Cuadernos de Marte

Año 10 / N° 17 Julio – Diciembre 2019

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¡Cristianismo Sí, Comunismo No! Reforma Universitaria y violencia: Universidad Autónoma de Puebla, 1961 (México)

University Reform and Violence: Christianity Yes, Communism No! Autonomous University of Puebla, 1961 (México)

 

Gloria Arminda Tirado Villegas*

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Recibido: 30/8/2019 – Aceptado: 8/12/2019

 

Cita sugerida: Tirado Villegas, G. (2019). ¡Cristianismo Sí, Comunismo No! Reforma Universitaria y violencia: Universidad Autónoma de Puebla, 1961 (México). Cuadernos de Marte, 0(17), 55-82. Recuperado de https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/cuadernosdemarte/article/view/5135/4259

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Resumen

Este texto se propone mostrar la violencia contra con el movimiento estudiantil de Reforma Universitaria de 1961 en la Universidad Autónoma de Puebla. El movimiento surgió en el contexto de la Guerra Fría, en un momento en que parte del estudiantado y del profesorado de la Universidad Autónoma de Puebla simpatizaban con la Revolución Cubana y se oponían a la intervención de Estados Unidos en la isla. Asimismo, jóvenes agrupados en el Frente Universitario Anticomunista (FUA) radicalizan su postura contra los que llaman comunistas (un grupo de universitario amplio y heterogéneo integrado por liberales, masones, priistas y comunistas). Las acciones de los fúas son apoyadas por una parte del profesorado y por el rector de la Universidad, Armando Guerra Fernández, quien con la Junta de Honor, nombrada por el gobernador del estado, mantiene prácticas doctrinarias en la institución. La huelga estalla el 17 de abril de 1961 y concluye a principios de 1962, aunque el movimiento estudiantil continuó en lucha por una Universidad laica y gratuita. El conflicto termina con la expedición de una nueva Ley Orgánica de la Universidad en 1963, en ella se establece que será el Consejo Universitario quien designe al rector de la institución. El grito ¡Cristianismo sí, Comunismo no! resumió la virulencia con que se combatió a los estudiantes que lograron ganar el movimiento.

Palabras clave: anticomunismo, movimiento estudiantil, liberales, autonomía, universidad.


Summary

This text is intended to show violence against the 1961 University Reform student movement at the Autonomous University of Puebla. The movement arises in the context of the Cold War, at a time when part of the students and faculty of the Autonomous University of Puebla sympathizes with the Cuban Revolution and opposes the intervention of the United States on the island. Likewise, young people grouped in the Anticommunist University Front (FUA) radicalize their stance against what they call communists (a broad and heterogeneous university group composed of liberals, freemasons, PRIs and communists). The actions of the fúas are supported by a part of the teaching staff and by the rector of the University, Armando Guerra Fernández, who with the Board of Honor, appointed by the state governor, maintains doctrinal practices in the institution. The strike erupts on April 17, 1961 and ends in early 1962, although the student movement continued to fight for a free and secular university. The conflict ends with the issuance of a new Organic Law of the University in 1963, it is established that it will be the University Council who designates the rector of the institution. The cry Christianity yes, Communism no! He summed up the virulence with which the students who managed to win the movement were fought.

 

Keywords: anti-communism, student movement, liberals, autonomy, university.

 


 

Introducción

El movimiento estudiantil de 1961 es considerado como un parte aguas en la historia de la Universidad Autónoma de Puebla y de la ciudad; estalló el 17 de abril de ese año, un año y un mes antes de cumplirse el primer centenario de la batalla del 5 de Mayo de 1862, considerada como un episodio glorioso en que el ejército liberal mexicano derrotó al invasor francés y con ello al grupo conservador. Símbolos de esta batalla aparecen en la disputa por la dirección de la Universidad Autónoma de Puebla, la única en el estado.

En Puebla, como en Guadalajara, crecieron grupos de la derecha integrados por empresarios, la Iglesia Católica, estudiantes y personajes dentro del gobierno. En la Universidad desde 1955 surgió el Frente Universitario Anticomunista, aunque agrupaba universitarios tenía en sus bases a jóvenes de escuelas privadas, católicas y laicas, como el Colegio Benavente fundado por lasallistas, el Instituto Oriente y el Instituto Motolinía, por citar las más mencionadas.

Por su parte, estudiantes liberales y simpatizantes de la Revolución Cubana veían con ojos críticos lo que ocurría en la institución. Aunque dos años atrás el Congreso del Estado otorgó la autonomía a la Universidad, solo lo era de derecho, porque el gobernador designó un Consejo de Honor sin tomar en cuenta a los estudiantes ni a los maestros. Esa inconformidad se ventilaba en los pasillos de la Universidad, en reuniones semi-secretas de estudiantes con maestros, algunos de ellos integrantes de logias masónicas, otros de filiación comunista y algunos más con ideas socialistas. Como fuese, todos convergían en tres aspectos: la necesidad de realizar una reforma universitaria profunda, su simpatía con la Revolución Cubana y su rechazo a la guerra de Vietnam. Las bases de estos grupos estaban en las escuelas públicas de enseñanza media, como el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec, la Secundaria Venustiano Carranza y el Instituto Mexicano Madero, esta última una escuela privada metodista.

 

Los inicios

La institución universitaria albergó a ambos grupos, derecha y liberales, cuya confrontación traspasó muros y fronteras regionales, no solo porque era la única universidad en la ciudad y en el estado, sino porque a ella asistían jóvenes de distintos estratos sociales: de escuelas privadas y públicas; jóvenes ricos y de sectores medios y pobres, originarios de la ciudad, del interior del estado y de otras entidades.

El movimiento surgió en el marco de la Guerra Fría; de las tensiones y presiones de Estados Unidos contra la Revolución Cubana; del espionaje del gobierno mexicano contra todos aquellos que viajaban la isla, la que gustosos visitaron varios universitarios cuyos nombres fueron mencionados en folletos y volantes. La presión de las autoridades locales hacía los estudiantes liberales fueron claras desde el inicio: no aceptaban reformas a la Ley Orgánica de la Universidad.

A los fúas se sumaron miembros de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), organización católica nacional. Estos jóvenes eran muy activos; a finales de 1960 representantes de 46 diócesis inauguraron en Cholula, Puebla, las reuniones de invierno, donde reafirmaron sus conocimientos doctrinales y las consignas convenidas en las últimas asambleas diocesanas; estudiaron los problemas de la juventud masculina y escucharon a la delegación de la ACJM enviada a la IV Asamblea Mundial de la Federación Internacional de la Juventud Católica. Los miembros del Comité Central dirigieron las sesiones de estudio, divididas en los temas estudiantil, campesino, obrero y empleados.[1] Su preocupación principal era evitar la propagación del comunismo.

