Cuadernos de Marte

Año 10 / N° 19 Julio – Diciembre 2020

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Origen étnico- social, memoria y olvido en torno de los guerreros de la independencia catamarqueños.

Social-ethnic origin, memory and oblivion around the warriors of the Catamarca independence.

 

Claudio Caraffini*, Ezequiel Fonseca** y Cristian Melián***

Recibido: 30/6/2020 – Aceptado: 3/12/2020


Cita sugerida: Caraffini, C., Fonseca, E., & Melián, C. (2020). Origen étnico-social, memoria y olvido en torno de los guerreros de la independencia catamarqueños.. Cuadernos de Marte, 0(19), 209-232. Recuperado de https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/cuadernosdemarte/article/view/6282

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Resumen

En este trabajo nos focalizamos en el estudio de los aspectos referidos a los orígenes étnicos, social y procedencia geográfica de aquellos soldados catamarqueños que participaron en el proceso independentista nacional y americano del siglo XIX. A partir del entrecruzamiento de datos tomando de fuentes oficiales documentales, bibliográfico y de relatos orales rescatados por cronistas periodísticos, buscamos analizar las referencias a sujetos concretos pertenecientes a sectores populares; donde se advierte que desde finales del siglo XIX hay determinados homenajes, compensaciones y reconocimientos que la sociedad impartió a sus héroes que contribuyó a la construcción de la ciudadanía y la identidad nacional como objetos simbólicos de la memoria en determinados momentos y coyunturas históricas, dejando atrás todo tipo de identidades locales o regionales; y que a finales de siglo XX y principios del XXI muchos de estos sujetos dejaron de ser objetos de sentido e identidad pasando a un estado de inadvertencia en la sociedad local. 

Palabras Clave: Independencia; Soldados; Identidad; Popular.

 

Abstract

In this paper we focus on the study of aspects related to the ethnic, social and geographical origins of those Catamarca soldiers who participated in the national and American independence process in the 19th century. From the interweaving of data taken from official documentary and bibliographic sources and from oral accounts rescued by journalistic chroniclers, we seek to analyze the references to specific subjects belonging to popular sectors; where we can see that since the end of the 19th century there are certain tributes, compensations and recognition that society gave to its heroes that contributed to the construction of citizenship and national identity as symbolic objects of memory in certain moments and historical junctures, leaving behind all kinds of local or regional identities; and that at the end of the 20th century and the beginning of the 21st century many of these subjects stopped being objects of meaning and identity and went into a state of inadvertence in local society. 

Keywords: Independence; Soldiers; Identity; Popular.

 

Introducción

En el siguiente trabajo partimos de concebir la expresión grupo étnico o etnia como la plantea Vázquez[1], el cual designa a un conjunto dado de seres humanos que presentan ciertas afinidades somáticas, lingüísticas o culturales. Por extensión, la usaremos aquí para referirnos a segmentos poblacionales diferenciables por el origen y la ascendencia, ya que la nacionalidad estaba en proceso de construcción a principios del siglo XIX. Bajo esta categoría nos interesa referirnos a los sectores populares que conformaron la población de la provincia de Catamarca al momento de las guerras de la independencia.

Cuando hablamos de sectores populares hacemos referencia a la caracterización planteada por Parolo (2007) la cual incluye a  un abanico muy abierto y complejo integrado por quienes compartieron ciertos rasgos (exclusión). Es decir, un amplio sector de la sociedad que no estaba en una posición dominante en lo económico, lo político y lo social. “En él habría, por lo tanto, una enorme diversidad ocupacional, de tradiciones culturales, de riqueza y de prestigio.”[2]

Por ello nos parece interesante destacar el concepto de identidad étnica que plantea este autor, ya que muestra como la forma provisoria que asumen las contradicciones materiales y simbólicas, a nivel individual y colectivo, dentro de un campo de interacción socio étnico relativamente acotado en el seno de una formación histórico social que deja el período colonial y que de alguna forma es continuado durante el proceso de la independencia.

Tengamos en cuenta que la provincia de Catamarca estuvo formada por una gran variedad de grupos étnicos, antes y durante la conquista española[3], y como producto de ello no solo los grupos originarios conformaron los sectores subalternos, sino que también un gran porcentaje de afrodescendientes y mestizos fue la masa de los sectores populares que formaron su población, distribuidos en función del patrón de asentamiento plasmado en el periodo colonial. Esto dejó como saldo grandes diferencias sociales, que se expresaron a través de las prácticas de determinados sectores pudientes de la provincia. Las cuales las veremos respecto de los tratos que recibieron aquellos soldados que participaron junto a Belgrano y San Martín, en el proceso de la independencia de nuestro territorio. Donde la estructura social dominante, siguiendo a Bourdieu[4], actuó como un sistema o esquema práctico que estructuró las percepciones, las apreciaciones y las acciones de los grupos sociales y los homogenizó culturalmente confiriéndoles una igualdad “formal”, donde se consideró la identidad étnica como una mera adscripción social o política, que luego en las dinámicas de cambios posteriores serían incluidos en la construcción del estado-nación.

