Este artículo parte de identificar un rasgo muy específico del discurso de Javier Milei: el anti-radicalismo, es decir, la identificación de la Unión Cívica Radical (UCR) como el partido responsable de haber traído los peores males al país. El líder libertario erige una sólida frontera temporal en 1916. Desde su perspectiva, cuando Hipólito Yrigoyen accedió por primera vez a la presidencia, Argentina abandonó un sendero de progreso y abrazó la decadencia. Se trata de una postura frente a nuestra historia que, en la actualidad, resulta curiosa, en tanto 1916 no era una fecha que últimamente suscitara controversias. Por añadidura, ella no se condice con ninguna centralidad del centenario partido en la política actual. En este artículo indagamos los sentidos que en la narrativa de Milei condensa la frontera erigida en 1916. Esperamos así ofrecer una nueva vía de entrada desde la cual explorar la identidad libertaria tal como ella se configura en la Argentina del presente.