Cuadernos de Marte

AÑO 11  / N° 18 Enero – Junio 2020

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“Método y locura. La historia oculta de los ataques de Israel en Gaza”, Norman Finkelstein (2014). Ediciones Akal, S. A., Madrid, España, 142 pp.

 


Agustina M. Bogliano[*]

Universidad de Buenos Aires

Recibida: 5/3/2020 – Aceptada: 10/4/2020

 

Cita sugerida: Bogliano, A. (2020). Norman Finkelstein. Método y locura. La historia oculta de los ataques de Israel en Gaza. Madrid, Ediciones Akal, S. A., 2014. 142 páginas. Cuadernos de Marte, 0(18), 552-554. Recuperado de https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/cuadernosdemarte/article/view/5641/4583

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El politólogo Norman Finkelstein desarrolla y analiza con precisión en el primer capítulo los ataques perpetrados a la Franja de Gaza desde el año 2006 con la Operación Plomo Fundido, pasando revista a los ataques del 2012, Operación Pilar Defensivo y 2014, Operación Margen Protector, sin olvidar la masacre de la Flotilla de la Libertad, Mavi Marmara en el año 2010.  

Finkelstein, resalta un elemento constante en la política del Estado de Israel: la necesidad de mantener su poder de disuasión en la zona mediante las respuestas armadas desmedidas y convirtiendo, usualmente, infraestructuras civiles en objetivos militares, al tiempo que contiene y controla el eco de su accionar militar frente a la opinión pública internacional. Para tal fin creó, previo a los ataques del 2008, la Dirección General de Información Nacional encargada de la comunicación sobre las misiones militares israelíes, en particular, y las decisiones políticas en general. 

Finkelstein menciona que esto forma parte de la llamada “guerra de las percepciones” que involucra el manejo de los medios de comunicación y el control de la información que se distribuye y comparte siendo una herramienta de carácter  primordial.

Precisamente, en los capítulos 2 y 3 del libro, Finkelstein presenta un análisis de la investigación realizada por Richard Goldstone, ex juez del Tribunal Constitucional de África del Sur y ex fiscal de los Tribunales Penales Internacionales para las antiguas Yugoslavia y Ruanda, a pedido del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el 2009, tras los hechos ocurridos a la sombra de la Operación Plomo Fundido, conocido, precisamente, como Informe Goldstone. Este aceptó la investigación bajo la condición de que se investiguen las violaciones de los derechos humanos cometidas por ambas partes, es decir, tanto por el Estado de Israel como por el grupo armado Hamas. Durante su investigación, Goldstone pudo reconocer, registrar y evidenciar los crímenes cometidos contra la población palestina y el asedio diario del que son víctimas como así también contabilizar los ataques perpetrados por Hamas sobre la población civil israelí. Aun haciendo un racconto exhaustivo de lo sucedido y de las consecuencias sufridas por ambos, su informe fue criticado por falta de imparcialidad a lo que respondió:

 

Es difícil tratar igual, por un lado, a una parte que es un Estado con un ejército moderno como el de Israel, con sus fuerzas aéreas, su marina y armas muy sofisticadas (que no sólo guarda en su arsenal, sino que asimismo manufactura y exporta) y, por otro, a Hamas, la parte contraria, que ha de recurrir a un armamento impreciso e improvisado.

 

Sucede que en su análisis, Goldstone no se limitó a los actos cometidos durante la Operación Plomo Fundido por parte del Estado de Israel, sino que además instaba a las Altas Partes Contratantes de la Cuarta Convención de Ginebra a que se asegurara el cumplimiento de la Convención en los territorios palestinos y que se instara a acabar con las restricciones impuestas al pueblo, así como también se solicitaba a los grupos armados palestinos el cese de hostilidades hacia objetivos civiles israelíes. La respuesta israelí fue rápida e iracunda. Richard Goldstone fue ridiculizado y atacado por los resultados de su investigación. Finkelstein señala que, si bien Israel nunca tomó muy en serio la serie de informes donde se lo acusa de perpetrar crímenes de guerra y de someter e invadir los territorios palestinos, el informe generado por Goldstone era un caso aparte dado que este era un ferviente sionista, amante de su patria, un hombre íntegro que no podía ser tildado de antisemita. Ante la imposibilidad de usar las mismas artimañas ideológicas de siempre, debían desacreditar, con ayuda de los Estados Unidos, de forma rotunda el informe. Ante semejante presión, en abril del 2011, Richard Goldstone se desentendió y renegó del informe realizado por él aludiendo que, mirando atrás, “hoy sabemos mucho más de lo que pasó”.  

Finkelstein señala también, en el capítulo 4, cómo la ONU expone una serie de puntos donde justifica el bloqueo naval israelí a Gaza, el cual se intentó romper con el ingreso  de la Flotilla de la Libertad, el Mavi Marmara, y que terminó de forma sangrienta con el asesinato de toda su tripulación, desarmada y que no presentaba amenaza alguna para los soldados israelíes que la abordaron. Finkelstein repasa punto por punto de qué manera se juega justamente con la percepción del accionar militar israelí, invitando al lector a ponerse en los zapatos del opresor en lugar de comprender esta estrategia como un elemento más del asedio al pueblo palestino.

Tras evaluar los enfrentamientos armados, el manejo de la “guerra de percepciones” liderada por Israel y de las formas en que las investigaciones son condicionadas y limitadas según su conveniencia a través de la presión mediática, Finkelstein concluye que tal vez sea el momento de implementar una resistencia no violenta. Salir del juego que propone el Estado de Israel, donde la violencia que ejerce genera aún más violencia y plantear de manera consciente alternativas que no impliquen una respuesta armada, sino que demuestren una actitud activa, pero pacífica con el fin de lograr acorralarlo políticamente instándolo a una negociación real y un compromiso de paz con el pueblo palestino.

 



[*] Facultad de Ciencias Sociales - UBA