El articulo estudia los orígenes de la relación confrontativa entre populismo y socialismo en Argentina. Nos interrogaremos la consideración del yrigoyenismo como un tipo de populismo desde el marco teórico propuesto por Ernesto Laclau. Sostenemos que la incapacidad para pensar al Estado más allá del conflicto entre clases impidió al socialismo aceptar una alianza interclasista y aproximarse a los movimientos populistas desde una mirada no beligerante. Tras esta incapacidad, late la negación de la autonomía de lo político. Escudriñamos hasta qué punto esa conceptualización del Estado permanece, de forma paradojal, en el propio Laclau. Se plantea que las desavenencias entre ambas tradiciones encuentran su origen en la interpretación que los socialistas hicieron de la constante indeterminación de la frontera comunitaria yrigoyenista. En específico, de su capacidad para alumbrar nuevas identidades simultaneando la inclusión y la exclusión de diferentes actores.