Urbanidades

QUID 16. Revista del Área de Estudios Urbanos.
Núm. 25 (2026)
DOI: 10.62174/quid16.i25_a501

La intersección entre los estudios urbanos y la cultura

Los aportes de Juliana Marcús al campo

Martín Boy a;b;c ORCID
martinboy.boy@gmail.com

a Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina. ROR
b Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales, Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG), Argentina. ROR
c Universidad Nacional de José C. Paz, Instituto de Estudios Sociales en Contextos de Desigualdad (UNPAZ/IESCODE), Argentina.

Recibido: 2026/4/27; Aceptado: 2026/5/10; Publicado en línea: 2026/6/1.

Este texto recupera dos caras de una misma moneda y nace de la necesidad de reflexionar luego de la desaparición física de Juliana Marcús. La primera cara del texto reúne los aportes de Marcús al campo de los estudios urbanos en su intersección con la perspectiva cultural. La segunda cara trata de las otras contribuciones de Juliana, relacionadas con su capacidad de formar equipo y afrontar un liderazgo no habitual. Por este motivo, Marcús y Juliana aparecen por separado, pero en su conjunto componen la moneda.

Uno de los debates centrales en los estudios urbanos ha sido cómo las formas que adquiría la estructuración espacial de las ciudades podían determinar o incidir en las interacciones protagonizadas por actores sociales en contextos urbanos. La pregunta que emergía era de qué maneras la conformación del espacio físico (in)habilitaba las prácticas de los sujetos. Producto del Mayo francés a finales de la década de 1960, emergió una nueva forma de concebir al espacio. Tal como Torres retomó de Gregory y Urry, el espacio no es solo el escenario donde suceden los fenómenos, sino que este espacio determina prácticas, pero, a su vez, los grupos sociales se lo (re)apropian y resignifican (Gregory y Urry, 1985, citados en Torres, 2006). Esta reapropiación y resignificación que los diferentes grupos sociales hacen del espacio da cuenta de cómo este deviene en un recurso, de cómo los diferentes actores construyen estrategias que se montan sobre este para lograr imponer sus intereses muchas veces ligados a la sobrevivencia. Esta perspectiva da lugar no solo a los sujetos, sino al entorno cultural en el que estos habitan el espacio urbano. Entonces, ya no estamos hablando solo de espacio y de sujetos en la ciudad.

La contemplación de la variable cultural es una invitación a pensar también las narrativas históricas y morales que enmarcan toda práctica, percepción y simbolismo en torno a la ciudad. Toda pregunta sobre quién merece la ciudad (Oszlak, 2017), cuál es el proyecto de ciudad que se intenta legitimar (Torres, 2006) en determinado momento histórico y cuáles son las narrativas morales (Noel, 2011) que los actores construyen en torno a territorios concretos anclados en la historia y usualmente reproductores de jerarquías sociales, no pueden pensarse por fuera de la historia y la cultura. Los trabajos académicos de Juliana Marcús, los espacios de formación que ella transitó y los equipos de investigación que conformó dejan este aporte teórico, y sobre esto partirá el texto.

Marcús: la autora

Marcús se doctoró en 2009 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. El título de su tesis fue “Vivir en hoteles-pensión de la Ciudad de Buenos Aires. El proceso de construcción de identidad en mujeres migrantes que residen en habitaciones de hotel” y fue dirigida por Mario Margulis, un gran referente de la sociología de la cultura en Argentina. Tal como el título lo indica, su tesis dio cuenta de cómo un grupo de mujeres que vivía en hoteles pensión construía ciudad desde su posición social y desde el centro de la urbe que tantas veces se pensó vedado para los sectores populares en contextos de neoliberalismo. La pobreza en el centro. Y lejos de romantizar la situación habitacional, Marcús recuperó entre otros aspectos cómo estas mujeres construían fronteras simbólicas sobre otras mujeres más pobres aún.

Tal como Marcús lo definió, se trataba de un desplazamiento de la discriminación en el que quienes ocupan posiciones subalternas necesitan construir jerarquía por sobre otros subalternos a partir de prácticas discriminatorias. Como señalaba, “los fenómenos discriminatorios inciden en la construcción de identidades, puesto que la identidad se configura siempre en un contexto relacional basado en el reconocimiento o en la negación del otro” (Marcús, 2009, p. 165). De esta manera, la identidad grupal y cómo desde ahí se construye otredad también son dimensiones que son necesarias para identificar fronteras simbólicas ancladas en historias grupales y de la ciudad en sí misma.

