Vivienda estatal, condiciones de vida y oportunidades urbanas en entornos periféricos

Dossier

QUID 16. Revista del Área de Estudios Urbanos.
Núm. 23 (2025)
DOI: 10.62174/quid16.i23_a301

Vivienda estatal, condiciones de vida y oportunidades urbanas en entornos periféricos

Los barrios Ciudad de Mis Sueños y Ciudad Obispo Angelelli (Córdoba)

María Cecilia Marengo a;b ORCID
mcmarengo@unc.edu.ar

Ana Laura Elorza a;b ORCID
analauraelorza@unc.edu.ar

a Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina. ROR
b Universidad Nacional de Córdoba, Facultad de Arquitectura, urbanismo y Diseño, Instituto de Investigación de Vivienda y Hábitat, Argentina. ROR

Resumen

En América Latina las políticas públicas de vivienda social y los efectos de la localización de los conjuntos habitacionales han sido centrales en la configuración de procesos de diferenciación e injusticia socioespacial. El artículo aborda la relación entre las políticas públicas habitacionales y la producción de espacio urbanizado en el marco de los procesos de transformaciones físico-espaciales presentes en las metrópolis regionales, como la ciudad de Córdoba. Específicamente, nos propusimos indagar en los efectos físico-territoriales y sociales derivados de la producción de conjuntos de vivienda social (denominados barrios-ciudades) a través de la política pública habitacional, en localizaciones periféricas en esta ciudad. Las condiciones de vida y de acceso a la ciudad se interpretan desde el marco explicativo de las estructuras de oportunidades, vinculadas a la integración social-espacial, considerando la evolución del espacio urbano-residencial en los entornos de la localización. La estrategia metodológica desarrollada es analítico-descriptiva y cualitativa, a partir del abordaje de dos casos de estudio: Ciudad de Mis Sueños y Ciudad Obispo Angelelli, ya que presentan una dinámica urbana diferencial, lo cual posibilitaría diversos grados de articulación con el contexto barrial inmediato y procesos de integración en entornos urbanos de proximidad. El estudio de caso incorporó la lectura y análisis de la localización urbana y la evolución de los entornos con herramientas de representación gráfica, se realizaron observaciones en campo para la caracterización de los barrios y entrevistas semiestructuradas a residentes de ambos barrios.

Palabras claves: Política habitacional; Segregación; Urbanización periférica.

Abstract

In Latin America, public social housing policies and the effects of the location of housing complexes have been central in the configuration of processes of differentiation and socio-spatial injustice. The article addresses the relationship between public housing policies and the production of urbanized space within the framework of the processes of physical-spatial transformations present in regional metropolises, such as the city of Córdoba. Specifically, we proposed to investigate the physical-territorial and social effects derived from the production of social housing complexes (called neighborhood-cities) through public housing policy, in peripheral locations in this city. Living conditions and access to the city are interpreted from the explanatory framework of opportunity structures, linked to social-spatial integration, considering the evolution of the urban-residential space in the location environments. The methodological strategy developed is analytical-descriptive and qualitative, based on the approach of two case studies: Ciudad de Mis Sueños and Ciudad Obispo Angelelli, since they present a differential urban dynamic, which would enable various degrees of articulation with the immediate neighborhood context. and integration processes in nearby urban environments. The case study incorporated the reading and analysis of the urban location and the evolution of the environments with graphic representation tools, field observations were carried out to characterize the neighborhoods and semi-structured interviews with residents of both neighborhoods.

Keywords: Housing policies; Segregation; Peripheral urbanization.

Recibido: 2024/10/22; Aceptado: 2025/3/14; Publicacdo en línea: 2025/6/1.

Introducción

Numerosas investigaciones señalan como rasgo característico de las transformaciones socio-territoriales ocurridas en las ciudades en el nuevo siglo, la intensificación de las desigualdades y la creciente dificultad para acceder a condiciones dignas de habitabilidad. Esta condición se visualiza como un rasgo común en diferentes contextos socioespaciales de la región latinoamericana, con profundos procesos de segregación residencial (Dammert Guardia et al., 2019; Di Virgilio y Perelman, 2014); entre otros.

Las políticas públicas de vivienda social y los efectos de la localización de los conjuntos habitacionales han sido centrales en la configuración de procesos de diferenciación e injusticia socioespacial, produciendo barrios en localizaciones periféricas, con viviendas de baja calidad y que representan serias dificultades para el sostenimiento de estrategias de reproducción social para sus residentes (Marengo y Elorza, 2016; Rodríguez y Sugranyes, 2005). En términos de Bourdieu (2001), podemos comprender este tipo de intervenciones estatales como una construcción política del espacio que segrega a la población de menores ingresos de la ciudad.

En la ciudad de Córdoba (Argentina), al analizar la inserción urbana de los conjuntos habitacionales producidos en los últimos veinte años por políticas públicas estatales, se registran localizaciones cada vez más periféricas, en entornos con baja calidad y menor oferta de servicios y equipamientos, comparativamente con áreas consolidadas. Las características de una localización cada vez más distante condicionan el acceso a la estructura de oportunidades presente en la ciudad, intensificando las condiciones de segregación y aislamiento de la población que habita en estos barrios.

Desde esta perspectiva, el artículo aborda la relación entre las políticas públicas habitacionales y la producción de espacio urbanizado en el marco de los procesos de transformaciones físico-espaciales presentes en las metrópolis regionales —como es el caso de la ciudad de Córdoba— en la primera década del siglo XXI. Específicamente, nos propusimos indagar en los efectos físico-territoriales y sociales derivados de la producción de conjuntos de vivienda social (denominados barrios-ciudades) a través de la política pública habitacional, en localizaciones periféricas en esta ciudad. Habiendo transcurrido más de 15 años desde la materialización de los conjuntos habitacionales, se reconocen transformaciones socio-territoriales al interior de estos barrios, vinculadas a los cambios sociodemográficos producidos en los hogares y a la evolución de las condiciones urbanas en sus entornos, derivadas de la inserción territorial de las viviendas en diferentes localizaciones de la ciudad.

Frente a ello, nos preguntamos: ¿Cuáles son los efectos físico-territoriales y sociales de la materialización de la política pública habitacional en términos de las condiciones de integración o fragmentación en los entornos barriales donde se insertan los programas de vivienda? Y, ¿cuáles son las percepciones de los habitantes de los conjuntos de vivienda social sobre sus condiciones de vida en relación con la inserción socio-territorial de estos barrios y en el sector urbano próximo? Las condiciones de vida y de acceso a la ciudad se interpretan desde el marco explicativo de las estructuras de oportunidades, vinculadas a la integración social-espacial, considerando la evolución del espacio urbano-residencial en los entornos de la localización.

