¿Es aún posible la revolución social en el Siglo XXI?

Neil Davidson

Resumen


Las revoluciones de Europa del Este en 1989 y la caída de los regímenes estalinistas fueron abordadas por muchos analistas como una señal del fin de una forma contemporánea de revolución social. La derrota del “comunismo” removió aparentemente cualquier posibilidad de una alternativa sistémica al capitalismo, que emergió como el telos de la historia. De aquí en adelante las únicas revoluciones posibles fueron las de tipo político a nivel del régimen, lo que pudo verse en el trasfondo de las revoluciones de colores y de la primavera árabe. Esta interpretación está, sin embargo, basada en una incomprensión de la naturaleza de los regímenes estalinistas y las revoluciones que las generaron. Siguiendo el análisis de las categorías de revolución política y social, y las variantes posteriores, el artículo argumentará que el estalinismo tuvo que ver por un lado, con una contrarrevolución (en Rusia) y, por otro lado, con las revoluciones burguesas contemporáneas (en todos lados), conduciendo en ambos casos a formas de capitalismo de Estado. Desde esta perspectiva, los efectos negativos de los regímenes estalinistas en la formación de una conciencia revolucionaria no tuvieron que ver con su caída, sino más bien con la propia existencia de dichos regímenes que perpetuaron una idea distorsionada del socialismo. El artículo concluye que aunque existen reales obstáculos para que la revolución socialista vuelva a ser un objetivo de lucha, estos están más relacionados con las derrotas que el neoliberalismo le infligió al movimiento obrero internacional que a los eventos de 1989.

Palabras clave: Primavera Árabe, Estalinismo, Revolución, Socialismo, Neoliberalismo.



Is Social Revolution Still Possible in the Twenty-First Century?

The eastern European revolutions of 1989 and the fall of the Stalinist regimes were treated by many analysts and commentators as signalling the end of the contemporary form of social revolution. The defeat of “communism” had apparently removed the possibility of any systemic alternative to capitalism, which now emerges as the telos of history. Henceforth, the only conceivable revolutions were regime-changing political revolutions, a claim that appeared to be supported by the subsequent Colour Revolutions and the Arab Spring. This interpretation is, however, based on a misunderstanding of the nature of the Stalinist regimes and the revolutions which created them. Following an analysis of the categories of political and social revolution, and the different varieties of the latter, the article will argue that Stalinism has to be seen, on the one hand, as the counter-revolution (in Russia) and, on the other, as contemporary bourgeois revolutions (everywhere else), leading to forms of state capitalism in both cases. From this perspective, the negative effect of the Stalinist regimes on the formation of revolutionary consciousness was not their downfall, but their existence and the distorted idea of socialism which they perpetuated. The article concludes by arguing that, while there are indeed obstacles to the resumption of socialist revolution as a goal, these are more to do with the defeats inflicted on the international worker’s movement by neoliberalism than by the events of 1989.

Keywords: Arab Spring, Stalinism, revolution, socialism, neoliberalism.


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