Colinas y llanuras en la recomposición del Movimiento al Socialismo en Bolivia

Fernando López Ariñez

Resumen


La crisis política boliviana es aún un misterio para la democracia latinoamericana. El golpe de Estado de noviembre de 2019 ha dado inicio a un gobierno de “transición” liderado por Jeanine Añez que lleva más de 7 meses en el poder. La incertidumbre en relación con la realización de nuevas elecciones generales y los efectos de la pandemia del Covid-19 han profundizado el deterioro democrático y económico de Bolivia y la gestión de Jeanine Añez no ha podido lograr un avance en el proceso de pacificación y solución de la crisis boliviana.

En este contexto, el presente artículo busca profundizar en la recomposición del tablero político boliviano y visualizar las posibilidades electorales del MAS-IPSP de cara a las próximas elecciones. Con la elección de Luis Arce Catacora como candidato a la presidencia, el MAS-IPSP tiene la posibilidad de reinventarse para seguir gravitando en la política boliviana e interpelar a una sociedad profundamente dividida por el golpe de Estado y la salida abrupta de Evo Morales Ayma de la presidencia.

El MAS-IPSP en 14 años de gobierno tuvo su mayor fortaleza en el manejo de la economía, la concreción de la inclusión social y la consolidación de una estructura política de alcance nacional, pero el golpe de Estado dejó en evidencia muchas debilidades al interior del MAS-IPSP. La pérdida de apoyo electoral en las ciudades y el alejamiento de los sectores tradicionales, sumado a la poca incidencia en la agenda comunicacional y la derrota en la disputa de conceptos como democracia y libertad son debilidades que el MAS-IPSP y Luis Arce Catacora deben procesar para incrementar sus posibilidades electorales.


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