Es interesante destacar que vamos a entender como sector pudiente, no solo a la élite propietaria que ejerció un dominio de naturaleza paternalista o clientelar sobre los sectores populares, la aristocracia, sino a los nuevos sectores dominantes. En una enumeración aproximativa, se podrían incluir entre ellos a los financistas y especuladores del comercio, los políticos y toda la gama de servidores de un orden público y social.

Asimismo siguiendo a Halperín Donghi (1972) que focaliza entre otros aspectos el proceso de militarización como vía de la politización popular, nos permite pensar la convergencia por canales formales e informales de relación entre las élites y los sectores subalternos.  Por ello, por subalternidad se refiere a toda situación en que un individuo, grupo o clase se encuentra en una inferioridad de posición y recursos respecto de otro que se percibe como dominante. “El subalterno es el sujeto de rango inferior, ya sea que este expresado en términos de clase, casta, edad, género, ocupación o cualquier otra forma.”[5]

“Son aquellos que no pertenecen a la “elite”; sin embargo, entiende que parte de los subalternos también pueden estar actuando para ella.”[6]

Bajo estas características, los diversos grupos étnicos que conformaron esta provincia han tenido un rol preponderante al momento de intervenir prácticamente en todas las guerras, conflictos y entretelones armados desde el inicio mismo de la conquista española[7]. Lo que se destaca del conjunto de estos grupos étnicos, es que se vincularon a las diversas guerras o conflictos como una opción de obtener su libertad.

Por ello vemos a lo largo de la historia soldados españoles contra aborígenes e incluso africanos traídos como esclavos, fueron los primeros beligerantes con que contamos en los registros escritos de las guerras calchaquíes[8]. La actual provincia de Catamarca fue una zona de conflictos constantes en algunos casos o al menos indirectamente con la entrega de bienes, materiales, animales y personas que se involucraron en los distintos episodios bélicos primeramente como reclutas y luego como soldados rasos.

Así hubo soldados en las guerras de la independencia que, según se calcula, unos 2.000 salieron exclusivamente de la actual provincia de Catamarca[9]. Pero también los hubo en las guerras civiles, como unitarios o federales, en la guerra fratricida del Paraguay, la primera guerra mundial o más recientemente la guerra de Malvinas en 1982, donde muchos de ellos han sido admitidos como héroes de la nación. 

En nuestro caso particular, este trabajo se centra principalmente en aquellos guerreros pertenecientes a sectores populares, bajo la idea de resaltar el papel preponderante desempeñado por esta población en las guerras de independencia americana contra el yugo español.

Privilegiamos aquellos que nacieron en el actual territorio catamarqueño, pero también incluimos en algunos casos soldados de otras partes de Argentina y cuyos nombres fueron extraídos de los boletines oficiales de la provincia de Catamarca.

Para realizar el trabajo hemos usado información proveniente de diversa índole: Boletín Oficial de la provincia de Catamarca, periódicos locales de fines del siglo XIX y principios del XX y también bibliografía edita.

 

La mirada de Manuel Soria, sobre los héroes de la Independencia

A finales del siglo XIX y principios del XX, el prolífico historiador Manuel Soria se ocupaba de estudiar en detalle, la vida social de la provincia de Catamarca en el siglo XIX. En sus escritos se advierten pacientes años de investigación en archivos y bibliotecas, como también el uso de la entrevista o la memoria oral a la hora de argumentar sus contenidos. 

Un trabajo de su autoría escrito en un periódico de antaño, hace referencia que para hallar indicios de los héroes de la independencia catamarqueños los historiadores debían remitirse a las páginas del periódico La Gaceta de Buenos Aires, además de algunos documentos que aún se conservan en el archivo local. Es así que al indagar toda esta documentación el notable historiador se refería explícitamente al cuerpo de 400 reclutas que el Gobernador Don Feliciano de La Mota Botello ordenó enviar con destino a Jujuy en octubre de 1810 bajo las órdenes del capitán ancasteño Don Manuel Figueroa Cáceres. Un año después, en 1811, se envió un nuevo contingente con 150 reclutas.

Soria concluye su trabajo con documentos pertenecientes a la familia Ahumada del departamento Capayán, aledaño a la capital de Catamarca, donde figura un expediente de servicios de Don Bernardino Ahumada y Barros, en el que se lo menciona como un pudiente muy patriota que residía en su finca de Concepción de Capayán. En él se menciona que el día 17 de septiembre de 1812, Ahumada y Barros hace su testamento para abandonar su tierra junto a 171 reclutas y marchar al teatro de guerra que comandaba el general Belgrano en el actual norte argentino. 

Es digno de mención que el periódico reproduce una carta atribuida a Manuel Belgrano contestándole al señor Ahumada por haber repelido exitosamente una rebelión en el campamento del Rio Seco[10].