La estrategia metodológica desarrollada es analítico-descriptiva y cualitativa, a partir del abordaje de dos casos de estudio: Ciudad de Mis Sueños y Ciudad Obispo Angelelli. La selección de estos tiene como denominador común la localización periférica, distante e inicialmente aislada del tejido urbano consolidado. Sin embargo, la evolución de la dinámica urbana en el período temporal considerado es desigual, lo cual posibilitaría diversos grados de articulación con el contexto barrial inmediato y permitiría articular procesos de integración en entornos urbanos próximos para la realización de las actividades. Estas condiciones, derivadas de la evolución física de los entornos (con mayor o menor grado de consolidación espacial), representan formas diferentes de acceso a los recursos urbanos y sociales para la reproducción cotidiana de la vida (Elorza et al., 2021).

El estudio de caso incorporó la lectura y análisis de la localización urbana y la evolución de los entornos, empleando herramientas digitales de acceso libre en la web. Para la construcción de mapas de localización se empleó QGIS y herramientas de representación gráfica (Adobe Ilustrator) posibilitadas por los programas MyMaps y Google Earth. Se realizaron observaciones en campo para la caracterización de los barrios y relevamientos fotográficos, a fin de aportar conocimiento de la situación actual de los casos estudiados. Asimismo, se desarrollaron 14 entrevistas semiestructuradas a residentes de ambos barrios. Las personas entrevistadas fueron en su mayoría mujeres, reconociendo su protagonismo en la resolución de estrategias de reproducción cotidiana y tareas de cuidado del hogar. La definición de la muestra fue por criterio de saturación y el acceso a las personas entrevistadas por la estrategia “bola de nieve”. A partir del software Atlas.ti se construyeron categorías y códigos de interpretación, que fueron develando la percepción de los habitantes sobre sus condiciones de vida y acceso a recursos y servicios urbanos en esas localizaciones.

Estructura de oportunidades: una aproximación a los recursos urbanos en el territorio en clave de integración

A fines del siglo XX, el estudio de la segregación residencial toma relevancia, a partir de la constatación de los impactos de la reestructuración del modelo de acumulación capitalista en las estructuras urbanas. Las ciudades de América Latina se caracterizan por una configuración socioespacial desigual; sin embargo, el análisis de este fenómeno adquiere importancia con los cambios económicos y la implementación de políticas urbanas neoliberales.

Diversos estudios sobre las políticas habitacionales dirigidas a grupos sociales más vulnerables han evidenciado que al materializar áreas residenciales socialmente homogéneas se intensifican los efectos de la segregación residencial socioeconómica y las condiciones de desigualdad (Barreto et al., 2015; Marengo y Elorza, 2016; Sepúlveda y Fernández Wagner, 2006). El valor del suelo urbano es uno de los determinantes de la localización de los conjuntos habitacionales en la periferia de las ciudades, donde su precio es menor. Las áreas periféricas se estructuran, así como espacios donde se localizan diferentes tipos de intervenciones habitacionales, como los programas públicos, los desarrollos empresariales privados y la vivienda autoproducida, además de barrios de producción informal. Interesa retomar aquí el concepto de Caldeira (2017) porque caracteriza la periferia latinoamericana desde su heterogeneidad física, pero también desde su forma de producción y la condición de evolución permanente de lo edificado. Señala que la urbanización periférica ya no se trata de una localización, sino que es un concepto identificador de una forma de producción de ciudad que muestra las desigualdades sociales, la agencia y las complejas interacciones en el proceso de ocupación del espacio entre los agentes del Estado y los residentes.

Como plantea Castells (1986), la segregación residencial puede ser entendida como la organización del espacio en zonas con fuerte homogeneidad social interna e intensas disparidades entre ellas, en términos de diferenciación y jerarquía. Así, la localización geográfica de los distintos grupos sociales en la ciudad se vincula con las modalidades diferenciadas en que estos grupos acceden a los recursos y servicios urbanos. Sin embargo, comprender la segregación no solo implica reconocer este proceso de desigual distribución espacial de las personas, los bienes y servicios, sino también las construcciones de sentidos (descalificaciones, estigmatizaciones, etcétera) que se constituyen como fundamentos de ellos (Carman et al., 2013; Di Virgilio y Perelman, 2014; Elorza, 2019).

Ruiz Tagle (2016) señala que la noción de segregación residencial ha permeado las políticas públicas estatales orientadas a contrarrestar los problemas derivados de este fenómeno, muchas veces bajo la retórica de la integración socioespacial. Existen diversos enfoques en las teorías de segregación e integración socio-urbana. En esta contribución, nos interesa recuperar la idea de la dialéctica socioespacial, que fue enunciada por Lefebvre en los años setenta. En esta relación, se considera al espacio, la vida cotidiana y la reproducción de las relaciones sociales capitalistas, mencionando las prácticas espaciales (que desarrollan los individuos), las representaciones del espacio (lo que es percibido) y los espacios de representación (lo que es imaginado).

Retomando esta línea, Soja (2000) propone comprender cómo las condiciones materiales de la existencia están intrínsecamente conectadas al espacio y viceversa. Para ello, aborda las críticas a las teorías de la segregación que se formulan desde un enfoque marxista porque no toman en cuenta la importancia del espacio en la transformación social, ya que se centran en los modos de producción (Ruiz-Tagle, 2016). Argumenta que el espacio no es sólo un contexto físico sino también un concepto activo en la producción social. Con el concepto de tercer espacio, sugiere que hay una dimensión que entrelaza lo espacial y lo imaginario, buscando un enfoque que vincule la teoría social y el análisis espacial. Con la idea de desajuste espacial, Soja (2000) se refiere a la situación del proceso de urbanización donde algunos sectores sociales pueden beneficiarse del mismo y evitar las externalidades negativas de la ciudad (por ejemplo, residiendo en enclaves fortificados construidos en los suburbios), mientras que otros quedan “anclados” en determinados lugares o enclaves de pobreza.