Por otra parte, algunos jóvenes ingresaron en ese año (1960) al Partido Comunista Mexicano (PCM). Uno de ellos, Enrique Cabrera Barroso, escribía en la revista Política; era miembro del consejo de redacción y colaborador de la publicación que dirigía Manuel Marcué Pardiñas. Su primer artículo lo tituló “Una revolución espiritual”, apareció en el número 1 de junio de 1960; sus expresiones lo identifican plenamente con la revolución; confirmaba que ocho veces había estado antes en Cuba, donde poco o nada esperaba encontrar de novedoso. Cabrera conocía la capital y el campo cubanos, los tiempos de paz turística y los años negros de la dictadura de Batista, fue testigo de la exuberante felicidad popular en mayo de 1959 con el triunfo revolucionario.

 

Me sentía seguro de conocer a fondo el espíritu cubano —alegre, dinámico, extrovertido, de una gran sencillez y de una incomparable franqueza— y por eso no pensaba en que pudiese haber sorpresas para mí. Entre los amigos cubanos me sentía como en la propia tierra y, notándolo, ellos comentaban ruidosamente […] Pero, en disculpa mía, ¿cómo iba yo a pensar que la Revolución había calado tan hondo en la personalidad del cubano, cómo iba a imaginar que había transformado los espíritus al ritmo de los cuerpos, y el alma de Cuba en igual medida que su rostro?[2]

 

Así expresaba Cabera su admiración por Cuba. Muchos universitarios pensaban como él, por eso el 17 de abril los estudiantes liberales se organizan para manifestarse en contra de la invasión de Estados Unidos a Bahía de Cochinos. La cita fue en la explanada frente al edificio central, llamado Carolino. Cabrera se había identificado con la Revolución Cubana, su simpatía desbordaba no sólo su escritura, sino su oratoria. Quienes lo conocieron y simpatizaron con él coinciden en que era un orador vehemente, agitaba, y como líder lo seguían. Las revistas Política y Siempre eran las más leídas entonces. Enrique era estudiante de Ingeniería Civil y en 1961 se acercaban las elecciones por la dirección de la Federación Estudiantil Poblana, que se llevarían a cabo el 5 de abril. Cabrera fue el candidato de los estudiantes liberales. Por los grupos conservadores lo era José María Cajica, estudiante de Derecho, quien llega a la presidencia en medio de conflictos. No obstante, Cabrera acepta los resultados.[3]

Volvamos aquel 17 de abril. La gota que derramó el vaso fue un problema que ya se veía venir: la manifestación de repudio a la invasión norteamericana a Cuba. La reunión y mitin se realizó en el zócalo de la ciudad. En su recorrido la manifestación se detuvo frente al edificio del periódico El Sol de Puebla y cuando los jóvenes se retiraban, tanto por la 2 Sur como por la 4 Sur, la policía bloqueó a una parte de los manifestantes y los atacó a macanazos. Después de este altercado aparecieron volantes sin firma con la leyenda “¡Cristianismo sí, Comunismo no!”. Al otro día se informa que la reyerta tuvo un saldo de 30 heridos. La frase ya citada, ¡Cristianismo sí, Comunismo no!, resumía la identidad de los conservadores. Por el lado de los liberales la expresión era “¡Cuba sí, yanquis no!”. El ataque mediático en la prensa local y mediante volantes anónimos, la golpiza del 17 de abril, así como los eventos violentos en los días 24 y 25, precipitaron decisiones. Los liberales (masones, priistas, socialistas, comunistas y metodistas), a quienes los fúas llamaban comunistas, se organizaron y decidieron vengarse de los golpeadores.

Los fúas convocaron a una manifestación para el 24 de abril. A las diez de la mañana de ese día un grupo de cuarenta personas llegó al edificio Carolino y repartío volantes con el grito de “Cristianismo sí, Comunismo no”. El FUA organizó el mitin para rechazar el comunismo. Una nota periodística asienta que el contingente era de 2 mil personas y estuvo compuesto por algunos alumnos de colegios particulares, gente del pueblo y curiosos. El repudio al comunismo resume los discursos expresados.[4] Cuando salieron algunos estudiantes de Leyes, de la preparatoria y de la Escuela de Ingeniería Civil, fueron golpeados Enrique Cabrera Barroso y Antonio Oropeza. La agresión fue repelida por una contramanifestación.[5]

El día 25 en la Plaza de la Democracia (frente al Carolino), a eso de las 14.30 horas, arriban dos camionetas con poco más de una veintena de estudiantes del Colegio Benavente; de pronto uno baja y grita temerariamente “¡Ahora se mueren comunistas!”. Un vendedor de helados avisa a los estudiantes que estaban adentro del Carolino y salen en auxilio del estudiante Raúl Carpinteyro Vera, a quien estaban golpeando.

Al día siguiente y como consecuencia de lo ocurrido los estudiantes liberales deciden ir a protestar al Benavente. Ambrosio Guzmán, estudiante de Arquitectura, recuerda: “Enrique sí era un agitador; Enrique donde se paraba ¡movía a las gentes! Cuando lo del Benavente… él fue quien lo encabezó: ‘es que golpearon a los compañeros… ¡vamos a desquitarnos!’. Y ahí vamos a poner orden al Benavente…”.[6] Guzmán también recuerda un dato interesante: “Ramón Rodríguez Familiar, comandante de la XXV Zona Militar, supo de esta acción y dijo ‘les doy diez minutos y se van’”. Los estudiantes Zito Vera Márquez y Enrique Cabrera Barroso declararon a la prensa que la protesta masiva del día anterior en el Benavente fue en represalia por la agresión sufrida cuando acudieron al mitin convocado por el FUA; dijeron que ellos habían ido a combatir las ideas con otras ideas.

La reacción de la Iglesia Católica y de los fúas fue condenar tales acciones. Se preparaba la magna concentración de fieles católicos en tierras poblanas en mayo de 1961, cuyo objetivo era el desagravio a la Virgen María. Desde luego, los asistentes dieron su unánime apoyo a las autoridades eclesiásticas y repudiaron el comunismo.

En aquel año en la Universidad Autónoma de Puebla estudiaban 4.008 jóvenes, según el informe del rector Armando Guerra; de ellos 2.040 eran alumnos regulares y 1.948 irregulares, más un total de 310 alumnos extranjeros: 290 hombres y 20 mujeres. Todas las escuelas se concentraban en el edificio Carolino. Durante este año se señaló reiteradamente la insuficiencia de los recintos universitarios para albergar una cantidad creciente de estudiantes.

Los estudiantes liberales reivindicaban el artículo constitucional nº 3, exigían una universidad laica y gratuita, mejores profesores, actualización de los programas de estudio. Para lograrlo pedían que desapareciera el Consejo de Honor, máxima autoridad, nombrado por el gobernador Rafael Ávila Camacho (1951-1957). Ese Consejo estaba integrado por los doctores Gil Jiménez, Gonzalo Bautista y Carlos Zaragoza; el ingeniero Joaquín Ancona, la química María Marina Sentíes Lavalle, el licenciado José Antonio Pérez Rivero y el licenciado Nicolás Vázquez.[7] La figura de rector recaía en el licenciado Armando Guerra Fernández, quien, a su vez, tenía el cargo de presidente del Consejo. Los estudiantes conservadores reivindicaban al rector, al Consejo de Honor y defendían la asistencia a misa como una actividad obligatoria.