Por otra parte, mientras que en la ciudad de Catamarca se hacían esfuerzos para apoyar a la incipiente revolución que se gestaba a principios del siglo XIX donde el gobernador Feliciano de la Mota Botello ordenó la supresión del estandarte real español para las fiestas públicas o la disposición de usar la palabra abominable, cada vez que se use o hable de los españoles[11], hubo también manifestaciones de resistencia entre algunos españoles que vivían en la ciudad.  Algunos de estos hombres afincados en el Valle de Catamarca habían jurado fidelidad absoluta a Fernando VII rehusándose a ayudar a los movimientos que se volcaron a favor de los criollos. En este sentido, Mota Botello obligó a que éstos contribuyeran con dinero para solventar gastos. Pero algunos españoles se negaron y fueron puestos a prisión con el consiguiente embargo de propiedades y la amenaza de expropiar sus fincas, joyas y esclavos. El listado de españoles que debieron contribuir obligatoriamente incluye los nombres de Manuel de La Madrid, Gregorio Ruzo, Francisco Romay, Francisco Rafael Augier, Sebastián Martínez, Antonio Omill, Francisco Ortiz, Antonio Molas, Vicente Bascoy[12] y Francisco Ramón Galíndez[13],  entre otros.

Mención aparte fueron los españoles Martínez y Augier quienes se negaron a contribuir en metálico y por ello le fueron embargados al primero; el negro Angola Francisco de 25 años y la mulata Candelaria, además de un terreno y una pulpería, en tanto que a Augier se le embargaron joyas y las esclavas María y Teresa[14].

Destacamos los nombres de estos españoles porque de alguna manera, sus descendientes tendrán cargos privilegiados en las funciones políticas y públicas de la provincia de Catamarca en la segunda mitad del siglo XIX y los comienzos del siglo XX. En este sentido vemos por un lado la reproducción social de las familias de linaje que van ocupando los distintos cargos públicos ya sea en tiempos coloniales como en los primeros tiempos republicanos.  Por otro lado, la entrega o expropiación de esclavos nos deja a las claras que son estos los que van a dejar su sangre en los campos de batallas, enlistándose como reclutas a los ejércitos independentistas mientras que la mayoría de las elites locales quedan en las ciudades a la espera de los cargos públicos. 

 

Datos procedentes de periódicos locales

En relación con algunos de los soldados que participaron de esta batalla de Rio Seco en 1812, la nota del periódico El Día de 1925, precisa que no se sabe con certeza el número total de soldados que partieron desde Catamarca, pero al menos menciona a los siguientes guerreros: Mayor Fermín Aguirre de Tinogasta, Capitán Manuel Figueroa Cáceres de Ancaste, Teniente Manuel Antonio Gutiérrez de Ancaste, Subteniente Alejandro Segura de Piedra Blanca, Subteniente Apolinar Barrionuevo de Valle Viejo. De los cuales hemos podido encontrar información de alguno de ellos, que nos permite contextualizarlos en diversos sectores de la provincia.

Acerca de Aguirre, sabemos que este soldado era originario de la localidad  de La Puntilla, en el distrito de Copacabana, hoy pertenece al departamento Tinogasta. Acerca de su historia personal, a principios del siglo XX, siguiendo a Vera[15] plantea que el sacerdote de la parroquia de Tinogasta, Simón Lobo, entre los años de 1924 y 1930 se interesó en la refacción, cuidado y conservación de las capillas de Copacabana, El Puesto y del Cerro Negro, donde además reunió un valioso museo de antigüedades entre otras actividades[16].  Asimismo, este párroco se interesó por la historia del guerrero Fermín Aguirre alentado particularmente por una serie de recuerdos que aún eran de veneración en la zona y que se encontraban preservados en la histórica capilla consagrada y dedicada en el año 1783 a Nuestra Señora de Las Mercedes. El sacerdote Lobo publica un artículo donde hace mención del hallazgo de un cuadro pintado al óleo con las imágenes de un Cristo desclavado de la cruz donde tiene a sus pies la imagen de un soldado con su uniforme de general. Esta pintura, según expresa la inscripción, fue realizada en Cuzco en 1814 y junto al Cristo, se veía la imagen de Fermín Aguirre, soldado de la independencia nacional, originario de dicho distrito catamarqueño[17] (Lobo 1949).

Por otra parte, la información que alcanzamos a recabar sobre el alférez don Alejandro Segura pertenece a un periódico de 1926, donde afirmaba que era natural de Piedra Blanca, una localidad aledaña a la capital de Catamarca.  También se menciona que al menos estuvo en la batalla de Tucumán y fue muerto heroicamente en el campo de batalla en Salta[18]. Por el  apelativo utilizado de “don” suponemos que era procedente de la elite criolla de la época.