Hacia finales de los años noventa, en los estudios sobre pobreza urbana y dada la persistencia de la misma, surgen nuevos instrumentos analíticos para su medición y abordaje. Es el caso de la noción de activos con que cuentan los hogares pobres, en contraposición a la noción de carencias o de necesidades básicas insatisfechas que se empleaban habitualmente. La noción de activos se propone así como un concepto que permite pensar en estrategias de superación de la pobreza, basándose en los recursos con que cuentan los hogares, y se vincula con el concepto de estructuras de oportunidades a las que tienen acceso. Se afirma que los hogares cuentan con recursos y que éstos se convierten en activos cuando permiten aprovechar las oportunidades que ofrece el medio (Kaztman, 1999). En este caso, y en función del enfoque que nos interesa desarrollar en este trabajo, nos referimos a los entornos de proximidad barrial donde se despliega la vida cotidiana. En estos espacios, cobra centralidad el acceso a los espacios públicos urbanos, la dotación de servicios y equipamientos, así como las posibilidades de movilidad considerando la red de transporte público. Estos elementos se constituyen como oportunidades para las estrategias de reproducción cotidiana de la vida.

Kaztman (1999) afirma que la vulnerabilidad de un hogar depende de la posesión de activos, es decir, de los recursos necesarios para aprovechar las oportunidades que ofrece el medio. Los cambios en los activos, el acceso a la estructura de oportunidades, o ambas dimensiones, pueden causar cambios en la vulnerabilidad de un hogar. Aquí la convergencia del análisis que combina la escala de lo micro, es decir, los hogares y las transformaciones en las viviendas, con lo macro, que puede considerarse como los entornos de inserción de la política habitacional y su evolución temporal. Asimismo, en las estructuras de oportunidades que tienen los hogares de menores recursos para incorporar activos se menciona, además, la composición social del barrio y el entorno, como una variable que tendrá incidencia, por ejemplo, en el acceso al mercado de trabajo.

En este sentido, interesa además incorporar una visión procesual de las transformaciones físico-espaciales que se van produciendo tanto en las viviendas como en los entornos urbanos, dado que van a incidir en las posibilidades (entrelazadas) de acceso a las oportunidades urbanas (bienes, servicios, actividades laborales) como en el desarrollo y mejoramiento de las propias condiciones de vida de los habitantes.

El programa Mi Casa, Mi Vida: los barrios Ciudad Obispo Angelelli y Ciudad de Mis Sueños

En la ciudad de Córdoba (Argentina), en el periodo 2003-2010 se desarrolló una política habitacional: el Programa “Mi Casa, Mi Vida”, dirigido a erradicar las villas localizadas en zonas de riesgo ambiental. El resultado ha sido la erradicación de 70 villas a 39 nuevos barrios, en su mayoría localizados en áreas periféricas. Los conjuntos habitacionales responden a una misma tipología urbano-arquitectónica, con un “arco de entrada” que identifica el barrio y lleva su nombre. Las manzanas están conformadas por lotes individuales de 300 m2 de superficie, con viviendas de 2 dormitorios (de 42 m2 de superficie) y una resolución uniforme. Los conjuntos integrados por más de 500 viviendas cuentan en el área central del barrio con equipamiento social (escuelas, centro de salud, posta policial y comercios) idénticos para todos los casos. Fueron denominados “barrios-ciudades” por su escala y para diferenciarse de otros barrios del programa que no contaban con equipamiento (por ejemplo, Ciudad de Mis Sueños, Ciudad Sol Naciente, Ciudad Evita, etcétera).

En distintos estudios se ha analizado las transformaciones socio-territoriales que representó la ejecución de esta política en la configuración de la ciudad y los cambios en las estrategias de reproducción de la vida de las familias habitantes de los conjuntos de vivienda, denominados “barrios-ciudades” (Marengo y Elorza, 2016; Scarponetti y Ciuffolini, 2011; Scribano y Boito, 2010). Caracterizamos esta política como un dispositivo de producción de procesos de “segregación acallada”, en términos de Carman, Veiga y Segura (2013), ya que, bajo los fundamentos de mejorar la calidad de vida de las familias, ha producido de manera directa situaciones de confinamiento y desplazamiento de sectores populares hacia las periferias de la ciudad (Elorza, 2019).

A más de 15 años de la materialización de estos conjuntos, los sectores donde se localizaron se han transformado a partir del emplazamiento de nuevas propuestas habitacionales, promovidas por actores del mercado inmobiliario, y también por la producción de nuevos asentamientos informales en terrenos vacantes colindantes (Elorza et al., 2021). Asimismo, a escala de la unidad habitacional se han generado procesos de crecimiento edilicio, con densificación predial, a través de ampliaciones del núcleo habitacional original o nuevas viviendas construidas en el mismo lote (Marengo, Sosa, et al., 2023), lo que da cuenta de la dinámica en la producción de la ciudad y las transformaciones en el hábitat, a partir de diferentes estrategias para la resolución de las necesidades habitacionales de las familias de los sectores de menores ingresos.

En este sentido, a la luz de las transformaciones socio-territoriales del sector urbano y de los barrios, nos interesa analizar las condiciones de vida de la población a partir de las percepciones y valoraciones de los residentes de conjuntos de vivienda social, sobre las condiciones de habitabilidad vinculadas a la inserción socio-territorial en los barrios y en el sector urbano próximo.

Como planteamos anteriormente, focalizamos el análisis en dos casos de estudio: Ciudad de Mis Sueños (CMS) y Ciudad Obispo Angelelli (COA), en la periferia sur y sureste de la ciudad respectivamente, localizados por fuera de la avenida de Circunvalación (ver Figura 1). Si bien ambos conjuntos habitacionales al momento de su inauguración se encontraban en entornos aislados, sin continuidad con el tejido urbano consolidado, la evolución de la dinámica urbana ha sido diferente, y posibilita diversos procesos de articulación con el contexto inmediato en el acceso a los recursos urbanos y sociales para la reproducción cotidiana de la vida (Marengo, Elorza, et al., 2023).

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Figura 1. Localización de barrios-ciudades del programa Mi Casa, Mi Vida.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Gobierno de la Provincia de Córdoba, año 2010 (Marengo, Elorza, et al., 2023).

El barrio Ciudad Obispo Angelelli se inauguró en el año 2007 con 564 viviendas, organizadas en dos sectores: Angelelli I y II (ver Figura 2). En el primer sector, se relocalizaron familias de la villa Obispo Angelelli, ubicada a escasa distancia del nuevo barrio; y el segundo sector estuvo dirigido a población de otras villas localizadas en áreas centrales y pericentrales de la ciudad.