La rispidez del ambiente universitario obligaba a tomar una determinación. El 1 de mayo los liberales ocuparon el edificio Carolino. Esta acción detonó una huelga e inició el movimiento estudiantil conocido como de Reforma Universitaria.

 

 

 

El lunes 1 de mayo y los días siguientes

Aunque era lunes, el día 1 de mayo no había clases. Se realiza el desfile conmemorativo del Día del Trabajo y los estudiantes liberales consideran pertinente tomar la Universidad y ocupar el edificio Carolino, algunos aspiraban a dialogar con el rector Armando Guerra Fernández. Alfonso Yáñez, estudioso y partícipe en este movimiento, describe la toma del edificio:

 

Al llegar al Carolino los dos grupos se replegaron junto a la pared del edificio y otros se introdujeron al atrio de la iglesia de La Compañía. Fue el prefecto Donaciano Sánchez quien atendió los llamados de Tagle, Amezcua, Pacheco Pulido y otros, quienes argumentaron la necesidad de introducirse para recoger algunos apuntes y libros…[8]

 

En tanto Ramón Beltrán Ruiz, a quien entrevisté, recuerda vívidamente ese momento porque fue él quien tocó la puerta del edificio:

 

Llegamos como trece estudiantes, me conocía muy bien el prefecto Donaciano Sánchez, a mí y a todos mis hermanos; con el pretexto de sacar mis apuntes me dejó entrar y ahí se metieron los demás, después algunos fueron a comprar harina para hacer engrudo, pusimos sellos con los que se cerró la Rectoría. Levantamos un acta notarial, la elaboró Raúl Pacheco Pulido (notario).[9]

 

Desde aquel momento esos estudiantes se autodenominaron “carolinos”. Una nota breve sobre este incidente aparece en La Voz de Puebla, menciona a los estudiantes universitarios que tomaron el edificio carolino: Raúl Landini, Raúl Pacheco Pulido y Carral, de la Facultad de Leyes, y Rafael Gutiérrez Amezcua, de la Escuela de Medicina.[10] Formaron un Comité Estudiantil Poblano, aclarando mediante un desplegado su posición, su ideario y, por tanto, sus peticiones. Las demandas del movimiento de Reforma Universitaria Democrática son claras:

 

1) Nueva Ley Orgánica que contemple la desaparición del Consejo de Honor, 2) Renovación total del Consejo Universitario, 3) Destitución de los catedráticos José Antonio Pérez Rivero, Eligio Sánchez Larios, José Antonio Arrubarena, Juan Manuel Brito Velázquez, Manuel S. Santillana, David Bravo y Cid de León, Miguel López y González Pacheco, Miguel Marín Hirschmann, Marina Sentíes y Marcelo Plata. 4) Expulsión de los alumnos Mario Bracamontes, Jesús Corro, Manuel Díaz Cid, Fernando Rodríguez Concha, Valentín Lorenzini, Manuel Díaz Sánchez, Antonio Silva Carpio, Alejandro Montiel, Carlos Iglesias, Celestino Cabo, Alejandro Pérez, Guillermo Bretón Carreón, Alejandro Hernández Armenta, Esteban Guevara y Marcial Campos Díez.[11]

 

Los mencionados en la lista, catedráticos y estudiantes, eran identificados como de derecha y Manuel Díaz Cid como uno de los ideólogos. Cerrado el edificio Carolino, se citó a sesión extraordinaria de Consejo Universitario a las 8 de la noche en el Hotel Colonial, donde acordó:

 

1. Si el grupo que tiene ahora en su poder el edificio es minoría, se le exigirá por vía legal la entrega del edificio.

2. Si es mayoría y es el sentir de los 4.000 estudiantes que exigen la renuncia de las autoridades universitarias, esta se llevará a cabo.

 

Después de una discusión se acordó que una comisión se entrevistaría con los huelguistas. La comisión quedó integrada por los siguientes catedráticos: químico Antonio Espinosa Portú, arquitecto Everardo Morales, ingeniero Gabriel Jara González, doctor Fernando Arruti y doctor Luis Villaseñor. Esta comisión no tenía el interés de llegar a un acuerdo con los carolinos.

Mientras tanto los estudiantes del FUA se reunían y tomaban clases en el edificio del Conservatorio de Música del Estado, en la 5 Poniente número 139, llamado con sarcasmo “Universidad Portátil” por los estudiantes carolinos.

El apoyo al movimiento de huelga universitario fue casi inmediato y en aumento: la Sociedad de Alumnos de la Escuela Normal Superior, en asamblea celebrada el 2 de mayo, a las 18 horas, acordó por unanimidad apoyar el movimiento de huelga.[12] Un día después los alumnos del Instituto Normal del Estado y los del Instituto Mexicano Madero se declararon en huelga de apoyo a los estudiantes universitarios liberales. Se manifestaron a favor de una educación laica; señalaban que pugnaban porque no se implantara en las escuelas ninguna ideología ni doctrina. Se presentó con apoyo el Comité Estudiantil Poblano, con alumnos de las escuelas Ricardo Flores Magón, Venustiano Carranza, Instituto Normal del Estado, Pre-Vocacional, Instituto Mexicano Madero y otros colegios. Su representante, Melitón Morales Sánchez, era estudiante de la Escuela de Derecho en la Universidad.

Los carolinos mantuvieron su exigencia de destitución del rector Armando Guerra Fernández y buscaron quién podía ser el nuevo rector. Hablaron con algunos catedráticos que no accedieron. Un grupo lo hizo con el doctor Julio Glockner, quien aceptó a pesar de lo delicado de la situación y el 9 de mayo fue nombrado rector de facto. Por aplastante mayoría se reconoció a Julio Glockner. Vitoreado y en medio de muchas porras, tomó posesión en el Salón Paraninfo ante el presidente del Comité Estudiantil Poblano (Melitón Morales). Su discurso de toma de posesión fue escuchado y al finalizar el acto Glockner anuncia la reanudación de clases el 11 de mayo. Los estudiantes salieron en manifestación gritando “Cachún, cachún, ra, ra. Universidad, ¡Gloria!”. Las imágenes publicadas en El Sol de Puebla son contundentes: muestran una multitud.[13]

Unas notas permiten situar al doctor Julio Glockner, personaje recordado hasta la fecha con afecto y respeto por aquellos participantes. Desde muy joven Glockner pertenecía a la logia masónica Emancipadores de Puebla, donde llegó al grado decimoctavo (el 9 de mayo de 1991); postmortem se le distinguió con el grado 33 por sus méritos en defensa de la libertad y la educación. Hombre amante de la libertad, mantenía estrecha amistad con mucha gente.[14]

