Se analizan periódicos locales y actas de la sala de representantes para indagar las expectativas de la élite sobre la función de policía y sus agentes, los tópicos discursivos que las expresaban y sus desplazamientos. El periodo abordado se extiende desde el nombramiento de los empleados que reemplazaron a quien dentro del cabildo se ocupaba del ramo en 1824, al momento en que aparecía consolidado el Departamento en el organigrama gubernamental. La hipótesis sostiene que la configuración de la Policía entró en las preocupaciones del recinto legislativo a través del tratamiento presupuestario, pero la delimitación de sus funciones fue resultado de la capacidad normativa de los gobernadores, en la que la prensa lo acompañó marcando faltas y progresos sobre lo que debían ser y hacer tanto el jefe policial como sus subalternos.