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Figura 2. Localización barrial de OA I y II.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Catastro de la Provincia de Córdoba, año 2022 (Marengo, Elorza, et al., 2023).

Actualmente, su entorno se caracteriza por una heterogeneidad de actividades urbanas (industriales, rurales) y producción residencial (asentamientos informales y urbanizaciones cerradas), lo que da cuenta de una dinámica transformación de usos del suelo en el área. Relevamientos realizados indican que hasta el año 2010, el sector presentaba escasa ocupación residencial, y solo se observaban emplazamientos de actividades industriales y productivas, como cortaderos de ladrillo, producción agrícola (huertas, quintas), etc. Paulatinamente, en el sector se inició una ocupación con urbanizaciones informales (Barrio Nuestro Hogar 3), asentamientos de autoproducción de viviendas (Barrio Villa Rivadavia) y tomas de tierra. Al 2020, se registran los barrios populares: 12 de Septiembre, Angelelli 2, El Milagro, La Huerta, Pueblos Unidos, entre otros. Cabe destacar que, en los últimos tres años, en estos barrios se han desarrollado obras de infraestructura, servicios y mejoramiento de vivienda en el marco de la Política de Integración Socio Urbana de Barrios Populares1, lo cual ha generado mayor consolidación socio-urbana y habitacional del sector.

Asimismo, en el sector también se desarrollaron proyectos inmobiliarios privados, que incluyen barrios de perímetro cerrado2 y barrios abiertos con seguridad (ver Figura 2), como por ejemplo La Candelaria, Los Mimbres y Quintas de Italia (Marengo, Elorza, et al., 2023).

En términos de movilidad y transporte público, ingresan 2 líneas de colectivos, que cubren un recorrido de 10.4 km de distancia hasta el centro (La Plaza San Martín es considerada el centro urbano) y demoran aproximadamente 60 minutos. Actualmente, la imagen barrial expresa importantes transformaciones edilicias en la mayoría de los casos, como la construcción de nuevas viviendas en los lotes, ampliaciones para diferentes usos y mantenimiento (rejas, pintura, revestimientos, etc.). Se reconoce como estrategia de reproducción social y trabajo de las familias la instalación de comercios como despensas, kioscos, peluquerías, entre otros.

En las calles se observa la consolidación del arbolado urbano y buenas condiciones de mantenimiento del asfalto y en algunos casos de las veredas. A la vez, se identifican equipamientos públicos como el centro de salud, la escuela y los espacios verdes (plazas), como nodos dinamizadores del barrio (ver Figura 3).

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Figura 3. Arco de ingreso a Ciudad Obispo Angelelli (izquierda) y Calle en Barrio Obispo Angelelli (derecha).
Fuente: Elaboración propia.

El barrio Ciudad de Mis Sueños fue inaugurado en el año 2004; el mismo se integró con la relocalización de familias provenientes de 16 villas. Este conjunto habitacional está compuesto por 565 viviendas. Se localiza en la periferia sureste, en un contexto rural, industrial y con escasas urbanizaciones próximas, que se presentan desarticuladas en la trama urbana (ver Figura 4). El proceso de traslado y asentamiento de las familias de las villas que se encontraban localizadas en áreas centrales de la ciudad (como villa La Maternidad, Agustín Garzón, entre otras) estuvo atravesado por una mayor conflictividad derivada de la relocalización periférica y la ruptura de redes sociales y laborales de las personas que implicó el proceso de traslado.

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Figura 4. Localización de CDMS
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Catastro de la Provincia de Córdoba, año 2022 (Marengo, Elorza, et al., 2023).

Los barrios cercanos han sido producto de la política de vivienda social construida en décadas anteriores (Barrio Ituzaingó I y II). Asimismo, también se han desarrollado urbanizaciones informales, como Los Fresnos y el barrio popular Ituzaingó II Anexo. En el caso de este último barrio, en el marco de la Política de Integración Socio Urbana de Barrios Populares, sólo se identifica la adjudicación de subsidios para el mejoramiento de viviendas (57 unidades habitacionales), sin financiamiento para el desarrollo de obras de urbanización.

A diferencia del dinamismo del sector de Obispo Angelelli, la consolidación del entorno urbano expresa una menor dinámica, manteniendo la situación inicial de aislamiento del barrio. Esta condición se profundiza por la existencia de una única línea de transporte público que vincula con el centro, con una demora de 78 minutos de recorrido y que cubre una distancia de 13 km.

A nivel barrial, también se reconocen transformaciones en los lotes y cambios en las viviendas, dando cuenta de procesos de densificación de los terrenos y estrategias habitacionales de los nuevos hogares, que responden a los cambios sociodemográficos de la población en estos últimos veinte años. De manera similar al barrio Ciudad Obispo Angelelli, se han establecido comercios familiares en las viviendas, como fuente de trabajo y para mejorar el ingreso del hogar (ver Figura 5).

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Figura 5. Arco de ingreso a Ciudad de Mis Sueños (izquierda) y Viviendas en Barrio Ciudad de Mis Sueños (derecha).
Fuente: Elaboración propia.

En las calles se observan buenas condiciones de mantenimiento del pavimento, veredas (en general) y arbolado urbano. Asimismo, los equipamientos públicos localizados al interior del barrio (el centro de salud, escuelas, comedores para niños/as y adultos/as mayores) se constituyen en espacios institucionales relevantes para el acceso a servicios y satisfactores para la reproducción cotidiana. A este equipamiento, se ha sumado hace dos años, un polideportivo social en un espacio vacante del barrio, creando un lugar para el desarrollo de actividades recreativas para las infancias y juventudes del barrio, una demanda histórica de las organizaciones barriales que tomó impulso con la pandemia de COVID-19 (Marengo, Elorza, et al., 2023).

Las oportunidades urbanas y las condiciones de vida en los conjuntos de vivienda social en entornos periféricos

A partir de caracterizar la configuración socioespacial de los dos barrios analizados, podemos reconocer que presentan diferentes grados de consolidación urbana y edilicia, lo cual representa diferenciales oportunidades urbanas para el desenvolvimiento de la vida cotidiana de las familias que allí habitan. En este sentido, nos propusimos conocer las percepciones que tienen los/as habitantes de estos barrios-ciudades en torno a sus condiciones de vida, indagando en relación con las prácticas, recursos urbanos y problemáticas que se configuran en las formas de habitar, tanto en su entorno próximo (barrial) como urbano (ciudad).