Marcús era una investigadora que se deleitaba con las búsquedas bibliográficas y la construcción de un estado del arte para, desde ahí, elaborar su propio problema de investigación y así avanzar sobre lo que consideraba aún no trabajado con exhaustividad. A partir de los aportes de autores extranjeros y locales tales como Simmel, Gorelik, Benjamin y Barthes (entre muchos otros), Marcús (2010, p. 2) concebía que la

ciudad se presenta como expresión e inscripción de la cultura. La construcción histórica y social de la ciudad deja huellas que transmiten diversos sentidos y significados y que se expresan en la trama urbana: en su arquitectura, en sus calles, en sus ritmos. Estas huellas son el resultado de las luchas por la construcción del sentido. Esto es, la ciudad se va construyendo como resultado de pujas y disputas que incluyen decisiones políticas, estéticas y urbanísticas. En definitiva, en la ciudad se pueden reconocer las tendencias sociales dominantes en cada momento histórico. Pensamos en una ciudad dinámica, en movimiento, capaz de transformarse material y simbólicamente.

En esta cita ya puede comenzar a verse una faceta del trabajo académico de Marcús que profundizó unos años más tarde, en su etapa posdoctoral, cuando puso el foco en los conflictos de corte urbano, en las pujas y en la potencia de los grupos sociales subalternos que logran disputar sentidos, apropiarse de la ciudad y transformarla.

En 2015, junto con Mariano Perelman, publicamos un artículo en la revista Estudios Demográficos y Urbanos del Colegio de México titulado “La ciudad y el encuentro de la diferencia. Adultos que viven en la calle y mujeres que viven en hoteles-pensión. Ciudad de Buenos Aires, 2007-2013” (Boy et al., 2015). En este trabajo dimos cuenta de cómo ciertos grupos sociales atravesados por la pobreza y la marginalidad lograban resistir desde el centro de la ciudad. En aquel momento consideramos que muchas investigaciones enmarcadas en los estudios urbanos ponían énfasis en cómo los grupos desfavorecidos debían irse hacia la periferia de la ciudad por la imposibilidad de afrontar o ingresar al mercado de alquileres, entre otros motivos. Recuperando el trabajo de campo doctoral de Marcús y el propio, pensamos cómo los adultos que viven en la calle y las mujeres migrantes que moran en hoteles pensión del sur de la ciudad la utilizan como recurso y cómo resisten en zonas centrales enfrentando dinámicas atravesadas por los conflictos, solidaridades, moralidades en disputa y la conformación de otredades jerarquizantes. Así, las diferencias sociales con vecinxs de clases medias se encontraban en el centro de la ciudad y se originaban disputas que tendían al enfrentamiento entre el deseo de expulsar a lxs indeseables y el deseo de permanecer para acceder a recursos de todo tipo que suelen concentrarse en el microcentro porteño.

Juliana Marcús también se interesó por las luchas protagonizadas por vecinxs que se organizaban para disponer del espacio urbano de su barrio. Así, indagó en el conflicto de la manzana 66 ubicada en Balvanera en la Ciudad de Buenos Aires, y en el conflicto de Vallcarca, barrio ubicado en Barcelona, Cataluña. En ambos casos existía un interés de lxs vecinxs organizadxs por detener a desarrolladores inmobiliarios, a constructoras y a la gestión pública con el fin de combatir la promoción de la ciudad como objeto de consumo, como mercancía.

En el conflicto porteño, lxs vecinxs se organizaron para evitar la construcción de un microestadio para eventos de todo tipo que creían que iba a cambiar la dinámica del barrio, y promovieron el planeamiento de una plaza en un barrio con alto déficit de espacios verdes. Esta resistencia ocurrió luego de un proceso de demolición masivo de edificaciones (Marcús et al., 2016). En el caso catalán, Marcús (2022) recuperó las nociones de vaciamiento y de (re)llenado urbanos para identificar cómo los desarrolladores y la gestión pública promovían que ciertas memorias o historias de los barrios ya no eran relevantes para seguir siendo contadas. Siguiendo esta línea, las demoliciones y los nuevos proyectos inmobiliarios vendrían a llenar espacios que eran concebidos como vacíos, pero que en realidad desbordaban de significados y vivencias. Marcús se interesó por analizar cómo estos espacios barriales son producidos socialmente, y bajo qué formas y argumentaciones en las disputas entre los diferentes actores implicados se construyen cuáles son los usos (i)legítimos del espacio como estrategias de lucha.