Distintos cronistas del interior de la provincia registraron datos particulares acerca de personas que afirman haber peleado bajo las órdenes de Belgrano. Es el caso de un diálogo que sostuvo un cronista con una vecina de la localidad de San Fernando, 35 km al norte de la ciudad de Belén en el departamento homónimo. Según quedó registrado en el periódico El Progresista, la nota transcribe una carta que envió este cronista, en la cual detalla sobre la entrevista con una mujer que había nacido en tiempos del coloniaje y que según datos fidedignos contaba con 110 años al momento de la entrevista. Más allá de la edad incierta de la señora, esta decía que se llamaba Micaela Ochoa y aseguraba que su marido muerto hace años, se llamó Francisco Reales, soldado de la patria que sirvió 10 años a las órdenes del general Manuel Belgrano. Según consta en la nota afirma que existieron documentos que fueron firmados por el propio Belgrano, y que mencionan[19] que el soldado Reales fue nombrado sargento 1º de artillería y su baja se habría dado en Tucumán mismo. En esta carta enviada al periódico, con fecha de enero 06 de 1886, también se detalla el estado actual de la señora al momento de la entrevista, la cual conservaba aún todos los sentidos menos el oído y que caminaba doblada y ayudada por un bastón donde imploraba por su supervivencia, pidiendo trabajo a los vecinos del pueblo para poder subsistir en la pobreza que la tenía sumergida. Micaela, según menciona la misiva, era una hábil hilandera a pesar de su larga edad[20].

 

Documentación procedente del Archivo General de la Nación.

Existen una serie de listas de soldados que fueron registrados para pelear en los ejércitos de Belgrano al Alto Perú y, por otro lado, un registro de los que partieron hacia Buenos Aires para alistarse con el recientemente formado Regimiento de Granaderos a Caballo.

Estos documentos se conservan en el Archivo General de la Nación y la primera referencia explícita que tenemos de ella es a partir de una publicación que hace el historiador catamarqueño Presbítero Ramón Rosa Olmos[21], en el diario La Unión de Catamarca. En la misma detalla que la documentación consta de dos listas claramente diferenciadas.

La primera lista fue remitida en octubre de 1811 por el gobernador Don Feliciano de La Mota Botello al cuartel general de Jujuy cuyo mando estaba dado al Capitán José Francisco Boedo y constaba de 67 soldados.  La segunda lista abarcaba a 111 soldados y fue enviada en junio de 1814 por Domingo Ortiz de Ocampo a la ciudad de Buenos Aires y en su mando estaba el teniente de Granaderos a Caballo Don José María Riba[22].

 

Imagen I

Nota publicada el 30 de agosto de 1970 en el Periódico La Unión de Catamarca

 

Entre ellos se destacan en la nota a Fermín Aguirre de Tinogasta y el alférez Alejandro Segura (mencionados anteriormente), muerto en el combate de La Lagunilla del 17 de febrero de 1813; Javier Varela, padre del caudillo Felipe Varela; Juan Leonardo Pariente procedente de Londres, Belén, enrolado con Belgrano, pasó luego al ejército de San Martín peleando en Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú; Luis Vega, natural de Miraflores, quién fue tomado prisionero en Ayohuma y encarcelado en Oruro; y Juan Francisco Olmos que acompañó a San Martín desde San Lorenzo hasta Perú y que abarcó todos los grados militares desde su comienzo como soldado hasta su retiro como teniente coronel.

A propósito de Francisco de Olmos, el compendio biográfico de Yaben[23] menciona que este soldado nació en Catamarca en 1787 y se incorporó al regimiento de Granaderos a Caballo en 1812. Es uno de los pocos soldados que combatió todas las batallas con el general San Martín, desde San Lorenzo, pasando las batallas o combates de Chacabuco, Cancha Rayada, Pichincha, Maipú, entre otras. Falleció en Buenos Aires en 1835. Como un dato particular y no por ello menor, Yaben menciona que en el cementerio de la Recoleta, en donde se hayan sepultado los restos del Teniente Coronel, figura como su patria natal “Chile”[24].

Continuando con el documento conservado en el Archivo General de la Nación, las historiadoras Trettel y Moreno[25], lo trabajaron minuciosamente, pudiendo diferenciar algunos esclavos afrodescendientes pertenecientes a don Manuel Díaz de La Peña, propietario del mayorazgo de Huasán en Andalgalá, que se ofrecieron voluntariamente como soldados, en los cuales Egidio se incorporó al Regimiento de Cazadores del Ejército del Perú y Gabriel se enroló en el ejército de Buenos Aires[26].

En cuanto a indios, las autoras identificaron varios soldados con apellidos  originarios que integraron el cuerpo de Ortiz de Ocampo. Los soldados eran los siguientes: Felipe Santiago Amaya, Juan Antonio Purulla, Evaristo Gualinchay, Juan Blas Piguaja, Francisco Sacalián, José Pisabil, Valentín Pihuala, Bautista Sacayán, Anselmo Bambicha, Dionisio Reinoso, José Tomás Retamoso[27].