Como mencionamos anteriormente, realizamos entrevistas semiestructuradas a 14 vecinas de ambos barrios (entre marzo y julio del 2022), con trayectorias habitacionales similares (provenientes de las villas relocalizadas). Estas mujeres son de distintos grupos etarios y tienen diferentes inserciones laborales, pero se constituyen como responsables del hogar en términos de desarrollo de las tareas de cuidado, por lo que tienen un amplio reconocimiento de las oportunidades, dificultades y problemas que se configuran en la reproducción cotidiana.

A partir de las entrevistas, identificamos diferentes dimensiones analíticas que permiten reconocer las condiciones de vida en estos barrios y se encuentran relacionadas con: 1). las condiciones de localización periférica, 2). la vivienda como activo y sus adaptaciones a las necesidades de los hogares, 3). el acceso a equipamientos de educación, salud y espacios verdes; y 4). el acceso al transporte público, redes de cloacas y condiciones de seguridad.

Las condiciones de localización periférica

Hay una valoración diferencial de las condiciones de localización en los dos barrios, que se relaciona con la ubicación habitacional previa de los habitantes y con las condiciones que se presentan en el entorno actual. En un caso, implican condiciones de mayor aislamiento respecto al entorno anterior, mientras que en el otro la relocalización ha sido próxima.

Una parte de los habitantes relocalizados en Ciudad de Mis Sueños provenían de Villa La Maternidad, 3 un emplazamiento en un área inundable, pero que ofrecía la posibilidad de acceso cercano al área central de la ciudad. A pesar de haber transcurrido varios años de la relocalización, habitar la periferia representa una serie de limitaciones en el desarrollo de prácticas y actividades cotidianas, al cual no se pueden “acostumbrar” como expresan en las entrevistas. La nueva localización es percibida como muy distante, un lugar muy alejado, que plantea dificultades para acceder y moverse en la ciudad, como plantean unas vecinas:

A veces me cuesta, porque vos allá tenías muy cerca todo, vos te ibas caminando al centro, acá si no tenés el colectivo no te podés mover, un remis es muy caro (Entrevista a Epifanía, vecina CDMS).

En la villa estábamos muy cómodos, cerca de todo, también tenemos la Maternidad, el hospital de Niños, todo… acá es muy retirado zona centro, zona hospital […] allá está el centro, todo lo hacía caminando y además nosotros ya nos habíamos acostumbrado a vivir ese ritmo de vida (Entrevista a Mónica, vecina CDMS).

Más allá de estas dificultades en el acceso a las oportunidades urbanas, se reconocen las mejoras en las condiciones habitacionales, dado que no deben afrontar los riesgos vinculados a las inundaciones, como en la localización anterior.

Las familias relocalizadas en Ciudad Obispo Angelelli provenían de la villa Costa Canal, ubicada en los márgenes del canal maestro sur, también en situación de riesgo por inundaciones. Esta villa se encontraba a 300 metros de distancia del predio donde se emplazó este conjunto habitacional, por lo que en las entrevistas no se advierten problemas vinculados a las condiciones de aislamiento debido a la relocalización. Sin embargo, algunas vecinas mencionan casos de familias provenientes de otras villas4, que vendieron las viviendas y se fueron del barrio, por motivos de distancia a las áreas centrales o barrios más consolidados, como era su situación anterior.

Nosotros éramos de San Roque… de hecho, yo tuve suerte con esta casa, porque estas ya estaban dadas y los dueños la devolvieron porque no se querían venir acá, porque estaba lejos, porque todo… porque vos imaginate, la mayor gente que devolvió la casa era de la Villa La Tela, que si vos te pones a pensar tenían en la Fuerza Aérea (la calle), vos tenés todo, te podes ir caminando, hacer todo lo que se te ocurra… y de repente traerlos acá era como muy lejos, bueno, hay gente que se acostumbró y que vive acá y hay gente que como en estos casos se volvió a su lugar y ahí tuve mi suerte (Entrevista a Noelia, vecina COA).

Respecto a la inserción en el entorno, se valora el crecimiento urbano que ha tenido este sector en los últimos años, con la construcción de nuevos barrios (cerrados y abiertos), que presenta una mayor dinámica demográfica y económica y la posibilidad de acceso a fuentes de trabajo en el entorno próximo. Estas transformaciones se advierten como una consolidación e integración del barrio a la ciudad y nuevas oportunidades, como expresa Rosa:

Hay mucho trabajo en los barrios de acá cerca…eso es lo lindo, por lo menos ya que están los barrios […] antes estábamos más abandonados (Entrevista a Rosa, vecina COA).

Si bien en ambos barrios las condiciones de localización son periféricas, en el caso de Ciudad Obispo Angelelli, se presenta una mejor integración con el entorno inmediato, donde se registra un mayor dinamismo urbano y mayores posibilidades laborales y de satisfacción de necesidades cotidianas para los habitantes. En el caso de Ciudad de Mis Sueños, el proceso de consolidación del entorno no tiene la misma dinámica urbanística; las condiciones de aislamiento para los habitantes son mayores y existen menores nexos con el entorno próximo.

La vivienda como activo y sus adaptaciones a las necesidades de los hogares

Una de las observaciones más significativas que se desprenden del análisis de las entrevistas es que la vivienda constituye el activo más importante de los hogares. Las trayectorias residenciales previas ayudan a comprender las valoraciones positivas sobre la vivienda y sus condiciones edilicias, frente a modos de habitar con mayor precariedad y vulnerabilidad que tenían en la villa.

Todas valoran la casa propia que les fue adjudicada (con su correspondiente escritura), y el lote con sus posibilidades de ampliar el espacio habitable. Según las entrevistas, las posibilidades de modificar la vivienda por parte de las familias han estado sujetas a la inserción laboral de los hogares, su capacidad de ahorro, la mayor o menor experiencia en el oficio de la construcción o el acceso a programas estatales de apoyo al mejoramiento de las condiciones habitacionales (como, por ejemplo, el Plan Vida Digna5).