A partir de los aportes de la obra de Duhau y Giglia (2008) y de Delgado Ruiz (2011) quienes vinculan lo urbano con contextos culturales específicos, Marcús también problematizó cómo se construye el deber ser en los espacios urbanos de uso público (Vazquez y Berardo, 2023). Y cómo las políticas públicas pueden tener un corte expulsivo de grupos indeseables con mayor o menor conflicto. En esta dirección escribió junto a María Agustina Peralta sobre la situación de “los manteros” en la Ciudad de Buenos Aires, es decir, sobre cómo ciertos organismos públicos incluyendo a las fuerzas de seguridad protagonizaron redadas contra quienes vendían productos de todo tipo apoyados sobre mantas en las veredas del barrio de Once, lindero al centro de la ciudad. Las narrativas en torno al ornato del espacio, sobre la obstaculización del tránsito, sobre la competencia desleal con los comerciantes formales y sobre la peligrosidad y existencia de mafias aparecían como legitimadoras de la expulsión de estos grupos del barrio. Así, Marcús y Peralta (2021) analizaron estas narrativas y las anclaron en una historia reciente del país en la que el uso del espacio urbano público devino en un recurso y en una estrategia de supervivencia económica de vastos sectores de la sociedad. Pero también en el reforzamiento de la indeseabilidad de una otredad cada vez más explícita.

A continuación, se presentará la otra cara de la moneda.

Juliana: la cotidiana

Tal como las publicaciones anteriormente recuperadas lo muestran, el recorrido académico de Juliana no se restringió a Buenos Aires. En dos oportunidades realizó estancias prolongadas en Barcelona (Cataluña) donde forjó vínculos de amistad y de trabajo con diferentes colegas que integran una red de investigación e incidencia denominada OACU (Observatori d'Antropologia del Conflicte Urbà). Desde esta red, se nutrió de los aportes de Delgado Ruiz a quien invitó a dar un seminario doctoral a la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 2018, y organizó las III Jornadas Internacionales de Antropología del Conflicto en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA a las que asistieron gran parte de lxs investigadorxs del OACU. Tal como alguna vez mencionó, en este espacio aprendió que muchas decisiones laborales importantes se toman en la mesa de un bar con “una fría” servida.

Juliana no era una académica solemne. Era divertida y construía en conjunto. No solo disfrutaba ser parte de una grupalidad, sino que tenía la habilidad para construirla de una manera desjerarquizada que tendía a lo más amigable desde la mayor horizontalidad posible. Si se tenía que marcar un límite, lo hacía. Y así supo construir el Grupo de Estudios Culturales y Urbanos, el GECU. Este grupo, del que formo parte porque Juliana me invitó tal como hizo con la mayoría de sus integrantes, continuó con las líneas teóricas y casuísticas que eran de su interés, pero también supo ser flexible ante los cambios de contexto que nos desviaron a nuevos rumbos. El GECU cuenta con dos libros coordinados por ella. El primero se titula Ciudad viva. Disputas por la producción sociocultural del espacio urbano en la Ciudad de Buenos Aires (Marcús, 2017) y fue prologado por Mario Margulis, y el segundo se llamó Ciudad confinada. Experiencias urbanas durante la pandemia de covid-19 (Marcús, 2023) y fue prologado por Manuel Delgado Ruiz. En este segundo libro, y casi como un acto reflejo, el GECU decidió hacer una primera encuesta sobre los usos de la ciudad y del espacio doméstico a dos semanas de haber comenzado el confinamiento por la pandemia. La grupalidad nuevamente se hizo presente y, como tantas veces charlamos, seguramente el trabajo desbordado nos protegió un poco del contexto incierto que se estaba viviendo. Esta grupalidad protectora mantenida en el tiempo construyó vínculos y amistades dentro del GECU, afecto e identidad. El GECU no es solo un espacio de trabajo. Y eso también es obra de Juliana. No es común. Cada reunión de equipo comienza con una merienda repleta de harinas en diferentes formas. Ya es un ritual que reconfirma la unión. No digo que sea saludable, pero sí ayuda a mantener el lazo.