Estas autoras también destacan un documento existente en el Archivo Histórico de Catamarca en donde dos hermanos, Justo y María Zarate, ambos se reconocen como indios y se disputan un terreno en el pueblo de indios de Collagasta, mencionando que Justo había sido reclutado para formar el ejército que partió con destino a Buenos Aires, peleando incluso al Alto Perú y retornando cinco años después a su tierra[28].

De estos listados conservados en el Archivo General de la Nación[29], podemos agregar también los nombres indígenas de Manuel Guamán, José Manuel Aballai, Juan Pastor Chasampi, Valentín Piguala, etc.[30]. El listado que incluye un total de 178 nombres es abundante en apellidos indígenas o relacionados a estos. Lamentablemente, en la mayoría no se menciona la procedencia específica. Por otro lado, en ellos se debieron incluir varios esclavos ya que las familias pudientes los aportaron al cuerpo de los ejércitos conjuntamente con pertrechos, animales o dineros.

Se puede decir también que en el listado únicamente figuran los oficiales con el mote de “don”, por lo tanto son los pertenecientes a la elite de la época. De los suboficiales nombrados, ninguno tiene el mote de “Don”.

Además, como dijimos anteriormente, en las listas aparecen varios apellidos indios característicos. La otra pregunta que nos hacemos es si los demás soldados rasos son los pertenecientes a las clases subalternas que fueron ofrecidos por sus antiguos amos para incorporar soldados, pues se advierte que hay dos individuos que figuran como voluntarios, mientras que otro figura como desertor.

Ente la primera y la segunda lista se advierte que los primeros son anotados como soldados, mientras que en la segunda lista como reclutas. La diferencia entre la palabra soldado y recluta es que los primeros tienen una instrucción militar y el recluta aun no la tiene.

 

Datos procedentes del Boletín Oficial de la provincia de Catamarca.

En estos registros observamos dos boletines, uno de 1879 y otro de 1888, donde se destaca el trato diferencial a los soldados, como representantes de los sectores, mientras que en el segundo se destacan los honores de un solo guerrero. El Boletín Oficial de Imprenta aparecido en el año 1879, hace mención a una disposición enviada un 21 de julio del mismo año, por el entonces Ministerio de Guerra y Marina de la Nación al gobierno de la provincia  con la consiguiente disposición de hacer circular por los pueblos y departamentos de la provincia con el objetivo central de confirmar oficialmente si mantienen su residencia en esta provincia. También se necesitaba saber acerca de la existencia de soldados que pelearon en las guerras de independencia y que por diversos motivos no gozan de los beneficios que les otorga la ley firmada un 24 de septiembre de 1868, para que se les bonifique sus haberes respectivos. En dicha ley figuraba además una lista de soldados, siendo ellos:

Soldados: Juan Vásquez, José Pérez, Nicasio Zamora, José Varón, Cecilio Luzuriaga, José Gómez, Apolinario Taitaca, Agustín Morales, Francisco I. de La Cruz, Eugenio Pérez, Leandro Pérez Domínguez, Laureano Arias, Lorenzo Alderete, José Luis Velázquez.

Tropa: Sargentos Primeros: José M. Vargas, Nicolás Pelo, Gregorio  

             Corrales.

                     Sargentos Segundos: Antonio Díaz, Nicolás Gómez, Esteban               

                       Guerra.

                     Cabo primero: Blas Oria.

 

También hace mención el Boletín Oficial de algunos guerreros cuya residencia se ignora por completo, siendo los mismos: el Sargento Mayor Graduado Capitán Don Pedro de La Corte y el Capitán Graduado Teniente Primero Don Leandro Valdovino[31]. Es de destacar que el origen de estos soldados es incierto, pero debieron provenir con seguridad de distintas partes del territorio nacional.

El otro Boletín Oficial de la Provincia de Catamarca menciona el decreto Nº 73 del año 1888. En donde se detalla el fallecimiento del guerrero de la independencia, Teniente 1º Don José G. Santibáñez, mediante el cual se le harán honores póstumos en su memoria y su cuerpo trasladado en un carruaje de 1º categoría, con una Compañía del Piquete de Guarnición acompañando el féretro para hacerle sus honores fúnebres en el Cementerio Municipal de Catamarca Fray Mamerto Esquiú[32].  Es de destacar que posteriormente hicimos un relevamiento por el cementerio municipal recorriendo el sector antiguo del mismo, como también su registro documental de archivo, concluyendo que en la actualidad no existe ninguna tumba o vestigio acerca de los restos mortales de dicho guerrero.

 

Imagen II

Fallecimiento soldado Santibáñez. Decreto Nº 73

 

Homenajes y recordatorios populares a través del tiempo.

Más allá de los homenajes póstumos que se dieron en el siglo XIX, con el entierro con honores del Teniente Santibáñez o con el registro del Boletín Oficial del año 1879 que buscaba compensar económicamente soldados aún vivos en la provincia de Catamarca. De algunos no se tenía ningún tipo de noticias y más aún, a mediados del siglo XX, la realidad acerca de los guerreros que lucharon en la independencia era totalmente distinta.