Inteligentemente, Julio Glockner propuso realizar un homenaje el 15 de mayo a todos los profesores con trayectoria, esto le traería más simpatías. Los carolinos se reunían con organizaciones estudiantiles del interior del país que no dudaron en darles su apoyo; el movimiento crecía. Las autoridades gubernamentales querían detener esas movilizaciones, para su fortuna la huelga de estudiantes que apoya al Consejo Estudiantil Poblano se levantó el 16 de mayo y se reanudaron clases, aunque los ánimos seguían enfrentados y ocurrían escaramuzas en distintos momentos. Una de ellas cuando la policía disolvió una manifestación de apoyo al rector de facto; los estudiantes se refugiaron en el edificio Carolino y desde ahí lanzaron botellas con gasolina y otros proyectiles contra la policía.[15] Por la tarde de ese día el rector Glockner da a conocer los acuerdos que tuvo con el gobernador y comenta que lo ha reconocido como rector de la Universidad.

Los fúas no cesaron en sus objetivos y se manifestaron contra el rector de facto. El ambiente era beligerante, polarizado y, en el marco de la Guerra Fría, surgieron ataques sistemáticos contra quienes habían ido a Cuba o visitado algún país socialista. En El Sol de Puebla se publicó el manifiesto “Ayer Cuba, hoy Puebla”, firmado por una organización anónima; el manifiesto fue reproducido y repartido en una campaña continua contra Cuba. Su anticomunismo llevó a jóvenes del FUA a fraguar la lapidación del Colegio Benavente para enardecer los ánimos contra los carolinos. No lo lograron y pronto se supo que no habían sido los carolinos.

También se formaron organizaciones anticomunistas que se manifestaron públicamente, como el Comité Poblano de Madres de Familia. Estas organizaciones surgían de la noche a la mañana, algunas a nombre de barrios o de colonos, por ejemplo.

Las tensiones se agudizaron y el 4 de junio hubo una concentración multitudinaria, a tal grado que el atrio y la Catedral de Puebla fueron insuficientes para albergar a tanta gente, como también lo fueron el zócalo y el centro de la ciudad. Ahí los grupos opuestos a los carolinos manifestaron su repudio al comunismo y su apoyo total al arzobispo Octaviano Márquez y Toriz. Se cantó el Himno Nacional y se ondearon banderitas nacionales. Un pequeño grupo de jóvenes llevaba un monigote que representaba a Fidel Castro y cargándolo se dirigió al edificio Carolino al grito de ¡Mueran los comunistas! ¡Viva Cristo Rey!

Las manifestaciones de la derecha se realizaban también en otros lugares donde los curas replicaban la guía y posición del arzobispo. Hubo problemas en algunas poblaciones, como ocurrió en Chietla, por ejemplo: al medio día del 11 de junio estuvieron a punto de ser linchados seis candidatos del Partido Popular Socialista (PPS) por el pueblo amotinado y armado de garrotes y piedras.

Como se ha mencionado, los fúas orientaban su discurso contra los comunistas; para ellos la palabra comunista no sólo englobaba a los comunistas, también a los liberales (muchos de ellos priistas), a los masones, incluso a los metodistas, quienes apoyaban decididamente este movimiento por la intolerancia religiosa católica.

De aquí que sea importante hurgar en esa constante lucha contra los comunistas, quiénes eran, y por qué luchaban. Eran pocos los que realmente militaban en el Partido Comunista, cuyo secretario estatal era el ingeniero Luis Rivera Terrazas, un astrofísico que daba clases en la Escuela de Física de la Universidad. Las acciones de Rivera Terrazas fueron un punto medular en la formación de científicos mexicanos; él laboraba como astrónomo en el Observatorio Astronómico de Tonanzintla y era consciente de la urgencia de fomentar las ciencias físicas y la matemática entre los estudiantes nacionales. Rivera Terrazas formó un círculo de estudios al que ingresaron varios estudiantes de distintas carreras; a este llegaron, entre otros, Enrique Cabrera Barroso, Joel Arriaga Navarro, José Luis Naval, Jaime Moneda, René Méndez Spínola. En ese año se constituyó la Juventud Comunista (JC), la labor de esta organización se fundía con los intereses del Círculo Matemático, cuyo objetivo era mejorar el nivel de estudios y reforzar la planta académica de las escuelas de Físico-Matemáticas e Ingeniería Civil invitando a maestros del Politécnico y de la UNAM.

A este esfuerzo se sumaban muchos estudiantes que estaban por el mejoramiento académico de la Universidad, algunos más se preguntaban qué clase de universitarios deberían ser y deseaban asumir su responsabilidad social. Como lo aseveran algunos testimonios, en el Círculo aprendían también marxismo y estaban en contacto con estudiantes del Politécnico y de la UNAM porque deseaban actualizar los planes de estudio.

Los comunistas eran blanco de ataques, también los masones, que coincidían en objetivos: deseaban una Universidad laica, actualización de planes y programas de estudios; en ello influyeron varios maestros que invitaron alumnos a las logias masónicas. De sus recuerdos Arturo Guzmán Vásquez, estudiante de Ingeniería Civil, extrae las influencias para su incorporación al movimiento. Arturo Guzmán leía revistas de Cuba que le prestaba su amigo Julio García Mol; también le prestaba otros libros, incluso lo invitó a leer a Carlos Marx y la revista Siempre! Las lecturas sobre materialismo dialéctico le provocaron desasosiego y dieron sentido a lo que él se preguntaba siempre. Tanto Julio García Mol como el ingeniero Joaquín Ancona, su maestro en Ingeniería Civil, lo influyeron. Para él Joaquín Ancona era el mejor maestro de matemáticas, de cálculo. Recuerda que una de las primeras veces que Ancona lo invitó a una reunión de la logia masónica le generó inquietudes.

 

El Ingeniero Ancona era mi maestro, él me invitó a que fuera a una reunión de la logia masónica; ahí conocí al ingeniero Octavio Sánchez, y entre los asistentes conocí más tarde al fotógrafo Adalberto Luyando. En otra ocasión conocí a otros personajes de esta logia, a Jesús Morales, que en aquella época era militante de la Asociación de la Juventud de la Esperanza de la Fraternidad, pertenecía a la logia del rito escocés. Él estuvo metidísimo como estudiante de este grupo, recuerdo que fue en un homenaje al ingeniero Ancona.