Con Juliana construimos un vínculo laboral que devino en amistad. Además de codirigir proyectos de investigación, en 2019 comenzamos a dictar un seminario de doctorado al que llamábamos abreviadamente “Las otras ciudades”, en el que intentábamos contar los aportes de los abordajes urbanos no hegemónicos. En su primera edición lo hicimos presencial porque en la vida institucional preCOVID-19 la modalidad virtual era prácticamente inexistente. Estando en un aula de la sede de Marcelo T., y ante la disposición en herradura de las mesas y sillas para lxs estudiantes que miraban una pantalla desde donde íbamos a proyectar, sentimos que estábamos en un set de televisión. Ahí nos dijimos que, si eso era así, nosotrxs éramos Mónica y César1. Desde ese momento nos llamamos así. Mónica devino en Mony (con “y” porque daba un tono más popular) y luego en Mo (por la One, Moría Casán). Y si tengo que pensarlo desde el presente, era una forma de seguir jugando en contextos que debían y pretendían ser serios.

El 15 de septiembre de 2025 Juliana falleció luego de un proceso acelerado. Son días y charlas que no sé si podrán ser borradas. Luego de la despedida física, el grupo del GECU cruzó la avenida y en la pizzería Imperio se charló sobre cómo seguir, se tomaron las primeras decisiones y se brindó por ella. El grupo también puede tener eso, no paralizarse ante lo que nunca iba a pasar y finalmente pasó.

Boy: Redacción - revisión y edición (Writing – review & editing).

Referencias bibliográficas

Boy, M., Marcús, J. y Perelman, M. (2015). La ciudad y el encuentro de la diferencia. Adultos que viven en la calle y mujeres que viven en hoteles-pensión. Ciudad de Buenos Aires, 2007-2013. Revista Estudios Demográficos y Urbanos, 2(89), 369-404.
Delgado Ruiz, M. (2011). El espacio público como ideología. Catarata.
Duhau, E. y Giglia, A. (2008). Las reglas del desorden: habitar la metrópoli. Siglo XXI Editores.
Marcús, J. (2009). Vivir en hoteles-pensión de la Ciudad de Buenos Aires. El proceso de construcción de identidad en mujeres migrantes que residen en habitaciones de hotel [Tesis de Doctorado no publicada]. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales.
Marcús, J. (2010). Cultura y ciudad: una aproximación teórica y empírica. Revista Margen, 59.
Marcús, J. (2017). Ciudad viva. Disputas por la producción sociocultural del espacio urbano en la Ciudad de Buenos Aires. Editorial Teseo.
Marcús, J. (2022). Vaciar, llenar y resistir: la producción social del espacio en el barrio Vallcarca, Barcelona (2002-2018). Revista de Direito da Cidade, 14(2), 1231-1254. https://doi.org/10.12957/rdc.2022.65853
Marcús, J. (Ed.). (2023). Ciudad confinada. Experiencias urbanas durante la pandemia de covid-19. Editorial Teseo.
Marcús, J., Aquino, M. de la P. y Vazquez, D. (2016). Espacios urbanos vaciados, proyectos de renovación urbanística y resistencia vecinal en la Ciudad de Buenos Aires: el caso de la manzana 66 del barrio de Balvanera. QUID 16. Revista del Área de Estudios Urbanos, 6, 253-280.
Marcús, J. y Peralta, M. A. (2021). La calle en disputa. Narrativas sobre los usos legítimos e ilegítimos del espacio público en la Ciudad de Buenos Aires. AIBR Revista de Antropología Iberoamericana, 16(2). https://doi.org/10.11156/aibr.160207
Noel, G. (2011). Guardianes del paraíso. Génesis y genealogía de una identidad colectiva en Mar de las Pampas, Provincia de Buenos Aires. Revista del Museo de Antropología, 4, 211-226.
Oszlak, O. (2017). Merecer la ciudad. Los pobres y el derecho al espacio urbano. EDUNTREF.
Torres, H. (2006). El mapa social de Buenos Aires (1940-1990). Serie Difusión, 3, 1-50.
Vazquez, D. y Berardo, M. (2023). ¿Hay un modelo urbanístico poscovid? La pandemia como catalizadora de transformaciones urbanas en Buenos Aires. Íconos. Revista en Ciencias Sociales, 75(27). https://doi.org/10.17141/iconos.75.2023.5498

  1. Los chistes no se explican, pero seguro que ya hay nuevas generaciones que no lo entenderán. Mónica Cahen D'Anvers y César Mascetti conformaron la pareja conductora (ya emblemática de la televisión argentina) del noticiero Telenoche hasta 2003.↩︎

QUID 16. Revista del Área de Estudios Urbanos. Área de Estudios Urbanos (Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales, Instituto de Investigaciones Gino Germani).
ISSN-e: 2250-4060.

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