En 1945 se formó una comisión con el objetivo específico de realizar estudios y antecedentes acerca de la existencia en la provincia de restos mortales de guerreros de la independencia. Mediante el decreto superior del gobierno de la nación Nº 14932/45, se dictaminó, el decreto provincial Nº 1152, con el objetivo de repatriar restos o cenizas de soldados caídos en campos de batallas en las guerras de independencia nacional. Posteriormente, y recuperando restos mortales, o al menos sus cenizas, lo que se pretendía es realizar un monumento al “Soldado Desconocido”. Dicha comisión estuvo integrada por un nutrido grupo de personas e instituciones como la Junta de Estudios Históricos de Catamarca, el jefe del Regimiento 17 de Infantería, la Asociación Damas Patricias, Monseñor Pedro Oviedo, Cornelio Sánchez Oviedo o el sacerdote Fray Salvador Narváez, entre otros[33].

Este monumento nunca fue realizado en la ciudad o provincia de Catamarca. Respecto de datos fidedignos o resultados de la comisión investigadora, no tenemos noticias precisas de si hubo o no un informe.

Otro recordatorio relativamente reciente, el que se realizó en la plaza 25 de Mayo, en el año 2012, donde se colocó junto al monumento al general San Martín dos placas recordatorias en las cuales una hace referencia al soldado catamarqueño, Francisco Olmos con una breve reseña biográfica. En la otra placa figuran los nombres de siete soldados, que según reza en la misma placa, “participaron de todas las campañas libertadoras, pasaron a Chile, y luego a Perú y Ecuador, luchando durante trece años”. Los nombres de los mismos son teniente coronel Francisco Olmos, Coronel José Félix Bogado, Coronel Paulino Rojas, Sargentos Patricio Gómez, Francisco Bargas y Damasio Rosales y, por último, el Trompa Miguel Chepoya.

Respecto de estos valientes soldados, y exceptuando a Olmos que nuevamente se lo menciona como catamarqueño, de los demás no se dice nada de si son o no catamarqueños, dándose la impresión que sí lo eran por el sentido homenaje que se hizo desde la ciudad.

Posteriormente, recurrimos al diccionario biográfico del historiador militar Jacinto Yaben[34] y concluimos que el coronel José Félix Bogado nació en la localidad de Villa Rica, en Paraguay; el Coronel Paulino Rojas nació en la ciudad de Córdoba; y el Trompa Miguel Chepoya nació en la actual provincia de Misiones. De los Sargentos Patricio Gómez Francisco Bargas y Damasio Rosales no tenemos ningún tipo de referencia acerca de su origen.

 

Comentarios finales

A lo largo de este trabajo buscamos destacar la figura de aquellos soldados catamarqueños que participaron en el proceso independentista nacional y americano del siglo XIX. Bajo la idea de reconocerlos desde su origen étnico, no solo por sus características singulares, sino bajo la forma de manifestar su protagonismo de una identidad étnica específica, ya sean concebidos como originarios, afrodescendientes o mestizos; como la acción resultante de una conciencia para sí, donde el componente histórico genere términos equivalentes de reconocimiento a estos sectores populares. Puesto que la combinación estereotipada de la condición económica, el color de la piel y el origen (léase: pobre, negro y indio) es la que identifica a estos sectores más marginados de la sociedad, siendo sujetos de discriminación, acentuando la brecha entre pobres y ricos.

Por ello consideramos que la ausencia de los reconocimientos o sus actos fallidos de homenajes a estos héroes reflejan aún hoy en día una falta de empatía con el otro o, podríamos decir, discriminación con esos soldados que dieron su vida por la construcción de nuestra patria. Asimismo, podríamos pensar o estimular que desde las estructuras oficiales del estado se construya una percepción de estos sujetos de manera consciente que generen modelos culturales que permitan a los miembros de una misma sociedad reconocerse al compartir valores que consolidan una identidad social compartida.

 

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Anexo documental: las siguientes listas copiadas a continuación, fueron publicadas en el Diario La Unión de Catamarca el 30 de agosto de 1970. Los originales, según menciona Olmos, se encuentran en el Archivo General de la Nación. La transcripción es textual, aclarando que no hay errores de ortografía u otro tipo de alteración en el texto.

La lista completa de nombres de la compañía de soldados catamarqueños remitidos en octubre de 1811 al Cuartel General de Jujuy a cargo del capitán José Francisco Boedo incluyen los siguientes soldados:

Compañía de Cathamarca; Capitán Don José Francisco Boedo, Teniente Don Francisco Ibáñez, Alférez Don Pedro  Juan Ibáñez, Sargento 1º Cipriano Díaz, Sargento 2º Victoriano Ahumada, Otro, José Gerardo Ávila, Cabo 1º José Alexandro Gutiérrez, Otro, Victoriano Lescano, Otro, José Antonio Ance, Tambor, Cayetano Ortuño.