 

¿Cuál era el objetivo de estas reuniones?, le pregunto. Reflexiona sobre lo que él llama la praxis:

 

¿Cuál era el objetivo de nuestra lucha? Ya tenemos el objetivo del artículo 3o. ¿Qué características debe tener un universitario? Ser reflexivo, crítico, independiente, y que atrás de la investigación formule su propio proyecto de vida. Son los profesionistas los que van a salir con esta actitud, esto nos pareció lo importante.[16]

 

Los estudiantes liberales sostenían ideas convergentes en la libertad de pensamiento ante la cerrazón de los fúas. Ramón Beltrán lo expresó en un discurso que leyó en la ceremonia conmemorativa de los 50 años de este movimiento estudiantil:

 

Deseábamos construir una universidad que estuviera permanentemente abierta a la discusión de todas las corrientes del pensamiento humano, una universidad -y suplico perdonen el pleonasmo- que fuera real y verdaderamente universal. / Una Universidad que pusiera en práctica un laicismo verdadero, y que por ser respetuosa de todas las creencias se mantuviera alejada por igual, prudentemente alejada, de todas las religiones y de todas las iglesias / Una universidad que, por el simple hecho de ser pública, mantuviera sus puertas abiertas para todos los mexicanos por igual, independientemente de sus creencias religiosas, de sus filiaciones políticas, de su estrato social o económico, de sus convicciones personales, de sus creencias; abierta para todos aquellos interesados en abrevar en las fuentes de la ciencia y del conocimiento.[17]

 

Creció el ambiente tenso, ríspido, intolerante y adquirió altas proporciones. Por razones de espacio resumo la presión de los conservadores sobre las autoridades del estado para que tomaran represalias contra los jóvenes liberales. Acataron las demandas del periódico El Sol de Puebla (que los acusaban de apedrear su edificio), las del Colegio Benavente y las del rector de la Universidad. Concentraron las denuncias en algunos líderes y el primero en ser apresado fue Enrique Cabrera Barroso.

 

Cárcel y presión en el regreso a clases

El 14 de junio fue aprehendido Enrique Cabrera en su domicilio; fue acusado de adueñarse ilícitamente del edificio de la Universidad, según denuncia presentada por el rector del Consejo de Honor, Armando Guerra. Su encarcelamiento movilizó a muchos estudiantes y profesores que presionaron para que fuera liberado, sin lograrlo.[18] Cabrera fue liberado después de poco más de un año, el 22 de agosto de 1962. El 16 de junio de 1961 fue aprehendido Zito Vera Márquez, estudiante de Medicina, por agentes secretos de la Jefatura de Policía del Distrito Federal que lo detuvieron en un teatro de la Ciudad de México y lo trasladaron a Puebla a la cárcel de San Juan de Dios, donde pasó alrededor de un año preso. También salió el 22 de agosto de 1962.[19] Con la aprehensión de Zito Vera el ambiente se tensó más.

En la tarde noche del 4 de agosto se detuvo a los universitarios Rafael Sánchez Arana, Arturo Guzmán Vázquez, Javier Gómez Hernández, Fernando Velázquez Báez y Juan Juárez Rojas, y a los mozos de la UAP Rodolfo Huesca Rivera, Leoncio Palma Cruz y Cirilo Álvarez Fabián. Los acusaban de participar en el asalto a El Sol de Puebla.Cinco de los ocho detenidos fueron liberados un día después.[20] Finalmente sólo quedó Arturo Guzmán Vázquez, estudiante de Ingeniería Civil, quien salió el 29 de mayo de 1962, luego de transitar preso nueve meses.

El encarcelamiento de estos tres estudiantes tenía por objetivo frenar el movimiento estudiantil a favor de una educación laica. No era casual que los presos que internaron en la cárcel municipal San Juan de Dios fueran los del grupo carolino y que las acusaciones fueran por daños al Colegio Benavente. En cambio los fúas, que habían golpeado a varios estudiantes en distintas ocasiones, no fueron detenidos.

En una reunión entre la delegación de maestros federales y estatales de la entidad, por iniciativa del profesor y abogado Erasmo Pérez Bello se abordó el conflicto interno de la Universidad, registrado de abril a agosto de 1961. En esa reunión

 

Más de 1000 maestros congresistas del SNTE, poniéndose dos veces de pie, aplaudieron delirantemente la proposición y acordaron ejercer acción decisiva por parte de todo el magisterio nacional para obtener la libertad de los tres estudiantes presos. Dijeron que sus primeras gestiones consistirán en solicitar al señor gobernador Fausto M. Ortega, que disponga que la Procuraduría General de Justicia se desista de seguir acción penal en contra de los estudiantes.[21]

 

La Universidad pasó a estar vigilada por los militares, se prohibió toda entrada o salida del edificio universitario. Adentro se encontraban entre 25 y 30 alumnos posesionados del edificio. Los grupos de más de cinco jóvenes eran disueltos en la ciudad. Las clases se suspendieron hasta nuevo aviso.

Durante el 5 de agosto fueron desalojados los estudiantes del edificio Carolino. La capital de Puebla siguió patrullada por el ejército y se colocaron centinelas en la garita de la ciudad. El día anterior detuvieron dos camiones procedentes de la Ciudad de México, uno del Politécnico y el otro de la Escuela Nacional de Maestros, aunque los estudiantes declararon haber llegado a Puebla en plan de excursión.

Los fúas responsabilizaban del conflicto a los comunistas, principalmente al ingeniero Luis Rivera Terrazas, militante comunista convencido que no se arredraba ante nada. Estas actitudes se volvían acciones unidas a las movilizaciones de la iniciativa privada y de escuelas católicas para oponerse y criticar la política del presidente Adolfo López Mateos sobre los libros de texto gratuito. Todo formaba parte de una campaña derechista que se unió a las campañas anticomunistas, especialmente contra la Revolución Cubana, cuyo extremo lo representó Puebla.

El movimiento continuaba, las expresiones y consignas eran por la libertad de los presos en la cárcel de San Juan de Dios, quienes eran visitados por gente reconocida en el país. En una entrevista realizada tiempo atrás, Zito Vera, uno de los tres presos, recordó quiénes los visitaban:

 

…entre otros el Cuatemochas, Cuauhtémoc Cárdenas, enviado por don Lázaro Cárdenas del Río y doña Amalia; cada visita nos daba quinientos pesos a cada uno. Decía “de parte de mi padre, los felicita, que no desfallezcan en la lucha”. Llegaban a visitarnos Danzós Palomino (luchador y líder del movimiento campesino); estudiantes de Morelia, de Oaxaca, del Poli; Hernández Xochitiotzin, el que hizo los murales de Tlaxcala; Rincón Gallardo, el de las manitas chiquitas. También nos visitó Tenorio Adame. Doña Ivonne Receck (declamadora) nos visitó dos veces en la cárcel y nos llevó comida. Lupita y doña Ivonne fueron. También el papá de Federico, don Ramón Chilián.[22]

 

Al finalizar agosto don Eduardo Cué Merlo (presidente municipal de Puebla) es nombrado presidente del Comité Organizador de la Feria y Festejos del Centenario de la Batalla del 5 de Mayo de 1862; el vicepresidente era Alfonso Vélez López, secretario general de Gobierno. Los festejos del centenario darían nuevo impulso ideológico; la bandera de los liberales sería nuevamente ondeada. Al mismo tiempo las autoridades gubernamentales tendrían que poner en “santa paz” a la Universidad; el presidente de la República Adolfo López Mateos visitaría la ciudad de Puebla para los festejos y había obras importantes que terminar para su inauguración. Preocupaba que al levantarse la huelga, y con el regreso a clases, el conflicto continuara.

