Policías locales en el Gran Buenos Aires. Redistribución de la seguridad en tiempos de incertezas
DOI:
https://doi.org/10.62174/sed.3256Resumen
Al observar las imágenes que adornan despachos de funcionarios policiales en la provincia de Buenos Aires llama la atención una que retrata a cientos de personas vestidas en variantes del celeste azulado, perfectamente alineadas, inmóviles, en un campo extenso.
No hay funcionarios de gobierno, solo oficiales de la Policía Local de la provincia de Buenos Aires (PL), protagonizando una ceremonia de egreso en la Escuela de Policía Juan Vucetich. Esta foto, la más contundente, pertenece a una serie que circularon en los medios a lo largo de 2015; combina mayor número de efectivos y ningún funcionario político. Esa imagen oficial de la creación de una “nueva” policía borra un origen depreciado por los policías, el político electoral, el que para muchos explica la decisión de crear un cuerpo de características y dependencia indefinida. Los que enfrentan esos condicionantes son policías de la provincia de Buenos Aires (PPBA), devenidos conductores de las nuevas PL y autoridades de Seguridad municipales. Mientras, los oficiales de la PL digieren el apodo de “pitufos” con el cual peyorativamente se los nombra y reconoce.