Sin embargo, es significativo el porcentaje de viviendas que registran ampliaciones en estos barrios,6 y el aprovechamiento que realizan del lote para la construcción de unidades habitacionales para los hijos y sus familias. A escala de la vivienda, las transformaciones estuvieron orientadas a adaptar la tipología originaria, en relación con las necesidades de los hogares, por la cantidad de personas, condiciones de hacinamiento y formas de habitar (que derivaron en ampliaciones de dormitorios, galerías, garajes). También, se observa que se realizaron nuevas habitaciones destinadas al desarrollo de actividades económicas, por ejemplo, la instalación de comercios que constituyen la fuente de ingresos del hogar.

A escala del lote, frente a las dificultades de acceso a un terreno o vivienda vía el mercado inmobiliario, la densificación predial se constituye en una estrategia habitacional de los nuevos hogares, que es recurrente en estos barrios. Las entrevistas dan cuenta del proceso de estas transformaciones en relación con los cambios de los hogares y también de las oportunidades de hacerlo; por contar con un lote “amplio”, se reconoce la construcción de al menos dos unidades nuevas en cada terreno. Como comenta Mónica:

La casa para mí era chica, tenía dos piecitas, en una dormían las nenas y otra los varones, que después así con el tiempo se fue ampliando y hacer algo más porque […] el baño es muy chiquito […] Y con el tiempo hicimos un dormitorio más, y así de a poco, fui levantando el dormitorio, y así las chicas se pusieron de pareja y levantaron un costadito cada una (Entrevista a Mónica, vecina CDMS).

Cabe destacar que, si bien esta estrategia de densificación del lote representa una respuesta a la necesidad de una vivienda, las condiciones habitacionales se caracterizan por su precariedad. Estas condiciones y características de las nuevas unidades configuran una serie de problemas habitacionales a escala barrial. A partir de las entrevistas se reconocen situaciones de hacinamiento, uso de baño compartido, entre otros. Como manifiestan unas vecinas:

En mi caso somos 10 viviendo en el terreno […] somos, con mi cuñado, mi cuñada y el papá de él (su hijo), mi papá, mi mamá, ella (su hermana), otros hermanos y los peques […] como yo estoy separada de mi pareja, vivimos juntos ahora, con mi mamá […] pero estamos bien (Entrevista a Lara, vecina CDMS).

Yo tengo mi baño ahí en mi pieza, y mi mamá tiene su baño […] por el momento mi hermana usa mi baño o el baño de mi mamá (Entrevista a Cecilia, vecina CDMS).

Por otra parte, estas estrategias muestran la importancia de las redes familiares; se constituyen así como otro activo importante que posibilita ayuda en el desarrollo de las actividades cotidianas, acompañamiento o inclusive compartir los gastos del hogar (por ejemplo, el cuidado de las infancias en los horarios de trabajo, por lo general, a cargo de las abuelas, compartir los costos de los servicios, entre otros).

Acceso a equipamientos de educación y salud

Podemos diferenciar las valoraciones y prácticas que desarrollan las vecinas sobre el uso y la calidad de los servicios de consumo colectivo, orientados a establecer el nivel social mínimo de bienestar de la población (en términos de salud, educación, transporte, etc.) (Jelin, 1984), en el que el territorio barrial se constituye en un factor importante en las posibilidades de acceso de oportunidades y recursos.

En relación con los servicios de educación, su calidad es valorada de manera diferente por las vecinas; en algunos casos es considerada buena y en otros, deficiente. Las mujeres identifican bajos logros educativos en los niños que asisten a la escuela de estos barrios. En este sentido, una práctica compartida por parte de muchas familias es que hijos/as asistan a escuelas de otros barrios, ya sea porque se considera que las escuelas de otros barrios tienen mejor nivel educativo, por una tradición familiar de asistir a una determinada escuela, o por una aspiración de “ampliar” el grupo de sociabilidad más allá de los/as vecinos/as, como comentan:

Mi mamá siempre me mandaba afuera del barrio, como que seguimos teniendo la idea, Y bueno, mi mamá me ayuda con el colegio, porque es privado. Me ayuda a pagarle por la misma idea capaz, para que él tenga amiguitos en el barrio y tenga otros amiguitos allá (en la escuela), y en el barrio son los que uno quiere que se junten, no son los del colegio. No sé por ahí uno elige con quién querés que se junten tus hijos (Entrevista a Noelia, vecina COA).

Mis dos hijos van al secundario […] en San Carlos […] porque todos en mi familia han ido ahí, […] y es mejor enseñanza, así que por eso los chicos fueron ahí, aparte es mucho más seguro, hay más seguridad que en otro lado, por eso lo mandó ahí (Entrevista a Rosa, vecina COA).

En ambos conjuntos habitacionales, se encuentran emplazados centros de salud, orientados a brindar servicios de atención primaria (CAPS). En Ciudad Obispo Angelelli, hay una valoración positiva del equipamiento de salud, dados la proximidad y los servicios de derivación que brindan en caso de ser necesario (ambulancias, por ejemplo), constituyéndose en un activo importante, con el que cuenta la población en caso de requerir alguna prestación de salud.

En el otro barrio, Ciudad de Mis Sueños, en las entrevistas se remarcan deficiencias en el equipamiento sanitario y la atención médica. En la mayoría de los casos, las estrategias realizadas para acceder al servicio de salud se orientan a asistir a otros centros de salud del sector o directamente a los hospitales de mayor complejidad, localizados en las áreas centrales de la ciudad.

Acceso al transporte público, redes de cloacas y espacios verdes

El acceso al transporte público es lo que marca el mayor grado de aislamiento de una localización periférica, con relación al acceso a los equipamientos urbanos. El caso de Ciudad de Mis Sueños, con una única línea de transporte, es más crítico que el de Ciudad Obispo Angelelli, que cuenta con dos líneas de transporte y menor tiempo de espera y de desplazamientos.

Las entrevistadas de CDMS mencionan que los desplazamientos al centro de la ciudad no son tan frecuentes como antes, condicionados por los problemas de movilidad en transporte público, como plantea Mónica:

se hace muy difícil con una sola la línea de colectivo, y cada media hora te pasa, y sábado y domingo 1:30 h, tenés que estar con los bebés en los brazos, y si te pasó lleno o lo perdiste, hay veces que viene re lleno y te quedas parada, no te para (Entrevista a Mónica, vecina CDMS)

A diferencia de este barrio, las vecinas de Obispo Angelelli reconocen un cambio positivo el contar con una nueva línea de transporte, que permite una mejor movilidad en términos de tiempo y conectividades con la ciudad, como reconoce Rosa:

El transporte se ha mejorado porque entró la línea del 51, cuando teníamos el 29 quedaba mucha gente sin colectivo porque se llenaba y había pocos colectivos. Antes el 51 llegaba a Hogar III (barrio colindante); ahora termina el recorrido en el barrio y pasa cada 20 minutos y el 29 sale cada una hora y es más largo el recorrido (Entrevista a Rosa, vecina COA).