La decisión del gobernador fue más allá: ordenó que “el próximo lunes”, 11 de septiembre, el ejército franqueara la entrada a los edificios universitarios pero sin abandonar sus puestos. Se abrirían las puertas del edificio Carolino y se reanudarían las actividades docentes en la UAP. Este acuerdo fue tomado un día antes entre el presidente del Consejo de Gobierno de la Universidad y el jefe de la XXV Zona Militar, que se habían entrevistado para precisar las medidas: “El ejército seguirá acatando las disposiciones dadas por la Secretaría de Defensa para impedir terminantemente cualquier manifestación pública, mitin, alboroto callejero, etc.”. Si los estudiantes deseaban realizar un mitin lo harían dentro de las instalaciones.[23]

Aunque preocupaba lo que pudiese ocurrir cuando se abriera el edificio Carolino, era indispensable distender el ambiente, por eso se anunció que a las seis horas el ejército se alejaría de las puertas de los edificios universitarios que había estado vigilando, para que las labores de la UAP pudieran reanudarse normalmente. Las fuerzas federales permanecerían a la expectativa para impedir inmediatamente cualquier intento de quebrantar el orden público. Se prohibió que en las puertas de los edificios de la 4 Sur y de la Facultad de Medicina se formaran grupos de alumnos.

El jefe del Estado Mayor de la XXV Zona Militar, general Julio Barroso, giró radiogramas a la Presidencia de la República, a la Secretaría de Defensa Nacional y al comandante de la Zona, general Ramón Rodríguez Familiar, comunicándoles las disposiciones acordadas en esta ciudad con motivo de la reanudación de las clases de la UAP. La comunicación oficial de la noticia se hizo el día 11 de septiembre a las 14 horas.[24]

“Las nuevas necesidades determinarían en lo futuro lo que deba hacerse”, declaró a La Opinión el licenciado Arturo Fernández Aguirre, nombrado por el gobernador como presidente del consejo universitario. Informó que, con toda seguridad y puntualidad, el jueves 29 de septiembre se comenzaría a pagar a los catedráticos y empleados de la UAP, a quienes se adeudaba el pago desde mayo. Declaró que una de las causas que originó el retraso del pago de salarios fue que no se habían hecho las operaciones correspondientes para deducir el impuesto sobre la renta. Pronto cobrarían el adeudo de varios meses de sueldo 480 catedráticos; la cantidad destinada era de 815.000 pesos porque “algunos no han cobrado desde enero”.[25]

Para evitar que continuasen los problemas internos, la Universidad abriría el próximo año bajo nuevos lineamientos. El 30 de enero de 1962 debería estar terminada y aprobada la nueva ley orgánica de la máxima casa de estudios.[26] Se consideraba que sólo mediante una ley orgánica bien fundada y de acuerdo con el sentimiento general de los estudiantes podría lograrse la consolidación de sus autoridades y que no hubiera más interrupciones del curso normal de las actividades.

Además de la derogación de la ley orgánica y de la reclusión de los líderes universitarios liberales, la fracción conservadora consigue otro triunfo: el presidente del Consejo, licenciado Arturo Fernández Aguirre, anula los nombramientos de los coordinadores de escuelas universitarias nombrados por él y reconoce a los profesores anteriores al conflicto. Esta medida suscitó nuevamente un choque entre los dos grupos y un enfrentamiento el 4 de octubre en el patio de Ingeniería.

En la delegación de policía los estudiantes Jorge Plata Moreno e Ignacio Cano Arrieta levantaron un acta diciéndose víctimas de las provocaciones de “Cabanillas y de los amigos de éste”, del grupo carolino. Jorge Plata Moreno se distinguía por ser el fundador de El Yunque, organización secreta de ultraderecha que se desarrolló en instituciones como la UAP y en la UNAM.

Por su parte, el ingeniero Luis Rivera Terrazas apoya la creación del Círculo Estudiantil Matemático y la convocatoria del 23 de septiembre para elegir su escudo y su lema. En medio de estas diferencias y enfrentamientos los jóvenes integrantes de este Círculo viajaban semanalmente a la Ciudad de México para invitar a conferencistas de la UNAM, del IPN o del Instituto de Matemáticas. Entre las actividades que realizaron estuvo la obtención de material didáctico del Instituto Nacional para la Enseñanza de la Ciencia Educativa (INCE), con él se acudía a las escuelas secundarias y se daban pláticas para despertar el entusiasmo por la física y las matemáticas entre los estudiantes, y un homenaje al maestro Joaquín Ancona.[27]

El 21 de diciembre iniciaron las vacaciones en la Universidad, los exámenes se reanudarían hasta el 2 de enero. El plazo oficial para terminar las inscripciones se cerró el 10 de febrero de 1962 y el retorno a clases se hizo el 19 de febrero de ese año.

El primer día de clases se mantuvo un contingente del Ejército cuidando el edificio Carolino y la Escuela de Medicina, lo que generaba expectativas de un posible disturbio. El Estado Mayor de la XXV Zona Militar previno a los estudiantes de la Universidad, y en general a todo el público civil, de “que se abstenga de formar grupos mayores de cinco personas en la vía pública”.[28]

Pero las rencillas no habían terminado. Un grupo de cien estudiantes anticomunistas realizó el 10 de marzo una manifestación silenciosa por las principales calles del primer cuadro citadino portando carteles en los que protestaban contra algunas disposiciones del presidente del Consejo de Gobierno de la Universidad, afirmaban: “nuestra máxima casa de estudios es un nido de comunistas”. Los estudiantes desfilaron de tres en tres, con intervalos de diez metros y portando carteles con diversas leyendas en las que se pedía se restituyera en su puesto a 78 maestros universitarios y se reivindicara a los estudiantes que fueron sancionados por el presidente del Consejo de Gobierno. No todos los manifestantes eran universitarios, en el contingente había personas del Instituto Carlos Pereyra, del Colegio Benavente y de los primeros años de la Facultad de Medicina y Ortopedia, quienes iban pintando, posiblemente eran alumnos de nuevo ingreso, reconocidos por el color de su cabello.[29]

Nuevos incidentes se dieron el 16 de marzo, que culminaron con un saldo de 16 heridos leves, según la denuncia presentada ante el ministerio público por alumnos de diversas facultades. En las declaraciones de los agredidos, los hechos fueron protagonizados por grupos de alumnos de las facultades de Arquitectura, Ingeniería, Ciencias Químicas y Comercio, que se dedicaron a provocar a los alumnos de nuevo ingreso a la Universidad. Con el pretexto de las “novatadas”, por la mañana los agredieron a golpes cuando a los integrantes del grupo rijoso se les ocurrió “raparlos”. Estos hechos se desarrollaron dentro del edificio Carolino. El enojo de los Fuas se debía a la expulsión de los alumnos Mario Bracamontes, Marcial Campos, Jorge Plata, Fernando Rodríguez Concha y Emilio Carrillo, que después de una larga sesión, de seis horas, el Consejo Universitario llegó a esta determinación. A ello siguió el cambio de rector.[30]

El 17 de marzo de 1962 renunció el doctor Arturo Fernández Aguirre a la rectoría de la Universidad y su lugar lo ocupó el licenciado Amado Camarillo Sánchez, quien había fungido como secretario general de la Universidad.

