente la misma cantidad de horas a las tareas del hogar (entre 3,2 y 3,5 horas diarias) tanto cuando están empleados en una ocupación de la esfera mercantil como cuando están inactivos o desocupados.

Categoría ocupacional Varones Mujeres
Tiempo promedio Tiempo promedio
Ocupados/as 3,5 5,8
No ocupados/as 3,2 6,8
Cuadro 8: Tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado según sexo por condición de actividad. Población de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013
Fuente Elaboración propia en base a la Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. INDEC. Tercer trimestre 2013.

La jornada laboral en actividades remuneradas no altera sustancialmente el tiempo promedio dedicado por los varones a las actividades domésticas no remuneradas. Esto surge de comparar el tiempo promedio dedicado a las tareas del hogar para trabajadores que desempeñan su trabajo con distinta extensión de la jornada laboral. Por ejemplo, los varones con trabajos remunerados con jornadas entre 15 y 34 horas dedican 3,5 horas a las actividades no remuneradas, y los varones que trabajan una jornada superior a la legalmente establecida (entre 46 y 60 horas) dedican 3, 4 horas.

La situación de las mujeres muestra una tendencia hacia la reducción de la cantidad de horas dedicadas a las tareas domésticas a medida que se expande la jornada laboral remunerada. La alta proporción de mujeres que poseen empleos remunerados con desempeño de jornadas parciales podría ser una forma de responder a las exigencias que le impone la forma de distribución de las tareas en el hogar, que requieren de que alguien las realice.

  Varones Mujeres
Tasa de participación Tiempo promedio Tasa de participación Tiempo promedio
Hasta 14 horas 65,1 3,8 89,7 7,7
15 a 34 horas 61,3 3,5 91,9 6,1
35 a 45 horas 59,1 3,3 87,7 5,2
46 a 60 horas 57,9 3,4 88,3 4,7
61 y más horas 49,7 3,5 83,8 5,6
Cuadro 9: Tasa de participación y tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado según sexo por horas semanales de trabajo remunerado. Población ocupada de 18 años y más. Total Nacional Urbano. Tercer trimestre de 2013
Fuente Elaboración propia en base a la Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. INDEC. Tercer trimestre 2013.

Las mujeres al dedicarle una menor cantidad de tiempo a las actividades laborales remuneradas, en concordancia con una mayor participación y tiempo diario utilizado para a la realización de las tareas domésticas no remuneradas, también se define en qué tipo de tarea y en qué sectores serán demandadas las mujeres cuando ingresen al mercado de trabajo.Ejemplo de esta situación es el caso del empleo femenino en las ramas de enseñanza y administración pública, además del desempeño de tareas relacionadas con la prestación de servicios que implican relaciones de persona a persona, marcadas por la asimetría y que se desarrolla en relación con la intimidad de otros (por ejemplo, trabajo doméstico, auxiliares de geriátricos, enfermeras, manicuras, peluqueras, depiladoras, masajistas, etc).

Rama de Actividad Sexo Sexo
Varón Mujer Varón Mujer
Horas (semanales) trabajadas en la actividad principal Horas (diarias) dedicadas a los quehaceres domésticos
Industria y EGA 47,0 40,0 1,0 3,0
Construcción 42,0  …… 1,1 …… 
Comercio, Restaurantes y Hoteles 51,0 39,0 1,0 3,0
Transporte y Comunicaciones 48,0 41,0 1,2 2,9
Finanzas y Actividades Empresarias 40,0 35,0 1,2 2,6
Administración pública 39,0 32,0 1,3 3,0
Enseñanza 44,0 26,0 1,7 3,2
Salud 41,0 35,0 1,2 2,8
Otros servicios 42,0 31,0 1,4 3,4
Servicio doméstico  ….. 29,0 …..  3,2
Cuadro 10: Horas (semanales) dedicadas a las tareas remuneradas y horas (diarias) dedicadas a los quehaceres domésticos según rama de actividad. Trimestre III 2013
Fuente Elaboración propia en base a la Encuesta sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo. Módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. INDEC. Tercer trimestre 2013.

Reflexiones finales

A lo largo de este trabajo quedaron plasmados los rasgos comunes a la diversidad de actividades laborales que realizan las mujeres, varones, desde la perspectiva asumida en este trabajo, que se propuso mirar de manera relacional los tiempos implicados en la división sexual del trabajo. La posibilidad de visibilizar los tiempos dedicados al trabajo reproductivo, no remunerado, a través de las encuestas del uso del tiempo, nos permitió dar cuenta de las diferencias en la manera de asumir las responsabilidades dependiendo de si se es mujer o varón. En promedio, en la Argentina, las mujeres realizan el doble de trabajo doméstico no remunerado que los varones.

En definitiva, el mundo –el mercantil– sólo puede funcionar de la manera en que lo hace porque se apoya y depende del trabajo doméstico. Un mundo para el que se requiere libertad de tiempos y espacios; es decir, que exige la presencia de alguien en la casa que realice las actividades básicas para la vida. No obstante, si bien existe una estrecha vinculación entre la forma que asume la inserción laboral de las mujeres y el reparto de las responsabilidades familiares, esta distribución se termina plasmando y reiterando aun cuando esta doble participación deja de existir. Entonces queda pensar que la respuesta a esta inequidad es diseñar una red de políticas sociales que contemplen políticas estatales vinculadas a las actividades reproductivas,, en estrecha relación con políticas que busquen modificar la forma que asume la demanda de actividades remuneradas con territorios diferenciados y políticas que traccionen hacia la corresponsabilidad familiar.

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1.

Este trabajo adopta una mirada sincrónica de la relación entre trabajo remunerado y no remunerado. La mirada en términos de trayectorias puede aportar mayor complejidad, no obstante los datos referidos a los Usos del Tiempo se corresponden a un único relevamiento realizado en el año 2013

2.

El y la autora agradecen los comentarios, aportes recibidos en la instancia de evaluación.

3.

En Latinoamérica, cuando las feministas –y particularmente las mujeres de sectores urbanos populares− comenzaron a visibilizar la explotación y desvalorización del trabajo doméstico (Vargas, 2002: 307), las tensiones generadas no parecieron ser suficientes para abrir la discusión sobre los cuidados, como sí sucedió en Europa desde los años ochenta y noventa. Una posible explicación de lo anterior la sugiere MaxineMolyneux (2001: 11-12) en términos de la politización de la maternidad en América Latina a lo largo del siglo XIX y XX; es decir, su utilización como bandera o argumento central en la vindicación de derechos de las mujeres. Esto marca una distancia con Europa, donde si bien se idealizó también la maternidad, las mujeres lucharon por su individualidad en términos de identidad y derechos con cierta distancia respecto de los valores de la familia, una línea de lucha que fue menos

evidente para el feminismo latinoamericano (Molyneux, 2001:12).

4.

La categoría de inactividad ha sido fuertemente criticada por el feminismo, por no reflejar la experiencia de las mujeres y dejar fuera gran parte de las actividades necesarias por ellas realizadas (ver Orozco 2002).

5.

Las brechas se computan como las diferencias relativas entre las tasas de mujeres con respecto a las mismas tasas de varones.

6.

Considerando la jornada máxima legal de 8 horas diarias establecida en la legislación laboral nacional.

7.

Se agradece la colaboración de UrsulaMetlika quien colaboró en las tareas de procesamiento de los datos y la elaboración de las estadísticas.

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