Una problemática persistente en los barrios son los desbordes de la red cloacal. Si bien ambos conjuntos habitacionales disponen de plantas de tratamiento, desde la inauguración de los barrios, el colapso de la red es constante. En los relatos de las entrevistas de las vecinas de Ciudad de Mis Sueños, se identifica una mayor problematización, que da cuenta de los riesgos para la salud que implica la escorrentía de estos líquidos por las calles, especialmente para las infancias en las épocas de calor.

Las razones de esta situación son atribuidas a diferentes motivos, por un lado, a la falta de mantenimiento de la red y la planta por parte de los organismos estatales; por otro, a hechos de vandalismo contra la red (“rompen” las cañerías, roban las bombas), y también, por el crecimiento de la población en los barrios a raíz del proceso de densificación residencial, que mencionamos en el apartado anterior. Más allá de las múltiples solicitudes y demandas en reclamo por una solución definitiva de este problema organizadas por un grupo de vecinas, el problema se sostiene.

En el caso del barrio Obispo Angelelli, la mayor organización entre vecinos ha permitido colocar alarmas comunitarias para resolver problemáticas de inseguridad y cuidarse entre ellos, y también contar con un guardia en la planta de tratamiento cloacal para preservar condiciones de mantenimiento y funcionamiento de la misma.

En el caso de Ciudad de Mis sueños, esta problemática persiste y los vecinos no se han organizado para desarrollar acciones ante la inseguridad.

Al momento de la inauguración de los dos barrios, los espacios verdes contaban con juegos y equipamiento, para posibilitar actividades recreativas. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, la falta de mantenimiento y cuidado provocó un vaciamiento de estos espacios y su abandono. A partir de la pandemia por COVID-19, emergió la necesidad de contar con espacios recreativos para niñeces, jóvenes y también mujeres, constituyéndose en una de las demandas de estos barrios movilizadas al Estado (Marengo, Elorza, et al., 2023). Las entrevistas dan cuenta de esta situación y mencionan que están mejorando y equipando los espacios verdes. En cada uno de estos barrios, se ha ejecutado la instalación de un nuevo polideportivo, a través del programa provincial de polideportivos sociales. A través de este dispositivo, se promueven actividades recreativas.

Cabe destacar que un grupo de vecinos/as desarrollan estrategias para cuidar estos espacios comunes frente a actos de vandalismo, lo que demuestra que estos espacios comienzan a ser apropiados por los/as residentes que valoran su disposición y uso, como lo expresan:

A la plaza la mantenemos los vecinos; la municipalidad viene 2 veces al mes a cortar los yuyos. La plaza se usa mucho; tenía jueguitos, pero no duró mucho. Ahora los empezamos a vigilar nosotros para que no se lleven los bancos. Hay una canchita de fútbol, para que jueguen los chicos, como una escuelita de fútbol. Las plazas las cuidan los vecinos (Entrevista a Rosa, vecina COA).

Apenas lo inauguraron el polideportivo, al otro día, le robaron la tela a la cancha […], pero ahora, gracias a Dios, está más calmado. Se están dando cuenta que es por beneficio de cada uno, de los hijos […] Van y se divierten, entonces, hay que cuidarlo (Entrevista a Noelia, CDMS).

Como se puede reconocer en los relatos, el problema de la inseguridad es transversal al mantenimiento de los espacios comunes del barrio, por ejemplo, las plazas, polideportivos, plantas cloacales y al cuidado de los bienes personales. En los últimos años han cobrado vitalidad las redes vecinales, orientadas a un mayor control (“estar alertas”) de lo que sucede en los espacios públicos, ya sea a través de comunicaciones por grupos de WhatsApp o la instalación de alarmas comunitarias.

Reflexiones finales

A lo largo del artículo hemos abordado los efectos de la política pública habitacional en las condiciones de vida de los habitantes de los proyectos de vivienda social, reconociendo la dinámica socioespacial que tuvieron los barrios ciudades, tanto a nivel barrial como en sus entornos urbanos, después de 15 años de su inauguración y de ser habitados. A partir de los dos casos de análisis, que se caracterizan por diferentes niveles de consolidación residencial y urbana, pudimos reconocer cómo se configuran diferentes estructuras de oportunidades para sus residentes, en tanto significan posibilidades de acceso a servicios y satisfactores para la reproducción cotidiana.

Las condiciones de aislamiento, que se produjeron al inicio de la radicación de los habitantes, se han modificado y han derivado en entornos con diferentes grados de consolidación en estos sectores periféricos, posibilitando vínculos laborales, educativos o de acceso a los servicios en barrios próximos por elección de los pobladores, frente a las posibilidades que ofrecen los equipamientos existentes en los barrios-ciudades. En algunos barrios como Obispo Angelelli, las relaciones que se establecen con el entorno inmediato posibilitan nuevos vínculos, mientras que, en otros como Ciudad de Mis Sueños, la percepción es de mayor aislamiento y lejanía, con mayores dificultades de accesibilidad a los recursos/activos urbanos, lo cual es problematizado por las vecinas.

El sistema de transporte público juega un rol preponderante en estos casos para explicar los diferentes grados de aislamiento relacionados con las posibilidades de movilidad en estos contextos periféricos. Largos tiempos de espera y baja frecuencia de servicios llevan a que la movilidad periferia-centro se reserve para situaciones puntuales, resolviendo las demandas en el contexto barrial-próximo. Las nuevas centralidades en la periferia se transforman así en los espacios de referencia para los habitantes.

En cuanto a la vivienda, hay una fuerte valoración positiva, ya que ha representado la posibilidad de acceso a la casa propia y las posibilidades de adaptarlas en relación con las necesidades del hogar. En este sentido, se reconoce que es el activo más importante que tienen y, de hecho, la decisión de edificar, ampliar y reformar la propiedad es un indicador de la satisfacción con la vivienda y el barrio, que representa un valor para las familias y los nuevos hogares. Sin embargo, es de destacar que las condiciones de las nuevas unidades habitacionales configuran nuevos problemas en torno a situaciones de hacinamiento, condiciones sanitarias precarias, entre otras, necesarias a tener en cuenta para políticas orientadas al mejoramiento de estas nuevas viviendas. Por otra parte, las ampliaciones de comercios y locales en el lote de la vivienda van completando la oferta de servicios en estas zonas: conforman el espacio barrial en localizaciones distantes y, a su vez, permiten que las familias mejoren sus ingresos para el sostenimiento del hogar.