Todavía los ánimos de los grupos universitarios continuaban enfrentados cuando el 1 de febrero de 1963 llega a la gubernatura de Puebla el general Antonio Nava Castillo. El rector licenciado Camarillo Sánchez invitó al gobernador a inaugurar el nuevo periodo escolar el 16 de febrero. La sesión se realizó en el Salón Melchor de Covarrubias, o Salón Barroco, del edificio Carolino. Cuando inició el acto los fúas irrumpieron con una rechifla que pretendió callar los carolinos y se inició ahí una pelea entre ambos grupos. El gobernador tuvo que salir por el Salón de Banderas, un acceso lateral. Acto seguido el rector Amado Camarillo Sánchez fue destituido. El 22 de febrero de 1963 el Congreso del Estado aprobó la nueva Ley Orgánica de la Universidad; en ella se reconocía la autonomía y el autogobierno de la institución.

El 1 de febrero de 1963, en su toma de posesión como gobernador del estado de Puebla, el general Antonio Nava Castillo expresa: “Por parte de mi gobierno, uno de los primeros actos será presentar a la consideración del Congreso el proyecto de ley (de la Universidad) cuya vigencia se hace indispensable.”

El 19 de febrero se envía el proyecto y el 22 del mismo mes y año se aprueba la normativa que estaría vigente hasta 1991.

Los artículos 2º y 3º de la Ley de 1963 sintetizan la nueva etapa universitaria en Puebla, ponen las bases de la autonomía universitaria plena y de la libertad de cátedra e investigación científica:

 

Art. 2. Para la realización de sus fines la universidad tendrá la más amplia autonomía y libertad para organizar su propio gobierno, dentro de los lineamientos establecidos por la presente ley.

Art. 3. La educación que imparta la universidad tenderá a desarrollar integralmente las facultades del estudiante y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria y a la humanidad, así como la conciencia de solidaridad en la democracia, en la justicia y en la libertad. La universidad examinará todas las corrientes del pensamiento científico, los hechos históricos y las doctrinas sociales con la rigurosa objetividad que corresponde a sus fines académicos. Los principios de libertad de cátedra y de libre investigación normarán las actividades universitarias; su violación en provecho de la propaganda política o religiosa, así como la comisión de actos contrarios al respecto que entre sí se deben los miembros de la comunidad universitaria, serán sancionados en los términos del estatuto.

 

Con estas bases legales el consejo universitario fue reconocido como suprema autoridad de la Universidad. Se otorga al fin la autonomía universitaria. Integrarían el consejo universitario el rector, los directores de facultades, escuelas e institutos; un representante de profesores y un representante de alumnos por cada facultad y escuela, y un representante de los empleados. Por cada consejero propietario habría un suplente (artículo 9). La duración de los consejeros profesores y alumnos fue de dos años. El 28 de marzo quedó instalado el nuevo consejo universitario y el 5 de abril se designa como rector al doctor Manuel Lara y Parra, el primero en ser electo por el consejo universitario.

 

Conclusiones

El combate contra el comunismo desató una intensa violencia verbal y física; en los ataques virulentos hicieron causa común la Iglesia Católica, el Frente Universitario Anticomunista y parte de los empresarios; se crearon de la noche a la mañana varias organizaciones civiles, de madres de familia, colonos, por ejemplo. Los conservadores llamaban comunistas a masones, metodistas, liberales, priistas y comunistas, a todos los que se incluían como carolinos.

Las interpretaciones sobre el movimiento estudiantil de 1961 son polarizadas; los integrantes de esa derecha han sostenido que no querían una universidad clasista ni religiosa, pero en sus prácticas juveniles sí lo eran, y este rasgo se acentuaba en las escuelas universitarias donde dominaban: Arquitectura y Administración de Empresas.

Algunos de los liberales han sostenido que el movimiento estudiantil se gestó por las logias masónicas y el grupo que dirigía el ingeniero Luis Rivera Terrazas, astrofísico, militante comunista; otros reconocen el liderazgo del doctor Julio Glockner. Lo cierto es que, como se observa, se gestó una disputa entre estudiantes católicos radicales y los liberales, quienes se manifestaban a favor de la Revolución Cubana y demandaban una autonomía universitaria auténtica y una enseñanza moderna, laica y científica.

 

Bibliografía

Méndez, P. (2009). “Lo juvenil y la lucha por la ciencia física” en Tirado Villegas, G. (coord.). La autonomía universitaria y la universidad pública. Historia y perspectiva. (pp. 193-205). Puebla: BUAP- Dirección de Fomento Editorial.

_________ (2011). Los jóvenes católicos. Tesis de Maestría en Historia. Puebla: Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades.

Tirado Villegas, G. (2012). El movimiento estudiantil de 1961. En la memoria histórica de la Universidad Autónoma de Puebla. Puebla: BUAP-Dirección de Fomento Editorial.

______________  (2017). “La praxis juvenil en el movimiento estudiantil de 1961-1963, UAP”. Manuscrito presentado en el Primer Coloquio de Historia de las Juventudes. La condición juvenil en Latinoamérica. Culturas, identidades y movimientos estudiantiles. Ciudad de México: ISSUE-UNAM.

Yánez Delgado, A. (1996). La manipulación de la fe. Fúas contra carolinos en la universidad poblana. Puebla: Imagen Pública y Corporativa.

 

Fuentes primarias

Beltrán Ruiz, R. (2011). Discurso pronunciado el 17 de abril de 2011. Registro taquigráfico personal.

Cabrera, E. (1960). “Una revolución espiritual”, en revista Política, 1/6, pp. 24-25.

El Sol de Puebla (1961). “Zacapela en el mitin anticomunista”. Puebla, 26/4.

El Sol de Puebla (1961). “Siguen firmes en sus propósitos”. Puebla, 2/5.

El Sol de Puebla (1961). “Hizo la protesta de rigor ante el presidente del Comité Estudiantil Poblano”. Puebla, 10/5.

El Sol de Puebla (1961). “Siete Policías y tres estudiantes lesionados”. Puebla, 16/5.

El Sol de Puebla (1961). “Diferentes delitos le atribuyen al estudiante”. Puebla, 16/6.