Soldados: Juan Fernando Lobo, Juan Manuel Ledesma, Luis Antonio Gorocito, Juan Pío Domínguez, Felipe Maidana, Pedro Pablo Orquera, Isidro Ramallo, Pedro Contreras, Juan Bautista Lalamo, Juan De La Cruz Medina, Bernardo Luna, Santiago Arébalo, Luis Antonio Paz, Manuel Guamán, Gerardo Antonio Arébalo, Ignacio Antonio Gómez, Sebastián Calvimonte, Francisco Javier Giménes, Juan Ilario Gutiérres, Silvestre Arébalo, Juan José Córdoba, Francisco Lobo, Pedro Pablo Nieto, José Bernardo Arébalo, Juan Agustín Arias, Pedro Pablo Lazo, Juan Lorenzo Pineda, José Francisco Mancilla, José León Herrera, Juan Nicolás Ortiz, José Antonio Fernández, José Francisco Rojas, Juan Alejandro Peñaflor, José Ilario Ledesma, Cruz Quiroga, Silbestre Ortíz, Martin Lobo, Justo Reynoso, Tomas Páez (desertó el 1º de octubre), Pedro Antonio Paz, José Andrés Bargas, Fernando Lobo Romero, José Francisco Barela, Julián Romero,  Genuario Figueroa, Pedro Nolasco Paz, Thomas Mercado, Ramón Romero, Juan Olegario Figueroa, José Mauricio Luna, Juan Silvestre Cárdenas, José Mariano Orellana, Juan Pablo Figueroa, Martin Castro, Eusebio Ortiz, José Damasio Bravo, Juan Gil Rodríguez.

Jujuy 17 de octubre de 1811.

Don Antonio del Pino comisario de guerra del ejército auxiliar.  Certifico que los individuos que contiene esta relación son un capitán, un theniente, un subteniente, un sargento 1º, dos sargentos 2º, un cabo 1º, dos cabos 2º, un tambor y cincuenta y siete soldados, los que están con la 1a y se me presentaron en revista hoy  día de la fecha en este Cuartel General de Jujuy a diez y siete de octubre de mil ochocientos once.

Antonio del Pino.

 

Compañía de soldados catamarqueños remitidos en junio de 1814 a Buenos Aires por el teniente de gobernador Domingo Ortiz de Ocampo.

Lista de la división de Reclutas que marcha hoy veinte y dos del corriente junio a la capital de Buenos Ayres a disposición del excmo supremo gobierno, y al mando del teniente de Granaderos a Caballo D. José María Riba, comisionado al efecto por el mismo supremo gobierno.

Soldados: Felipe Santiago Amaya, Carmelo Nieva, Juan Gervasio Agüero, Pedro Córdoba, José Manuel González, Orencio Oviedo, Luis Ribero, Francisco Peralta, Rosa Murguía, Juan Antonio Purcella, Tomas Cruz, José Luis Páez, Casimiro Gómez, Simón Córdoba, José Antonio Hernández, Manuel Córdoba, Juan De La Rosa Pacheco, Eduardo Vatoél, José Manuel Aballai, Teodoro Argañaraz,  Agustín Collantes, José María Soria, Francisco Luna, Pedro Juan Carrizo, Juan Manuel Sánchez, Juan Gil Rodríguez, Evaristo Gualinchay, José Agustín Gómez, Juan Nicolás Ortiz, Javier Barela, Manuel Lobo, Juan Blás Piguala, Electerio Díaz, Bautisma Olima, Santiago Álvarez, Segundo Olima, Francisco Sacayán, Juan Pirabil, Pedro González, Juan Pastor Chasampi, Pedro Calzapi, José Antonio Carrizo, Pedro Díaz, Benito Cabrera, Pedro Pablo Gómez, Feliciano Guzmán, Juan Antonio Xerés, Venancio Gómez, Fermín Salazar, Andrés Surita, Domingo Ovejero, Atanías Guzmán, Miguel Ocampo, José Manuel Reales, Sinforoso Reales, Bernardino Romano, Juan Paz, Pedro Francisco Ibáñez, Bernabé Barrionuevo, Juan José Carrizo, José Baltazar Vásquez, Estéban Rearte, Juan Robles, Justo Lazarte, José Manuel Sánchez, Plácido Barros, Ramón Acosta, Dionicio Albarez, Domingo Albarez, Juan Estéban Tula, José Tomas Reinoso (Voluntario), Juan De Dios Albarez, José Arias, José Santos Nieva, Dionicio Barrios, Gerónimo Ararica, Ángel Custodio Aranda, José Ignacio Collantes, Manuel Medina, Marcelo Nieva, Juan Manuel Martínez, Saturnino Lopez, Juan Santos Moreno, Valentín Piguala, Juan Antonio Picón, Bautista Sacayán, Tiburcio Espinosa, Agustín Bayón, Pedro Pablo Acosta, Pedro Salazar, Enrique Sánchez, Ramón Ignacio Guerrero, José Alejandro Lazo, Pedro Guaráz, Antonio Cabrera, Dionicio Reinoso (Voluntario), Juan Estéban Arroyo, Mariano Bergara, Juan Maidana, Anselmo Bamvicha, José Eusevio Herrera, Juan José Córdoba, Manuel Antonio Delgado, Pedro Antonio Graneros, Salvador Romero, Santiago Avellaneda, Julián Rearte, José Domingo Cortés, Tomás Luna, Bernardino Figueroa, Justo José Luxan.