El acceso a equipamientos de salud y educación es valorado de manera ambivalente. Para algunas vecinas, contar con una escuela o centro de salud en la proximidad barrial se constituye en activos importantes, que les permiten el acceso a servicios sociales para la vida cotidiana. Sin embargo, también se reconocen críticas a la calidad de los servicios brindados, por lo que los hogares que disponen de recursos (para la movilidad) optan por la asistencia a centros de salud o escuelas fuera del barrio, según sus necesidades, opciones y formas de sociabilidad. Específicamente, en lo relativo a la escuela, se reconoce una estrategia y apuesta al acceso, no solo a una mejor educación, sino también de capital social para sus hijos/as.

Las redes de vecinos se constituyen en otro activo importante al momento de gestionar servicios, mejorar los espacios públicos de proximidad o responder frente a condiciones de inseguridad. Estas redes se conforman a partir de las necesidades que se expresan en el espacio barrial y se gestionan desde las propias organizaciones de vecinos, por ejemplo, el mantenimiento de espacios verdes, cuidado y control de la planta cloacal.

Partiendo del reconocimiento de que la política habitacional tiene un rol importante en la producción de nuevos entornos residenciales y en la generación de estrategias orientadas a la “integración socio-urbana”, observamos que los efectos de los programas de vivienda pública son ambivalentes. Por una parte, existe satisfacción con la vivienda propia; por otro lado, las condiciones de vida y acceso a las oportunidades urbanas están relacionadas con los niveles de consolidación urbana que se van a ir materializando en sus bordes en el devenir temporal. La localización inicialmente aislada y distante es el punto de partida de un proceso de consolidación física que avanza a diferentes velocidades, según las condiciones del entorno circundante, la inserción de estas áreas vacantes en la estructura urbana, los usos del suelo y actividades próximas, así como las vías de conexión urbano-regionales.

Una cuestión importante, que se desprende del análisis de la evolución temporal de los programas de vivienda pública y sus entornos, es el mayor o menor grado de mixtura de usos del suelo, actividades y propuestas residenciales, vinculado con el proceso de valorización del suelo urbano, que va a condicionar futuras localizaciones en entornos más distantes asociados a un menor valor del suelo, retroalimentando un proceso de crecimiento expansivo permanente. Hoy que existen limitaciones en los programas estatales de acceso a la vivienda llave en mano, esta posibilidad debería promoverse desde las políticas públicas, atendiendo la necesidad de reservar suelo para programas de acceso a la vivienda social, dada la mercantilización del mismo y los altos valores en el mercado, que lo hacen inasequible.

Consideramos que el estudio de la conformación urbana de estos entornos en su evolución temporal constituye un insumo para la planificación de la vivienda social en la ciudad. Mucho depende en estas localizaciones periféricas de cómo se va construyendo esa proximidad de localización y la conformación de entornos habitacionales con mixtura social, diversidad de usos y funciones, que facilitan condiciones de integración social-urbana. Desde esta perspectiva, coincidimos con Soja (2000) en que las condiciones materiales de la existencia están intrínsecamente conectadas con el espacio y viceversa, y ello se expresa en las diferentes apropiaciones que realizan los habitantes (tanto en la esfera de lo privado como de los equipamientos sociales) en estos entornos periféricos en permanente transformación, respecto a las condiciones iniciales de aislamiento.

Marengo: Conceptualización (Conceptualization); Curación de datos (Data curation); Análisis formal (Formal Analysis); Adquisición de Financiamiento (Funding acquisition); Investigación (Investigation); Metodología (Methodology); Administración de proyecto (Project administration); Recursos (Resources); Validación (Validation); Visualización (Visualization); Redacción - preparación del borrador original (Writing – original draft); Redacción - revisión y edición (Writing – review & editing). Elorza: Conceptualización (Conceptualization); Curación de datos (Data curation); Análisis formal (Formal Analysis); Investigación (Investigation); Metodología (Methodology); Validación (Validation); Visualización (Visualization); Redacción - preparación del borrador original (Writing – original draft); Redacción - revisión y edición (Writing – review & editing).

Este trabajo fue financiado en el marco de las convocatorias PICT 2018-03792 y PIP 11220170100994CO RES. 2018-8-APN-DIR#CONICET.

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  1. En el marco de esta política se desarrollaron distintos programas, como Proyectos de Obras Tempranas (POT), a través de los cuales se ejecutaron obras de calles, veredas, cordón cuneta, red eléctrica, conexiones eléctricas, red de agua, equipamiento barrial (Salón de Usos Múltiples) y Mi Pieza, con la adjudicación de 197 subsidios para el mejoramiento de viviendas en los barrios populares del sector.↩︎

  2. Los barrios de perímetro cerrado están regulados y reglamentados por la Ordenanza N° 8606, son escasos los casos aprobados bajo esta normativa. Los barrios abiertos con seguridad no poseen la regularización y por eso adquieren este nombre.↩︎

  3. Villa La Maternidad se localizaba en barrio San Vicente, próximo al río, la terminal de ómnibus, Nueva Córdoba y el centro de la ciudad.↩︎

  4. Provenían de otras villas como barrio Cabildo, villa el Nylon, localizadas en la periferia, pero en entornos urbanos con mayor consolidación urbana y edilicia.↩︎

  5. A través de este plan se otorgó asistencia económica a familias para que realicen mejoras edilicias en sus hogares. Estaba destinado a hogares que viven en condiciones de hacinamiento y/o no poseen baños en las viviendas. Este programa ha sido desarrollado durante las dos gestiones de Juan Schiaretti como gobernador (2015-2023).↩︎

  6. En artículos previos, identificamos que en Ciudad Obispo Angelelli, el 91,13% de las viviendas registraba ampliaciones de la superficie inicialmente adjudicada; mientras que en el Barrio Ciudad de Mis Sueños, el 86% había realizado ampliaciones (Marengo, Sosa, et al., 2023).↩︎

QUID 16. Revista del Área de Estudios Urbanos. Área de Estudios Urbanos (Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales, Instituto de Investigaciones Gino Germani).
ISSN-e: 2250-4060.

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