El Sol de Puebla (1961). “Esperan la resolución del Tribunal Superior de Justicia en el caso de los vándalos”. Puebla, 24/8.

El Sol de Puebla (1961). “Aprehendieron a ocho de los vándalos asaltantes”. Puebla, 6/8.

El Sol de Puebla (1961). “Se reanudan las clases el lunes en la UAP”. Puebla, 9/10.

La Opinión, diario de la mañana (1961).  “Pagarán mañana en la UAP”. Puebla, 28/09.

El Sol de Puebla (1961). “Bajo nuevos lineamientos funcionará la UAP en 1962”. Puebla, 28/09.

El Sol de Puebla (1962). “El ejército atento a la apertura de la UAP”. Puebla, 19/02.

El Sol de Puebla (1962). “Estudiante agredido en mudo acto de protesta”. Puebla, 11/03.

La Opinión, diario de la mañana (1961). “Libertad a los tres estudiantes universitarios”. Puebla, 26/11.

La Voz de Puebla (1961). “Acta levantada por las autoridades universitarias responsabilizando a los ocupantes del edificio”. Puebla, 1/5.

Universidad Autónoma de Puebla (1956). Acta de la primera sesión del Consejo de Honor, 30/11.

 

Entrevistas

Beltrán Ruiz, Ramón. Entrevista realizada el 04/03/2011 en Puebla, Pue. (México). Entrevistadora: Gloria A. Tirado Villegas.

Vera Márquez, Zito. Entrevista realizada el 13/08/11 en Puebla, Pue. (México). Entrevistadora de Gloria A. Tirado Villegas.

Guzmán Vásquez, Arturo. Entrevista realizada el 03/06/16 en Puebla, Pue (México). Entrevistadora Gloria A. Tirado Villegas.

Guzmán Álvarez, Ambrosio. Entrevista realizada el 07/08/2017 en Puebla, Pue. (México). Entrevistadora Gloria A. Tirado Villegas.

 



* Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México).

[1] Méndez, P. (2011). Los jóvenes católicos. Tesis de maestría en Historia. Puebla: Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, pp.73-74.

[2] Cabrera, E. (1960). “Una revolución espiritual”, en revista Política, 1/6, pp. 24-25.

[3] Tirado, G. (2017). “La praxis juvenil en el movimiento estudiantil de 1961-1963, UAP”, manuscrito presentado en el Primer Coloquio de Historia de las Juventudes. La condición juvenil en Latinoamérica. Culturas, identidades y movimientos estudiantiles. Ciudad de México: ISSUE-UNAM.

[4] Una versión amplia puede verse en el texto de mi autoría: Tirado, G. (2012). El movimiento estudiantil de 1961. En la memoria histórica de la Universidad Autónoma de Puebla. Puebla: BUAP-Dirección de Fomento Editorial.

[5] El Sol de Puebla (1961). “Zacapela en el mitin anticomunista”. Puebla, 26/4.

[6] Guzmán Álvarez, Ambrosio. Entrevista realizada el 07/08/2017 en Puebla, Pue. (México). Entrevistadora Gloria A. Tirado Villegas.

[7] UAP (1956). Acta de la primera sesión del Consejo de Honor, 30/11.

[8] Yánez Delgado, A. (1996). La manipulación de la fe. Fúas contra carolinos en la universidad poblana. Puebla: Imagen Pública y Corporativa. P. 63.

[9] Beltrán Ruiz, Ramón. Entrevista realizada el 04/03/2011 en Puebla, Pue. (México). Entrevistadora: Gloria A. Tirado Villegas.

[10] La Voz de Puebla (1961). “Acta levantada por las autoridades universitarias responsabilizando a los ocupantes del edificio”. Puebla, 1/5.

[11] El Sol de Puebla (1961). “Siguen firmes en sus propósitos”. Puebla, 2/5.

[12] El Sol de Puebla (1961). “Apoya el movimiento de huelga universitario la Sociedad de Alumnos de la Normal Superior”. Puebla, 3/5.

[13] El Sol de Puebla (1961). “Hizo la protesta de rigor ante el presidente del Comité Estudiantil Poblano”. Puebla, 10/5.

[14] Yáñez Delgado, A. La manipulación de…, op.cit., p. 75.

[15] El Sol de Puebla (1961). “Siete Policías y tres estudiantes lesionados”. Puebla, 16/5.

[16] Guzmán Vásquez, Arturo. Entrevista realizada el 03/06/16 en Puebla, Pue (México). Entrevistadora Gloria A. Tirado Villegas.

[17] Fragmento del discurso de Ramón Beltrán Ruiz (2011).

[18] El Sol de Puebla (1961). “Diferentes delitos le atribuyen al estudiante”. Puebla, 16/6. “Cabrera tenía 23 años de edad, fue detenido junto con Felipe Chamorro y Oscar Pérez, estudiantes de Fisicomatemáticas e Ingeniería respectivamente, quienes fueron puestos en libertad una vez que se consignó por daño en propiedad ajena y lesiones a Cabrera”, en Yáñez Delgado, A. La manipulación de… op.cit., p. 120.

[19] El Sol de Puebla (1961). “Esperan la resolución del Tribunal Superior de Justicia en el caso de los vándalos”. Puebla, 24/8.

[20] El Sol de Puebla (1961). “Aprehendieron a ocho de los vándalos asaltantes”. Puebla, 6/8.

[21] La Opinión, diario de la mañana (1961). “Libertad a los tres estudiantes universitarios”. Puebla, 26/11.

[22] Vera Márquez, Zito. Entrevista realizada el 13/08/11 en Puebla, Pue. (México). Entrevistadora de Gloria A. Tirado Villegas.

[23] El Sol de Puebla (1961). “Se reanudan las clases el lunes en la UAP”. Puebla, 9/10.

[24] El Sol de Puebla (1961). “Hoy se reanudan las clases en la Universidad”. Puebla, 12/10.

[25] La Opinión, diario de la mañana (1961). “Pagarán mañana en la UAP”. Puebla, 28/09.

[26] El Sol de Puebla (1961). “Bajo nuevos lineamientos funcionará la UAP en 1962”. Puebla, 28/09.

[27] Méndez, P. (2009). “Lo juvenil y la lucha por la ciencia física”, en Tirado, V. (coord.). La autonomía universitaria y la universidad pública. Historia y perspectiva (pp. 193-205). Puebla: BUAP-Dirección de Fomento Editorial, p. 196.

[28] El Sol de Puebla (1962). “El ejército atento a la apertura de la UAP”. Puebla, 19/02.

[29] El Sol de Puebla (1962). “Estudiante agredido en mudo acto de protesta”. Puebla, 11/03.

[30] Aunque las notas periodísticas no señalaron nombres de los “rijosos”, se desprende que eran de integrantes del FUA, ya que en esta organización había estudiantes convencidos y más que nada enojados por haber perdido por la nueva Ley Orgánica de la Universidad.  

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