Dramas, conflictos y promesas del nuevo constitucionalismo latinoamericano.
DOI:
https://doi.org/10.62174/aei.1045Palabras clave:
Constitucionalismo, Derechos, América Latina.Resumen
Este texto está dedicado a, e inspirado por, dos grandes maestros de la Filosofía del
Derecho y el constitucionalismo, fallecidos en los últimos años. Por un lado, Carlos
Nino, profesor argentino con quien tuve la suerte de trabajar durante casi una
década, de quien aprendí buena parte de lo mucho o poco que hoy sé, y quien sigue
siendo una inspiración -para mí y para la generación de juristas a la que
pertenezco- en su decisión de tomar en serio la doble promesa de la democracia y
los derechos humanos. Por otro lado, Ronald Dworkin, a quien seguí como
estudiante por Inglaterra y por los Estados Unidos, y a quien admiré siempre por el
poder de su retórica y la fuerza de sus argumentos escritos, dirigidos siempre en
una misma dirección: honrar los ideales del igualitarismo, en un mundo que
displicentemente sigue violando derechos sociales y arrasando con los derechos
civiles mientras invoca el nombre de las buenas causas.






