Trolls, bots, seeding son términos que para muchas personas no resultaban demasiado conocidos, sobre todo si venían de ámbitos no relacionados con la tecnología. Pero a medida que más y más personas se sumaron como usuarios de las redes sociales, estos términos les comenzaron a resultar cada vez más familiares. Y lo hicieron a fuerza de encontrarse con situaciones conflictivas de interacción, y no por acceso a literatura especializada. Por ejemplo, al dejar su opinión en redes sociales como Twitter se vieron atacados por usuarios que no conocían, y con los que nunca había mantenido conversación. Así encontraron que existían perfiles de usuarios muy particulares, que sólo hablaban de política en términos totalmente polarizados, o que repetían frases dichas por otros mediante incesantes republicaciones. O que lanzaban contra ellos ataques coordinados entre una buena cantidad de usuarios, con términos muy agresivos y descalificatorios.