Catamarca y junio 22 de 1814

Domingo Ortiz de Ocampo.

 

 

 

 



* Dpto., Historia, Facultad de Humanidades-Universidad Nacional de Catamarca. email: claudiogustavo857@hotmail.com

** Dpto., Historia, Facultad de Humanidades-Universidad Nacional de Catamarca. email: fonsecaezequiel@gmail.com

*** CONICET- Universidad Nacional de Catamarca. email: cristianmelian@gmail.com

[1]Vázquez, H. (1994). La Investigación Sociocultural- Crítica de la razón teórica y de la razón instrumental. Buenos Aires: Ed. Biblos.

[2]Parolo, M. (2007). Las condiciones de vida de los sectores populares tucumanos en el siglo XIX. I Jornadas Nacionales de Historia Social, 30, 31 de mayo y 1 de junio de 2007, La Falda, Córdoba. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.9642/ev.9642.pdf

[3]Bazán, A. (1996). Historia de Catamarca. Catamarca: Editorial Plus Ultra.

[4]Bourdieu, P. (1980). El sentido práctico. Madrid: Taurus.

[5]Guha, R. (1997). Sobre Algunos Aspectos de la Historiografía Colonial de la India” en Rivera Cusincanqui, Silvia y Barragan, Rossana (comps.); Debates Post Coloniales: Una introducción a los Estudios de la Subalternidad, Ediciones Aruwiyiri, La Paz.

[6]Ibid.

[7]Trettel, N. y A. Moreno. (2018). “Respondiendo al llamado de la patria. Aportes de Catamarca a la guerra por la independencia (1810-1814)” en Bicentenario de la Independencia (1816-2016). Catamarca: Editorial Científica Universitaria.

[8]Bazán, História de Catamarca, op. Cit.

[9]Ibid.

[10]El Día (1925). “La batalla de Tucumán y Catamarca. 24 de septiembre de 1812”. Catamarca, 24/9

[11]Soria, M. (1891). Curso Elemental de Historia de Catamarca. Catamarca: Tipografía de Los Andes.

[12] Soria, M. (1920). Fechas Catamarqueñas. Catamarca: Imprenta Propaganda.

[13]El Día (1919). “La Patria Nueva”. Catamarca, 24/5.

[14]Soria, Curso Elemental de História de Catamarca, op. cit.

[15]Vera, M. (2015). Hombres de Fe. Obispos y sacerdotes de la diócesis de Catamarca. Catamarca: Editorial El trébol.

[16]El Ambato (1930). “De Tinogasta”. Catamarca, 27/11.

[17]Lobo, S. (1949). “Una reliquia histórica”. Revista Stella. Órgano Oficial del Obispado Catamarqueño. Año XLI. Nº 40. Catamarca.

[18]El Día (1926). “Ingratitud póstuma”. Catamarca, 30/07.

[19]Se desconoce completamente este tipo de documentación.

[20]El Progresista (1886). “Correspondencias. Belén”. Catamarca, 19/01

[21] Olmos, R. (1970). “Soldados catamarqueños en la Guerra de Emancipación Argentina” en diario La Unión. Catamarca, 30/08.

[22]La lista completa con los nombres se ubica en el anexo del trabajo.

[23]Yaben, J. (1939). Biografías argentinas y sudamericanas. Buenos Aires: Editorial Metrópolis, tomo IV.

[24]Ibid.

[25]Trettel, N. y A. Moreno. (2018). “Respondiendo al llamado de la patria. Aportes de Catamarca a la guerra por la independencia (1810-1814)”. Bicentenario de la Independencia (1816-2016). Catamarca: Editorial Científica Universitaria.

[26]Ibid.

[27]Ibid.

[28]Ibid.

[29]Olmos, R. (1970). “Soldados catamarqueños en la Guerra de Emancipación Argentina” en diario La Unión. Catamarca, 30/8.

[30] Lafone Quevedo, S. (1898). Tesoro de Catamarqueñismos. Buenos Aires: Imprenta Coni.

[31]Boletín Oficial de Imprenta de Catamarca. Año VI, Tomo VII, agosto 05 de 1879. Número 10.

[32]Boletín Oficial de Imprenta de Catamarca. Establecimiento Tipográfico “El Montañez” julio 06 de 1888. Catamarca.

[33]Boletín Oficial y Judicial de la Provincia de Catamarca. Nº 69. Agosto 28 de 1945.

[34]Yaben, Biografías argentinas y sudamericanas, Op. cit.

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